La última apuesta

No deseo fracasar. Una vez más, no. Faltan cinco minutos. ¡Puto vértigo! La gente me mira. Cuatro. Este sudor. Me siento desnuda aquí arriba. Fracasaré. Tres. Más gente. Cuchichean. ¿Quiero hacerlo? Dos. Me juzgarán. ¿Quién juzga a quién? Uno. Demasiado tarde. Caigo al vacío. ¡Auxilio!

¡Estimado público, con todos ustedes...!
Escrito por Loli Regs

6 comentarios :

  1. Pilar Garrido Aláez13/11/18 17:16

    El estrés es una de las peores plagas de esta época, con el ritmo acelerado de nuestras vidas que nos pueden llevar como a tu protagonista a caer al vacío y a fracasar. Creo yo que debemos aprender a dosificar nuestros nervios e intentar disfrutar un poco más.
    Un cordial saludo Loli

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    1. Muchas gracias por tu comentario, Pilar Garrido. Si bien es cierto que mi interpretación se refería más al miedo escénico, me encanta que tú le hayas aportado una nueva: el miedo al fracaso y el estrés. Ambas cosas están, de seguro, íntimamente relacionadas. Besiños!

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  2. El pánico escénico, en cualquier circunstancia, puede jugar muy malas pasadas.
    Bien contados esos nervios en unos segundos cruciales, Loli. Besos.

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  3. Y que lo digas, Carmen Cano. Un millón de gracias. Besitos!

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  4. Debe ser duro, sobretodo después de haber fracasado anteriormente como le sucede a tu protagonista. Lo mejor relativizarlo todo pero claro díselo cuando esté delante de todos.

    Un saludo.

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  5. Muy duro, José Antonio. Espero que, más temprano que tarde, sepa poner en práctica eso de relativizar. Muchas gracias por tu comentario. Saludos!

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