Donde dije digo...

En Chucheristán se pagaba con gominolas, la principal fábrica de chuches estuvo a punto de quebrar pues los directivos se las comían.

Las fábricas prestaban gominolas y el gobierno cobraba al que las pedía.

Los jueces dictaminaron que tenían que pagar las fábricas, pero eso perjudicaba a fábricas y gobierno.
Escrito por Irreverente inadaptado

20 comentarios :

  1. Parodia acertadísima. Me encanta y me río yo sola.
    Suerte y saludos virtuales.

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    1. Muchísimas gracias por pasar por aquí, es un placer que alguien con una trayectoria cincuentista como la tuya me comente.
      Me alegro mucho que te haya divertido, en cuanto a la suerte no la necesito, ya la tengo al poder publicar y leer esta página.
      Saludos virtuales para ti también

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  2. Maria Galerna19/11/18 14:05

    Uf!! Yo hubiera sido del gremio de los directivos ¡¡¡Chuches ��!!!

    Muy bueno. Divertido pero directo al meollo.

    Como siempre, un placer (i)reverente.

    ¡Saludos!

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    1. Muchas gracias María por tu amable comentario, dicen que cuando tienes a tu disposición tantas chuches, después de un tiempo terminan por cansarte, eso sí, mientras… Pero se ve a que los del relato aún no les había llegado el hartazgo.
      Toda una galerna de saludos para ti

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  3. Cuarto y mitad de demagogia.

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    1. Muchas gracias anónimo por leer y molestarte en comentar mi demagógico relato, lamento no saber a quien contesto, aunque en todo caso respeto tu opinión (no podría ser de otro modo), pero como mi entender es corto y mi memoria aún más, me he tenido que ir al diccionario de la rae para buscar la definición de demagogia, y para mi sorpresa solo tiene dos acepciones, a saber:
      1. Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular.
      2. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.
      Por otra parte creo recordar vagamente que para Aristóteles la demagogia era la forma corrupta o degenerada de Democracia.
      En ninguno de los casos veo donde entra el asunto de comerse las chucherías que no nos son propias, pero igual no lo veo a causa de mi ignorancia (cosas de la edad), en todo caso me apunto 375 gramos de crítica, y espero que al menos me sigas leyendo y a ser posible comentando, ya que de toda crítica se aprende, y si ésta es negativa aún más.
      Un saludo y mi agradecimiento estimado lector anónimo

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  4. Actual y certero. Así es la demagogia de jueces (supremos), banqueros y la corte de políticos que siempre hace que pierdan los mismos y gane la banca.
    Por otra parte, excelente la metáfora que has empleado para contar la realidad que se ríe de nosotros, los de siempre, los de a pie.
    Enhorabuena por dar en la diana de pleno.
    Un abrazo.
    Pablo

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    1. En los casinos la banca siempre gana, la principal diferencia es que en estos solo juegas si quieres, y en el gran casino juegas tanto si quieres como si no, con la particularidad de que ellos siempre van a poder cambiar las reglas del juego en el momento que lo deseen, ya se sabe quien paga manda y se come las chuches.
      Recuerdo un personaje llamado Mack que pagaba cada noche la deuda que contrajo con un diablo amante del jazz, nosotros pagamos cada día la deuda contraída con los que mandan, y no me refiero a los gobiernos de turno, pues ellos rinden vasallaje al amo supremo, por eso es preferible comerse las chuches, que guardarlas y que alguien te requise el diezmo correspondiente.
      Muchas gracias por tu comentario, (es agradecimiento sincero, no lo tomes como demagogia)

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  5. Me parto con la "adaptación golosa", todo un drama hoy en día, o mejor dicho, una burla a la sociedad. ...Si los beneficios de la banca fueran chuches, mas de uno estaría escualido y más de muchos con sobrepeso avaricioso. Fantastico relato Inadaptado, me encanta. Un saludooo

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  6. Gracias Carmen por tu comentario, en tu primer micro comenzabas con un ” Despiadado, lúgubre, mezquino, ambiguo” así son la ley y los tribunales para algunos, mientras que para otros son bondadosos, alegres, esplendidos, claros y precisos, todo depende en que parte de la pirámide estés, desde luego si eres de los de abajo cuando la ley te mire fijamente a los ojos puedes garantizar que te convertirás en piedra.
    Desde aquí te mando un montón de chuches virtuales

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  7. Muchas veces necesitamos ver las cosas de otro modo, caricaturizadas por ejemplo, para tener una idea más clara de ellas. La lógica de tu planteamiento me parece tan irrefutable que me lleva a concebir un término que podría venir a cuento: irrefutabilidades adaptadas. Me pregunto cuántas cosas aceptamos a diario pensando que son razonables y que traducidas a gominolas nos indignarían.
    Enhorabuena por tan ilustrativo, agudo e irreverente relato, I.I.
    Un abrazo.

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    1. Vuesencia como irrefutable gurú del cincuentismo sabe perfectamente que las cosas que nos indignan no siempre es fácil condensarlas en esta métrica, pero en ello estamos, aunque a veces puede que se nos tache de demagogos, son los riesgos -totalmente asumibles por otra parte- de escribir en lugar público.
      Reciba Vd. El más respetuoso y engominolado abrazo y agradecimiento por su comentario.

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  8. Me recuerda a algo... Jajaja no sé, no sé... Voy a dejar de reírme que me voy atragantar las dichosas gominolas.
    En fin, irreverente inadaptado, parafraseando al cine : "Siempre nos quedará Bruselas".
    Un abrazo

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  9. Aunque en Bruselas son mas bien de patatas fritas, chocolate y waffles, sin duda alguna también son entendidos en gominolas, aunque según me dicen, últimamente les gusta bastante la crema catalana.
    Solo espero que en chucheristán siempre existan voces críticas que eviten que se apague el sol y nos convirtamos en ciudades sin alma.
    Muchísimas gracias Raquel por pasar por aquí y sobre todo por tu comentario.
    Un abrazo

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    1. En Bruselas también son muy de coles. 😝
      Otro saludo.

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    2. Algo huele a podrido en Bruselandia.
      Resaludos

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  10. El gobierno necesita de las fábricas para su dulce porvenir, las fábricas del gobierno para convencer de que las caries por exceso de azúcar son un mal necesario y los jueces jugando a ser dioses del azúcar y de la caries.
    Y entre tanto, el pueblo sonriendo desdentado y con diabetes.
    Me ha gustado tu relato, Irreverente, has echado sal sobre la dulce acidez de la amargura.
    Un abrazo.

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    1. `Muchas gracias por tu comentario Antonio, yo creo que nos toman por tontos, y algo de razón deben tener cuando los soportamos e incluso los jaleamos, muchas veces creo que se estaría mejor en La felicidad de la ignorancia.
      Un abrazo

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