Filicantropía

Las noches de luna llena aullamos subidos a los tejados: intentamos preservar su especie desviando la atención sobre nosotros. También amedrentamos a los enamorados en el parque, o incluso atacamos a los gatos por la calle, cuando no amanecemos desnudos en brumosos y solitarios páramos, muertos por balas de plata.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter
Dedicado a Álex Garaizar

26 comentarios :

  1. Me gusta la atmósfera del cuento, aunque eso de intentar preservar una especie (lobos) y matar otra (gatos)... no se, no se...

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    1. Creo que es un fallo frecuente al escribir, que imaginamos las cosas de un modo y creemos que todos las van a entender así aunque nuestras explicaciones finalmente se quedan cortas. En este caso es muy normal que hayas visto a estos "filicántropos" matando gatos, cuando yo, como mucho, los pensaba rugiéndoles, acosándolos y poco más, lo suficiente como para cumplir con su misión de ser confundidos con hombres lobo. En cualquier caso no comparto su conducta; se puede creer plenamente en una causa, pero estar muy equivocado.
      Muchas gracias por atención y tus palabras, Valle.
      Saludos.

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  2. Como siempre, un excelente Micromochón. El título nos guía en esta historia de amor, pues el amor hacia la especie hace que los protagonistas sean capaces de dar la vida, con una originalidad necesaria para que un micro nos sorprenda y nos deje un regusto a clásico, por el ambiente que lo rodea, y nuevo, por el punto de vista desde el que está contado y la historia en sí misma, excelentemente escrita. A destacar también tu capacidad en darnos toda la información sin nombrar específicamente a los protagonistas. Es un micro para poner de ejemplo de cómo se ha de escribir un buen, genial, relato.
    Tus micromochones siempre serán inmortales, inmunes hasta a las balas de plata.
    Abrazo.

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    1. Bueno bueno, Pablo. Qué comentario más bonito. Me gusta mucho tu opinión sobre el relato, aunque, como siempre, te has pasado varias galaxias. Esta historia me salió rara partiendo, curiosamente, de una idea bastante normal, y me dio problemas para darle una forma aceptable. En cuanto a los micromochones, creo que lo mejor que tienen es el nombre que tú les has puesto, jajajaj; inmortales, ya ves, si por lo menos tuvieran algo de malditos, como estos hombres lobo...
      Muchas gracias por tu inmune generosidad.
      Un abrazo.

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  3. Aullidos a la luna llena y solidaridad animal forman el núcleo de un relato que sorprende por su denuncia, a la vez que impresiona por su lenguaje poético. En estas noches de invierno da gusto leerte, Enrique. Abrazos!

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    1. Muchas gracias, Pepe. El gusto es recibir tus comentarios, siempre tan generosos, en cualquier época del año. Me alegran esas cosas tan bonitas que dices del relato.
      Un abrazo y Felices Fiestas.

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  4. Maria Galerna19/12/18 20:23

    La parte racional sobre la parte animal, para preservar la segunda, la genuina.

    Genial micro.

    Un saludo, Enrique.

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    1. Genial tu interpretación del micro, María. Creo que le da una mayor dimensión al texto.
      Muchas gracias por todo y Felices Fiestas.
      Un abrazo.

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  5. El jugoso neologismo que titula el micro da para una toda una disertación sobre el esperpento humano. Son tantas las causas que abordamos en defensa de lo más peregrino, mientras hechos y datos constatan hambrunas endémicas, guerras interminables, cientos de miles de especies extintas y otras muchas en proceso de extinción, que resulta excéntrico (por no decir ridículo) esta proliferación de asociaciones y grupos de orden vario que llegarán, tarde o temprano, a pedirnos expiar nuestra conciencia por el sufrimiento causado a las lechugas y al tomate en la ensalada.
    A este discurrir me lleva tu relato. Conste y vayan mis respetos por delante hacia los filolicántropos y los filolechugas, que su derecho les asiste a defender causa tan justa, pero no olviden que es en otra olla donde se cuecen las habas gordas, las que terminan haciendo que el mundo y sus habitantes más pobres aúllen de miseria y dolor.
    Bajo la apariencia de una anécdota excéntrica late y subtexto que yo he interpretado según registro. Vaya usted a saber qué pensará el autor de lo que digo, aunque conociendo un tanto sus relatos, sé que no le gusta dar puntadas sin hilo.
    Esto, Enrique y un fuerte abrazo. Amor, hermosas letras y bellos momentos disfrutes en las fiestas y en el Año Próximo.

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    1. Aunque puede ser una de las interpretaciones, no era mi intención llamar la atención sobre esas causas peregrinas que dices, y que dentro de lo relativo que es casi todo, quedarían muchas de ellas sin sentido ante la abrumadora importancia de las otras. Sin duda, defender a unos seres tan peligrosos como los licántropos no resulta ni razonable ni justo. Podría pedir el comodín de la metáfora para justificar más fácilmente mis intenciones, y decir por ejemplo que son una clase humana que siente un irrefrenable deseo animal de escribir durante el plenilunio, pero en realidad cuando hice la historia pensaba en ellos como personajes reales (dentro de la literatura, por supuesto), aunque mirándolos como unos monstruos condenados a vivir torturados y en soledad, cautivos de un profundo sentimiento de culpa. Y ahí es donde aparecen este grupo de personas, tan inocentes como altruistas, dispuestos a morir por ellos. Como digo en otro comentario, trato de remarcar esa generosidad extrema que puede llegar a tener el ser humano (en contraposición a su conocida crueldad) por más que quien la posea y ejerza pueda estar, según qué casos, equivocado.
      Muchas gracias, Manuel, por tu excelente comentario, y mis mejores deseos también para tí en estas fiestas y todo lo que venga después de ellas.
      Un abrazo.

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  6. Estos seres mágicos de los cuentos de terror han tomado conciencia de sí mismos como especie y ponen todo su esfuerzo en sobrevivir. Son los flicántropos, hermoso neologismo con el que titulas el micro. Creo que no se extinguirán, por mucha bala de plata que intente acabar con ellos. Al menos, permanecerán vivos en la memoria del lector de este poético y bello micro.
    Gracias por aportar un nuevo y original punto de vista, Enrique. Un fuerte abrazo.

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    1. Muchas gracias a ti siempre, Carmen, por tus magníficos comentarios. Una interpretación perfectamente válida y con la que mi relato sale beneficiado. Desde luego, estos seres mágicos juegan un importante papel en nuestro bestiario de ficción. En la realidad supondrían un serio problema.
      Felices Fiestas y un abrazo.

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  7. Grandes villanos, personajes asimilables a la fauna más terrorífica, mitad humanos y mitad animales salvajes, no son tan malvados como parece, en contraste con la mala fama que les precede. No solo no atacan a los hombres, sino que se sacrifican por ellos. Son altruistas, pero no perfectos, por eso también asustan a los enamorados y a los gatos. Algún divertimento han de tener en su vida efímera, antes de terminar abatidos. Son racionales, nobles y generosos, seguro que más que los hombres corrientes a los que no quieren hacer daño.
    Un relato lleno de originalidad, que hace tambalear esos conceptos cerrados en lo que todo ha de ser bueno o malo, blanco o negro, con un título acorde con la verdadera naturaleza y forma de proceder de los licántropos.
    Un abrazo fuerte, Enrique

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    1. Siempre sabes sacar cosas positivas de nuestros relatos, querido Ángel. En este caso he apostado por unos personajes incómodos, tanto los protectores como sus protegidos, y me alegra mucho que aprecies su valor pese a sus imperfecciones. En realidad, nunca creí que fuera a escribir algo sobre hombres lobo, pero esta vez me ha dado por ahí. Muchas gracias por tu amabilidad y por el minucioso e inspirado análisis que haces del relato.
      Felices Fiestas y un abrazo.

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  8. Con este relato he querido poner en valor el espíritu romántico y altruista del ser humano, presente quizá en todos nosotros, pero que en algunos es tan fuerte que acaba dando sentido a su existencia. Lo de dedicárselo a Álex se me ocurrió después de escribirlo y mandarlo, por lo que el significado de su argumento no tiene por qué guardar mucho paralelismo con él, si no es con ese alma acusadamente generosa y humana que posee y con la que ha creado este maravilloso rincón.
    Dicho esto, paso a responder a vuestros comentarios en la medida que vaya teniendo tiempo.

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    1. Josep Maria Arnau23/12/18 17:13

      A mi el relato me ha sugerido un significado algo distinto y creo que esto habla, aún más, en favor del texto.
      La parte humana del hombre lobo en su máxima expresión, intentando proteger la expresión en la naturaleza de su otra parte, sin la que su propia existencia carecería de sentido. Las potentes imágenes del inicio y del final redondean un poético relato.
      Un saludo, Enrique. Y felices fiestas.

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    2. ¡Ooohhh! Qué gran lectura has hecho, Josep. Me encanta esa visión del relato, que encaja además perfectamente tanto con el texto como con el título.
      Muchas gracias y Felices Fiestas.

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  9. Irreverente Inadaptado24/12/18 14:40

    Está muy mal eso de amedrentar enamorados en el parque, y atacar gatos por la calle, pero mucho peor es amanecer muertos por balas de plata y después contarlo, con toda seguridad esa plata no era de mil milésimas, ni siquiera de 925 -que la cosa está muy mal- seguro que es plata de pésima calidad y así pasa lo que pasa, ni mata ni nada.
    Decirte que es un relato Magícfico, aunque eso de la filia a la licantropía parece un poco raro, no acabo de creerme lo de los hombres lobo, pues nadie escribe nada de la mujer loba, y así perpetuar la especie lo veo complicado, aunque entre la niebla se distingue una silueta extraña y …
    Auuuuuun aaaaabrazoooooo.

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    1. Jajajajajaj. Mucho cuidado con las balas de mil milésimas, Irreverente, y aprovecha bien mientras haya luna llena, que tengo entendido que es vuestra época de celo.
      Muchas gracias por tu comentario (sin desperdicio, como siempre). Aprovecho para desearte también por aquí que pases unas Felices Fiestas.
      Un abrazo.

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  10. No creo casual que hayas elegido la parte animal del licántropo para contarnos una historia de generosidad. En la naturaleza todo anda mezclado por mucho que nos empeñemos en trazar límites nítidos entre lo que somos, lo que deseamos y lo que tememos. No puede ser 'malo' aquello que actúa como instinto de supervivencia, ni 'bueno' aquello que nos hace comportarnos convenientemente.
    Un relato que mezcla dos naturalezas contrapuestas y que habla a gritos del enorme talento y valentía narrativa de su autor.
    Que nunca dejen de manar tus historias que tan bien condimentan la naturaleza humana.
    Un fuerte abrazo, Enrique.

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    1. Qué comentario más profundo, Antonio, con una frase, en especial (No puede ser 'malo' aquello que actúa como instinto de supervivencia, ni 'bueno' aquello que nos hace comportarnos convenientemente), que da para toda una disertación (usando las palabras de Manuel). Creo que nuestra supuesta inteligencia nos convierte a veces en el ser más cruel de la naturaleza, y otras en el más generoso; como también en el más sabio y el más necio a un mismo tiempo.
      Muchas gracias por tus generosas y sabias palabras (piropos no incluidos, ).
      Otro fuerte abrazo para ti. Espero y deseo que estés pasando unas Felices Fiestas.

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  11. Me gusta el contrapunto de "Muertos por balas de plata". Resulta hasta poético como cierre de una narración terrorífica con el hombre lobo cómo protagonista, y todas las sugerencias que ello implica.
    Feliz 2019 y un abrazo virtual, Enrique.

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    1. Muchas gracias, María Jesús. Precisamente esa frase refleja gran parte de mi intención, por la idea romántica que pueda transmitir.
      Otro abrazo para ti y Feliz 2019.

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  12. ¡Qué bonito, Enrique! No lo había leído hasta ahora.
    Tus letras siempre emocionan.
    Enhorabuena y beso grande.
    Malu.

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    1. Muchas gracias, querida Malu. He visto tu comentario de casualidad, y me ha alegrado mucho. Este relato tiene algo de especial para mi, aunque me deja la sensación de que podía haberlo hecho mejor.
      Otro beso grande para ti.

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