Intuición

Sentado al borde de la camilla, llevaba un rato escuchando en silencio su disertación. Aunque le molestaban las cicatrices, se levantó. Sorprendido de ser tan alto, tosió para manifestarse y pedir la palabra.

—¿Sí?
―Lo que usted diga. Pero... ¿por qué no hay ningún espejo en esta sala, doctor Frankenstein?
Escrito por Josep Maria Arnau

12 comentarios :

  1. Uf! Josep, esa primera impresión. ¿Le podría convencer de ser una "belleza picassiana"?

    ¡Feliz Navidad!

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    1. Josep Maria Arnau23/12/18 17:23

      Muchas gracias por tu visita y comentarios, lunanegra. Algunos monstruos son más listos de lo que parecen y podrían verse a ellos mismos de otra forma. El problema está en los que los miran y etiquetan.
      ¡Feliz Navidad!

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  2. Manuel Bocanegra19/12/18 21:17
    Una imagen sería en este caso confirmar una aberración. Sarcástico y corrosivo encuentro este relato que me arranca una sonrisa desde el fondo prístino de su humor negro.
    Así nos va la vida. Los charlatanes y las charlatanas, identifique en ellos cada cual a quien quiera, nos venden su costal de medias verdades y nos dejan la cara del alma tan desfigurada que a ver quién es el guapo que se atreve a mirarse al espejo de los hechos.
    Me gusta tanto lo que cuentas, el bosquejo de la situación y su contexto amparado en esa obra descomunal, como lo que dejas al aporte del lector. Una gozada de micro, Josep Maria. Esto y un abrazo. ¡Felices Fiestas!

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    1. Josep Maria Arnau23/12/18 17:39

      Muchas gracias por tus comentarios, Manuel. Me alegra haber dejado espacio para la aportación del lector y así poder disfrutar de tu interpretación. Los que quieren vendernos medias verdades ayudándose de la vieja estrategia de eliminar las opciones más a mano para ver la realidad.
      Un abrazo. ¡Felices fiestas!

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  3. Inspirado en el ser creado por el doctor Frankenstein, nos dejas una historia amarga y sarcástica. El doctor ha ido disertando sobre las ventajas de la vida y sobre su origen. Lo está convenciendo de su actuación de eterno Prometeo, pero sabe perfectamente que será difícil que acepte la realidad, la monstruosidad de su imagen.
    La maravillosa novela de Mary Shelley te ha servido para delatar a los impostores que en cualquier época abundan y en la nuestra no andamos escasos de ellos.
    Me ha encantado esta adaptación del clásico, Josep Maria. Abraçades.

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    1. Josep Maria Arnau23/12/18 17:54

      Gracias por tu lectura y comentarios, Carmen. A veces los “monstruos” no son lo que parecen y sorprenden a quien quiere manipularlos por su voluntad de ser y capacidad de observación. Y los pueden poner en evidencia con su intuición.
      Una abraçada. Bones festes!

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  4. La falta de espejos denota el fracaso del experimento, un intento fallido, consecuencia de la apuesta temeraria de un hombre que quiso crear vida a partir de la muerte, algo vedado incluso a los dioses. La criatura resultante, consecuencia de un error de concepción y ejecución, no deja de ser inteligente e intuitiva, acabará por saber por sí misma lo que le sucede, el rechazo que provocará. Dejará de ser humano cuando se le niego el aspecto social de integrarse, convirtiéndose en un monstruo dañino.
    Un buen homenaje a una obra cumbre de la literatura, precursora de la Ciencia Ficción. Una historia que invita a meditar a partir de un pequeño detalle.
    Un abrazo, Josep Maria

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    1. Josep Maria Arnau23/12/18 18:10

      Muchas gracias por tus comentarios, Ángel. Como dices, el “mostruo” es inteligente. El gran problema está en quienes lo miran, etiquetan y marginan socialmente… y lo condenan a serlo. Su actitud muestra voluntad de ser y su intuición inteligencia. Sin embargo, la falta de espejos sugiere que no llega al mejor de los mundos para él.
      Un abrazo. ¡Felices fiestas!

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  5. jajaj me ha encantado este "lo que usted diga"... Pobrecillo monstruo cuando se vea.
    Por otro lado, qué real veo este relato. Me veo a mí misma cuando me ha tocado escuchar a un médico en momentos críticos... Enhorabuena.
    Saludos Josep María

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  6. Josep Maria Arnau23/12/18 18:18

    Muchas gracias por la visita y tus comentarios. Me encanta tu interpretación, trasladando el relato al mundo más real de la medicina en la que la intuición nos puede poner en alerta ante la información que se nos proporciona como pacientes. No siempre es lo objetiva que podría y debería ser.
    Saludos, Nuria. ¡Felices fiestas!

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  7. Si es que muchos médicos están encantados de haberse conocido y acaban con la paciencia del paciente, como en este caso; con el pobre monstruo ansioso de saber qué cara le han puesto o de qué cadáver han sacado su cadera (y así, al menos, saber de qué sexo es).
    Fantástico homenaje al clásico de tan poco conocida autora.
    Un abrazo, Josep.

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    1. Josep Maria Arnau27/12/18 17:03

      Un monstruo con un alma muy humana, con su ansiedad y su intuición. Como tantos que se esconden detrás de las monstruosas etiquetas de la sociedad. Agradezco mucho tus comentarios, Antonio.
      Un abrazo y felices fiestas.

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