Todo a 50

Permaneció frente al escaparate intentando olvidar que era el último día, hipnotizado por las reliquias que lo adornaban. Quizá las dejara allí para siempre, sin hacer el inventario, tal como estaban. Con la mirada perdida, se marchó muy despacio, sin cerrar la puerta, volviendo la cabeza de vez en cuando.
Escrito por Pablo Núñez

32 comentarios :

  1. Mi queridísimo Pablo, si no existieras, yo te hubiera escrito. Pero, por mucha imaginación que hubiese puesto en el asunto, jamás me habría ni acercado a crear a alguien como tú eres.
    Nunca te he contado que te llamas como una de las personas que más he querido en mi vida, mi abuelo. Por nada del mundo te cambiaré el nombre. Y por nada del mundo dejaré de pasar por aquí para releer sin parar las 51 joyas que nos has regalado.
    Ni en sueños.
    Hala, circula, que aún queda el fin de fiesta.

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    1. A ti sí que sería imposible inventarte o escribirte, porque eres única.
      Beso bien grande. Y hasta dentro de un rato que lea uno de tus maravillosos tuits.
      Pablo

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  2. En esta página te "conocí", Pablo, y he saboreado tus cincuenta palabras en otras tantas ocasiones.
    Ha sido un placer. Un abrazo,
    Alvaro Abad.

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    1. Álvaro, el placer ha sido mío. Muchas gracias.
      Un abrazo.
      Pablo

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  3. Carmelo Carrascal9/2/19 17:24

    Pablo, bien sabes que casi todos los cincuentistas (unos con mono, adelantado, prematuro pero bien declarado y otros con mayor autocontrol) sentimos durante estas últimas semanas eso que no hay más cáscaras que llamar NOSTALGIA.

    Ahora vas tú y en este broche de oro que te marcas, describes ese sentimiento generalizado literariamente.
    Es el recuerdo que acude cual mosca cojonera, la recalcitrante obsesión, eso a lo que aludes que recuerda la situación del hipnotizado, con su combinada de secreta admiración. El desconcierto de "la mirada perdida", el anquilosamiento locomotor colateral ("se movió muy despacio" y "ni siquiera cerró la puerta"...).
    El sentimiento de pérdida que justifica esta cierta tristeza o la apatía o el desencanto. Donde mejor reflejas esa nostalgia, nervio de tu micro de despedida, es en el final en ese formidable "volviendo la cabeza de vez en cuando".
    Yo añadiría que recordando todo esto vivido en este espacio literario. Sin duda, creo que va a ser un recordar... enardecido.

    Recibe un abrazo más de los muchos que en esta aventura te he ido dando. Y buena suerte, Pablo!

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    1. El comentario vuelve a superar al relato. Carmelo, has sido una parte fundamental de cincuenta esta última época. Espero seguir sabiendo de ti.
      Un abrazo.
      Pablo

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  4. Una frase final antológica, creo que todos abandonaremos los 50 despacio, sin cerrar la puerta, volviendo a ellos de vez en cuando. Muchas gracias por haberlo hecho posible, Pablo. Un fuerte abrazo!

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    1. Pues sí, Pepe, yo creo que todos volveremos por aquí de vez en cuando, y le daremos a ese maravilloso botón de relatos al azar.
      Gracias a ti.
      Un abrazo.

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  5. Hoy es un día agridulce, como bien refleja tu genial relato. Nunca cerraremos esa puerta. Entre todos abriremos otras y sé que en muchas de ellas tendré la suerte de encontrarte.
    Tenemos a suerte y a gala ser cincuentistas y lo seremos siempre.
    Gracias por todo, Pablo.
    Un abrazo enorme

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    1. A ti siempre te tengo, mi querido Ángel, poco más puedo pedir.
      Un abrazo.
      Pablo

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  6. Todas nos sentimos identificadas con ese personaje que no cierra la puerta, que mira para atrás con la esperanza de que perdure lo que ya no es.
    Magnífico epílogo, amigo Pablo.

    Un gran abrazo

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    1. Muchas gracias, Rafael. Eso intenté plasmar, el sentimiento que nos va a quedar a todos.
      Abrazo y hasta pronto.
      Pablo

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  7. Salvador Pérez Salas9/2/19 22:26

    Desde el principio me llamó la atención que un hombre que se llamara Pablo tuviera la cara de Cary Grant. Comentaba, practicamente a todos, piropeaba, animaba... Construía... en cierta manera... constelaba.
    Y, eso eres para mí... el creador de la constelación cincuentista.
    Has logrado junto con Álex, Patricia, Ignacio y vete a saber quién más, que, cuando alguien busque en el cielo, estrellas literarias... busquen en esta página. Tienen donde elegir.

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    1. Que esta comunidad haya funcionado se debe a todos los que hemos escrito y dejado por aquí nuestros relatos.
      En cuanto a la cara de Cary Grant, le hice esta foto a la carátula de una cinta de vhs que aún tengo, de “Arsénico por compasión”. Siempre me gustó y me gustará el señor Grant. Por eso me gusta llevar su cara, aunque yo soy mucho más feo.
      Un abrazo y nos leemos pronto.
      Pablo

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  8. Un inmenso placer leerte y disfrutar de tu talento, Pablo. Espero seguir haciéndolo durante mucho tiempo. Un abrazo muy grande.
    Enrique Caño.

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    1. Un inmenso placer fue leerte y conocerte. Ya sabía yo que trayéndote quien te traía serías una magnífica persona, y no me equivoqué.
      Un abrazo y hasta pronto.
      Pablo

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  9. Con esa mirada deslumbrada y nostálgica que tan bien has sabido captar, nos vamos retirando en silencio de la página. El detalle de la puerta abierta nos deja la posibilidad de volver a contemplar cuando lo deseemos esas historias de 50. No podías haber expresado mejor el sentimiento que a todos nos embarga en el último día. Tu sensibilidad lo ha hecho posible.
    Has sido una pieza fundamental en esta aventura que tantas satisfacciones nos ha proporcionado, tanto en lo literario como en lo humano. Siempre te estaré agradecida, querido Pablo. Hasta la próxima, en otros foros y en otras quedadas. Un fuerte abrazo desde el Mediterráneo hasta Sevilla.

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    1. Mi querida Carmen, aquí creo que todos hemos sido piezas fundamentales, y tú una de las que más, sin fallar un mes y dejando textos de inmensa calidad.
      La puerta de cincuenta siempre estará abierta.
      Un beso y te leo en breve.
      Pablo

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  10. Despedida a lo grande, Paul, como toda tu trayectoria desde que empezaste a publicar en la página. Te has metido muy bien en el pellejo del personaje, dejándonos en la mente una imagen suya muy romántica, además de provocar una fuerte empatía hacia él, lleno de un sinfín de sentimientos en ese último y trascendente momento. Creo que de algún modo dejas reflejado también una sensación compartida por todos, de pérdida por un lado, pero al mismo tiempo de satisfacción por haber contribuido a hacer algo valioso que quedará ahí para siempre. Por lo demás, nos queda el consuelo de que la vida continúa y con ella nuestra amistad. De algún modo, gracias a Cincuenta Palabras, es como si estuvieras aquí al lado mientras escribo esto. De manera que hasta pronto. Hasta dentro de un rato mejor dicho, amigo.
    Un fuerte abrazo, Paul.

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    1. Era fácil meterse en el pellejo del personaje, padrino. Tan solo había que escribir lo que uno siente. Ya sabes que a ti te debo el haber llegado hasta aquí. Eres un regalo, Enrique. Uno de los mejores que he tenido en mi vida.
      Y por supuesto en un rato hablamos.
      Pablo

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  11. Enrique Angulo12/2/19 0:06

    Aún tengo en la memoria aquellas tiendas de todo a cien, las recuerdo como si fuese ayer, que suele decirse, a pesar de que como acabo de ver ahora en internet, el euro entró en vigor el 1 de enero de 2002, y supongo que, en poco tiempo, pasarían a ser de todo a cien a todo a un euro. Visto lo cual, a uno no le queda más remedio que exclamar con cierto espanto: ¡qué rápido pasa el tiempo!
    Y a ese mismo tiempo le ocurre lo contrario que a nosotros, que cada vez vamos más despacio cuando caminamos o corremos –si es que corremos-, mientras él va cada vez más deprisa. Pues bien, ese tiempo caerá impertérrito sobre esta página como caen las hojas secas de los árboles en el otoño, pero no la mustiará, por el contrario, irá reverdeciendo.
    De momento, estamos ahí, frente a ese escaparate a través del cual pueden verse tantísimos escritos, lo que nos hace pensar en la multitud de horas que hemos dedicado a tan arrebatadora adicción, lo mucho que nos hemos implicado en ella, algunos, entre quienes te cuentas, con mucha más generosidad y pericia que los demás.
    En fin, que nos vamos como se va el transatlántico del puerto, pero llevamos bajo el brazo miles de relatos, miles de historias, miles de comentarios. Además, sabemos que nuestro círculo de amistades ha crecido enormemente, que la tecnología, que sirve también para cometer actos perversos, ha servido en este caso para crear una gran comunidad, y todo eso se lo debemos a Álex y a unos cuantos de vosotros que habéis colaborado con él.
    Así que nuestra mirada perdida enseguida encuentra rostros conocidos, sonrisas, y eso nos lleva a las palabras, a las experiencias compartidas de las quedadas y a un futuro en el que sin duda seguiremos unidos y disfrutando de tantas geniales propuestas literarias y de tan grandísimos afectos.
    Fue un placer leer tus relatos y comentar algunos de ellos, Pablo. Un fuerte abrazo, y no olvides que tienes una visita pendiente a Burgos para, entre otras muchas cosas, ver a los Cristos, que son dos: el de la catedral y el de la iglesia de San Gil.

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    1. Un placer ha sido recibir cada uno de tus comentarios. Demuestras el gran respeto que sientes por los que escribimos aquí. Desmenuzas todos, haces una introducción, nos enseñas obras... y todo lleno de cariño. Nunca olvidaré que Muñoz Molina te prefirió a ti. Él sí que sabe.
      Estoy seguro de que nos veremos en Burgos tarde o temprano.
      Un abrazo.
      Pablo

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  12. Pablo, tú siempre andarás por aquí, entre la inspiración que sugeriste, entre la pasión que contagiaste y entre la generosidad que regalaste. Tus últimas 50 palabras transmiten la fuerza de un espacio que concentró belleza, talento y camarería, tres cualidades que no te son ajenas y que cuando volvamos la cabeza, vamos a reencontrar.
    Gracias por tus historias. Gracias por tu actitud. Gracias por tu pasión.
    Sr. Pablo Núñez, no cambies nunca, aunque sospecho que si lo intentaras, no podrías.
    Un grandísimo abrazo, querido sureño.

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    1. Por aquí siempre andaremos todos, Antonio. Si hablamos de belleza, habrá que leer todos los relatos que has dejado por aquí. Yo volveré para leerte, porque es un verdadero placer.
      No cambiaré con la condición de que tú tampoco lo hagas.
      Abrazo fuerte, y nos seguiremos encontrando por el camino.
      Pablo

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  13. Josep Maria Arnau16/2/19 23:58

    Melancólico homenaje, Pablo. Lleno de mensajes. Yo me quedo con el del final. Que afortunado me siento de que el escaparate de 50 palabras no desaparezca. Y así poder volver la cabeza de vez en cuando para disfrutar de las maravillas que atesora.
    Ha sido un placer leerte.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Muchísimas gracias, Josep Maria. Lo mejor de este final, es que nunca será un final por lo que dices, la puerta está abierta y es reconfortante volver la cabeza de vez en cuando
      Un abrazo.
      Pablo

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  14. De vez en cuando vuelvo por aquí y releo maravillada este relato. Me hace sentir la magia que unió tantas historias, tantos buenos momentos. Todo mereció la pena y tú nos lo seguirás recordando y harás que sigamos tentando a la ruleta y que sigamos alegrándonos por la sorpresa de un relato al azar que no recordábamos. Qué grande fue Cincuenta Palabras.

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    1. Tan grande, que ha formado unos lazos que jamás se romperán. Tan grande, que de vez en cuando volvemos a sentir un poco de nostalgia y a darle a esa rueda para redescubrir maravillas que nunca se olvidarán.
      Besazo, mi Maga.
      Pablo

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  15. Y de vez en cuando seguimos volviendo la cabeza para releer algunos de los grandes micros de 50 que siguen, por suerte, en ese escaparate (gracias por ello, capitán).
    Escribo este comentario -aunque no sé si alguien lo leerá- para dejar constancia de que seguimos pasando por aquí, y porque me quedó pendiente comentar algunos de los últimos textos.

    ¡Qué bonito relato de despedida, Pablo! Con la ternura que rezuman tus micros nos dibujas a todos los cincuentistas, que nos hemos “alejado” (no demasiado) sin cerrar la puerta.

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    1. Pues claro que te vamos a leer. Yo también soy de los que vuelvo de vez en cuando, porque me gusta pasear por nuestra casa y disfrutar de cada rincón. Me ha dado mucha alegría leer tu comentario, Carme.
      Un beso bien grande.
      Pablo

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    2. Pues hoy he vuelto a por otro relato al azar (me ha salido uno de Georges), y he visto tu respuesta ;-)
      Dejo un beso de vuelta - para cuando vuelvas a 50

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