Estábamos parados los cincuenta mirando el cadáver de Álex Garaizar

Teníamos frío y miedo.

—¿Qué haremos ahora? —preguntó Patricia.
—Busquemos al culpable —propuso Pablo, creyéndose Frederick Abberline.

Ignacio no dejaba de sollozar.

—La mejor forma de honrarlo es dar a conocer su legado por todo el mundo —dije.

En silencio todos asintieron. Luego nos separamos.

...Y así comenzó la leyenda.
Escrito por Jean Durand

14 comentarios :

  1. Por suerte, nuestro Álex, más joven que la mayoría y con una iniciativa envidiable, tiene cuerda para rato; seguiremos oyendo hablar de él y, con toda una larga vida profesional por delante, hará grandes cosas, Cincuenta Palabras solo ha sido una de ellas, que, como bien dices, como todo lo grande cuando desaparecen, no muere, sino que aumenta su leyenda.
    Con referencias a tres personas y pilares de esta querida página: Patricia, Pablo e Ignacio, has creado una historia para narrar el final de un proyecto de éxito, muy grande y entrañable, en el que se nota la admiración y el agradecimiento.
    Pienso seguir leyéndote, Jean, allá donde estés, al igual que disfrutando de tus dibujos
    Un abrazo

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    1. Ángel, creo que eres la única persona que conozco que le hace honor a su nombre. Muy agradecido por compartir espacios contigo. Eres de los escritores que más admiro e, insisto, que me gustaría leerte mucho en alguna pagina web tuya (si es que aun no la has sacado).
      Un gran abrazo por tu siempre apoyo y sin duda que nos seguiremos leyendo.

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  2. Me encanta el título. Es entrañable, sobre todo el personaje de ese tal "Pablo". Me dará mucha pena no volverte a leer... quizá como dice Crispin, en algún otro Puerto ⚓.
    Un abrazo fuerte.

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    1. Gracias Raquel... y pues de seguro que nos vemos en algún otro puerto... ¡Tienes instagram? jajaja.
      Un abrazo y un beso.

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  3. Genial, Jean. Precioso relato de despedida. Gracias por meterme por ahí, haciendo un guiño a aquel relato de Jack el destripador del que tan bien recuerdo guardo gracias a un calendario, idea de una tal Patrícia, y a una ilustración de un tal Jean.
    Abrazo fuerte y mil gracias. Nos seguiremos encontrando por los reinos de Valdemar.
    Pablo

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    1. Mi querido Pablo, quedo al pendiente con un relato homenaje para tu persona, los dos que habia desarrollado me eran muy largos para las 50 palabras... Uno de ellos lo tengo pendiente para mandar al Callejón de las 11 Esquinas... Un gran abrazo para ti y nos vemos por tierras goticas cualquier día de estos.

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  4. Salvador Pérez Salas4/2/19 15:21

    Jean, Jean, Jean... ¡cuántos buenos ratos eché contigo! Gracias por acercarte a esta despedida. Saca el estuche de dibujar, descorcha mil botellas y brindemos por Álex. Un fuerte abrazo.

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    1. Salvador, vamos a descorchar botellas y trobar a la Dama cuando nos encontremos más animados. Un gusto siempre encontrarte y un alivio saber que te tengo de contacto en twitter (aunque ando perdido...).
      Un gran abrazo!

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  5. Y no es la única leyenda que comienza. Hay otras, como la tuya, la que ha dejado tu paso empedrado de buenos relatos, con un nivel muy alto y absolutamente inspirador por las cautivadoras ideas de dónde germinaron, por sus sólidas tramas y una magnética ejecución.
    Me gustaría destacar también tu generosidad con esta comunidad, Jean. Nunca olvidaré que mi nombre aparezca en uno de tus relatos, es una gran honor.
    Un abrazo muy fuerte y ojalá ese inmenso océano se convierta algún día en un charco franqueable.

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    1. Antonio, más que generosidad es la admiración la que me movio a mencionarte en un relato. Que tengas ese concepto de mi es un gran regalo que agradezco mucho y ciertamente el honor es siempre mio.
      Otro abrazo para ti y seguimos viendonos en twitter o en un futuro callejón.

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  6. Muy lograda esta puesta en escena que nos haces del final de la página. El título muy contundente; más vale que Álex se nos ha ido porque tiene muchos sueños que alcanzar.
    Gracias por tu enorme imaginación con la que recreaste durante un largo tiempo la página. En tu relato "El blues de las cincuenta palabras" ya anticipabas el final. Me encantó, aunque hoy lo he leído con ojos un poco tristes. Un abrazo y hasta siempre, Jean.

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    1. Jejeje, si este es mi segundo intento de asesinato hacia Álex.
      Muy agradecido por tus palabras mi querida Juana, siempre muy cariñosa y con un tremendo telanto para escribir. Dime por donde deambularás ahora para seguirte.
      Un gran abrazo y un enorme beso para ti.

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  7. Por suerte Álex sigue vivo y coleando, pero ha creado una gran obra que se convertirá en leyenda y podremos estar orgullosos de haber formado parte de la tripulación de tan insigne capitán.
    Siempre has sido un visionario, querido Jean. Nos anuncias tiempos futuros en los que miraremos atrás con respeto y agradecimiento, dichosos.
    Para ti, también, todo mi respeto y admiración como escritor, como dibujante y como la gran persona que, sin duda, eres. Un fuerte abrazo, amigo.

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  8. Enrique Angulo11/2/19 23:39

    Como rezaba el título de aquella película: Este muerto está muy vivo. Y así ocurre con Álex Garaizar, está más vivo que nunca y con todo el futuro por delante. Lo que sí puede ser cierto es que los cincuentistas tengamos ahora mismo un sentimiento de orfandad, y acerca de esos cincuenta que dices en tu microcuento que están mirando el cadáver de Álex, creo que son muchísimos más, que somos, pues yo también estoy por ahí, en concreto, al fondo, a la izquierda de la imagen, sólo es necesario forzar un poco la vista para identificarme.
    Sea como fuere, hay que resolver ese crimen, y yo creo que nadie más preparado para ello que Pablo Abberline, que en tanto ocasiones ha dado muestras de su extraordinario olfato de sabueso, aunque tampoco estaría de más que le ayudase triple M –Manuel Menéndez Miranda-, quien se mueve como pez en el agua por esos mundos del hampa, de los amores canallas y de la ley seca. En cuanto a Ignacio, comprendo su llanto, pues era uña y carne con Álex, con esas estupendas portadas que ideó para las recopilaciones de Cincuenta.
    Pero bueno, acabada la aventura, ahora queda el inmenso caudal de letras que inicia su travesía hacia el futuro, empieza la leyenda, y esa leyenda debe empezar leyendo, leyendo una y otra vez todo lo bueno que aquí queda, y recomendando a otros hacer lo mismo.
    Sin duda, unos cuantos algoritmos –que tan de moda están en estos tiempos- podrían descubrirnos muchas curiosidades sobre todo lo que aquí queda escrito. Quizá alguien lo haga algún día, ojalá fuese cierto y podamos leerlo.
    Aparte de todo lo anterior, estimado Jean, transmitirte mi reconocimiento y mi afecto, decirte que he leído y comentado con placer tus microcuentos, que me gustan mucho tus dibujos y otras propuestas tuyas, que recuerdo con cariño y nostalgia tus Letras breves, que espero que sigamos en contacto de alguna manera a través de estos mundos de internet, y que el culmen de todo ello sería poder conocernos y charlar largo y tendido o largo y reclinado.
    Un abrazo fuerte.

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