El urbanita intrépido

Cuatro días en la estepa kirguisa habían alterado los planes de su sofisticado aparato digestivo. La austeridad de la yurta y una alimentación basada en carne de caballo hallarían su feliz desenlace bajo el confort de aquella pensión rural.

Confrontado por aquella oquedad en el suelo, sopesaba ahora sus opciones.
Escrito por Álex Garaizar

Mejor relato de junio de 2018

40 autores habéis ordenado de más a menos favorito los ocho finalistas. Por cada votación, se les ha asignado 10, 8, 6, 5, 4, 3, 2 y 1 punto. Estos son los resultados:

Cambio de rasante, de La Marca Amarilla - 258 puntos
El Cambiapieles, de Antonio Bolant - 210 puntos
Fe ciega, de Manuel Menéndez Miranda - 198 puntos
Caballo perdedor, de Matrioska - 184 puntos
Muerto el perro se acabó la rabia, de Mable - 180 puntos
Naturaleza muerta, de Daniel Castillo - 179 puntos
Retrocuento de la lechera, de Rafa Olivares - 177 puntos
Escritor accidental, de Ángel Saiz Mora - 176 puntos

Las dos caras de enero

Éramos como dos extraños en un tren. Yo tenía una afición peligrosa, amarte. Tú, ese dulce mal de ser un alma a merced del viento. Solo quiero escapar contigo de esta celda de cristal. Ser pájaros a punto de volar. Abandonar este mar de fondo. Y convertirnos en cadáveres exquisitos
Escrito por Pedro Rodríguez

Hasta la sepultura

Así, en la tranquilidad, los celos llegaron.

Él supo compenetrarse con ella como nunca lo hice. Creó una relación que siempre envidié. Siempre lejana, evasiva, hasta que se fue.

Me llegaron una carta, una receta y una dirección. Al llegar pude contemplar su lápida con la frase: Siempre te amé.
Escrito por Ricardo Rodríguez Sánchez

Asesinando la primavera

Era septiembre, ella juntaba las flores, las rompía una a una y anhelaba el invierno.

Él la espiaba de lejos sin importar las estaciones, la miraba desde su ventana, y la deseaba.

Un día logró llevar a cabo su plan: rompió sus pétalos uno a uno y borró su sonrisa.
Escrito por Brisa Hoyos

Sólo te queda lo que das

Lo aprendí bien de mis padres: poner todo mi ser en cada pequeña acción cotidiana. La receta funciona, cuando se cierra una puerta, se abre una ventana.

Aún hoy, a pesar de mis sombras, intento ser luz titilante en la oscuridad.

Por alguna razón los hombres grises no lo entienden.
Escrito por Chispita

Los peligros de la red

—Los leones no atacan si no están hambrientos —dijo mi guía mientas nos acercábamos para la foto —y hoy ya han comido.

La pose duró apenas unos instantes, lo justo para que la fiera los devorara sin contemplaciones.

"Estoy de Facebook hasta la melena", pensó el felino ahíto pero iracundo.
Escrito por Jesús Manzaneque Fraile

Le llaman justicia

"No seas impaciente", le dice a su hijo que, enfurruñado, tuerce el gesto, sin protestar.

Los hombres cogen una piedra, forman un círculo y el alcalde lanza la primera.

El padre da la pequeña al niño, que la tira con rabia, hasta que su madre, la adúltera, se queda inmóvil.
Escrito por Gloria Arcos Lado

Si te lo quitan todo...

Cuando asesinan a tu padre o a tu madre, o a ambos; cuando te apresan un hermano o una hermana, o ambos; cuando apalean a tus tíos, a tus primos; ¿qué te queda entonces?

Si vives en Gaza, acaso una mochila y unas ganas enormes de marcharte, de volar lejos.
Escrito por José Antonio Barrionuevo - Twitter

La banda sonora

La música entraba en escena, irrumpían con fuerza los instrumentos de viento: oboes, flautas y clarinetes; de repente, los de cuerda acariciados, raspados y punteados daban la nota. Por último, con maestría y alegría, redoble de percusión.

—Paco, la última vez que ceno contigo como te traigas a la orquesta.
Escrito por Rubén José Huertas Rojo - Web

La estatua

De día, sobre su pedestal, con gesto grave mirando a quien quiera mirarle y su mano en la empuñadura de la espada, hace las delicias de los niños que escalan hasta la corona. De noche recoge bártulos y monedas, sonriendo y deseando volver a su parque a la mañana siguiente.
Escrito por Xurde

Egocentrismo extreme

Desde pequeño siempre disfrutó acaparando todas las miradas. Pero aquel día, ser el centro de atención le dejaba más bien frío. Y en cuanto el ataúd se cerró, supo que se arrepentiría eternamente de haber estrellado el coche para llenar sus oídos de elogios, de llantos y de pésames sinceros.
Escrito por Stbn

Cambio de rasante

Cuando nos avisaron de la muerte del tío Joaquín, papá, muy afectado, tomó tres copas antes de coger el coche. Hicimos el trayecto en un vuelo, ni nos enteramos. Por eso sorprendió que nadie nos saludara cuando llegamos al velatorio, sólo el tío Joaquín dijo:

—¿Qué hacéis aquí tan pronto?
Escrito por La Marca Amarilla
Elegido mejor relato de junio de 2018

Un dios inmortal

Una vez naufragué en una isla donde sus habitantes vivían sólo un día: nacían al amanecer y morían cuando amanecía el día siguiente. Cuando les dije que yo vivía años enteros me adoraron como a un dios.

Desde entonces veo el tiempo de otro modo; me da tiempo a todo.
Escrito por Luis Goróstegui - Twitter

Fondo de armario

La escafandra es para sacarte a flote. La pamela, para abanicarte la solemnidad. El birrete, para gaudearnos igitur. La boina, hasta las orejas, para no escuchar la risa de la helada. El turbante, para cabalgar sobre la arena. La chistera, para caernos dentro. Y la gorra, para pedirte la voluntad.
Escrito por Patricia Richmond - Web

Crisis cervantina

―Boberías, Sancho, hoy la banca procura caudales.
«Lentejas, que es viernes... siete maravedíes».
―Solo el dispendioso no arriba a fin de mes.
«Saco de alfalfa... otro para el rucio... diez maravedíes».
―Vuesa merced, paréceme más bien que acabó la costumbre de confesarlo.
―Mañana carnero, apunta, Sancho.
―No alcanza, vuesa merced.
Escrito por María Sotés

Retrocuento de la lechera

—Tranquilo, no te impacientes, aún tengo que conocer a tu padre, que empecemos a salir, que se declare, que estemos de acuerdo en la casa, los muebles y las cortinas, que nos casemos y que decidamos tenerte —le dijo al bebé, ansioso por agarrarse al pezón para succionar su alimento.
Escrito por Rafa Olivares - Web

Desperté sin saber

Desperté sin saber que ese día marcaría mi vida. Caminé tranquila pensando en mis proyectos, ignorante del desastre que se aproximaba. El cielo no me avisó. El reloj no se detuvo. Mi corazón no se aceleró. No doblé en la calle que me salvaría. Ese maldito día, amor, te conocí.
Escrito por Marisa Villar Arranz - Twitter

Mientras te piense

Ha visto su rostro reflejado en el espejo esta mañana... Ha sentido sus manos sobre su cuerpo al acostarse... Ha vislumbrado su espalda cruzando rápidamente la avenida... Ha mirado sus manos apoyadas en el borde de la mesa de un bar...

Sabe que ha muerto... Su memoria no quiere saber.
Escrito por Elisa Mancuso

Cuestión de colores

Creció con la idea del príncipe azul. Del alma gemela de las leyendas chinas. Y tener una vida de color rosa.

Pero cuando el "hilo rojo" de su destino le apretó la garganta, hacía ya mucho tiempo que su vida la coloreaban en morados y negro.

Su existencia fue gris..
Escrito por María Galerna

Punto final

Había llegado el día en que se sintió demasiado cansada por una infinidad de cosas... Que si ese enorme anhelo de ser aprobada por los demás... o la inundación de su interior a causa de aquellas miradas punzantes.

Se quedó pensando un largo rato y exclamó muy decidida:

—¡No más!
Escrito por Irina D. - Web

Uno más

Cuando se juntaba con el grupo se sentía alguien.

"¡¡Mamá, no me digas lo que tengo que hacer!! ¿Te crees que soy todavía un niño?".

"¡Voy a demostrarte de lo que tu hijo es capaz!".

Sólo al verse en las noticias, comprendió que la culpa no era solamente de ella.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez - Twitter

Caminos

Ha muerto en paz tras una vida plagada de las cosas más mundanas, después de andar miles de veces por senderos domesticados, algunas sudando para mantenerse en forma, uno solo alcanzando nervioso el tabernáculo, otros antes para empezar a aprender, y así hasta el primero al poco de haber nacido.
Escrito por Antonio Ortuño Casas - Web

Locus amoenus

Regreso, años después, al lugar en donde fuimos dichosos. Los troncos han curado las heridas de nuestras iniciales. Escucho la melodía del agua que discurre en arroyos límpidos y sé que repite tu nombre con la armonía de los vidrios que gimen lo efímero de tu paso por el mundo.
Escrito por Carmen Cano - Twitter

Iba vacío

Ya no me sorprende nada. El coche negro venía a gran velocidad, dispuesto a atropellarme. La música, como la velocidad, se oía de lejos. El conductor debía ser suicida o al menos temerario. Pasó rozándome.

Entonces me di cuenta de que era de la funeraria. Yo creo que iba vacío.
Escrito por Gil Hernando de Santiago - Web

Hechicería

"Apéguense", dijo el prestidigitador. Encajó una señora encima de un niño; un árbol en una moto; un peluche gigante en la tarima de un político; un enjambre de avispas en un baño portátil; un colchón encima de una casa.

Luego regresó a su casa, contó las propinas y bebió cerveza.
Escrito por Mauro Marino Jiménez - Web

Cuento real

La doncella besó la rana. Apareció el príncipe soñado, quien la hizo suya.

En el castillo fue recibida a ritmo de trompetas. Festejaron el ceremonial rematado por banquete pantagruélico.

De copas de oro libaron reserva corinto. La bandeja de plata ofreció al soberano la pechuga y muslos de la enamorada.
Escrito por María Jesús Briones Arreba

Traduttore traditore

Mantenían una relación compleja, pero el envarado escritor nórdico nunca imaginó que la sangre llegaría al fiordo. Un pequeño matiz fue suficiente para transformar al envidioso traductor en su "asesino a sueldo". Cuando adivinó, entre líneas, aquel mensaje subliminal, convertirlo en móvil sólo fue un exagerado tic de deformación profesional.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

Correo reiterativo

Entre los correos de mi bandeja de entrada, hay uno que remite un tal Mefistófeles, en el que me pide que dé mi conformidad para permanecer en su lista, por tener que adaptarse a la nueva ley de protección de datos.

Tengo el correo configurado para contestar que SÍ automáticamente.
Escrito por Irreverente inadaptado - Web

Amistad

Lo único que las unía era la amistad misma. A Laura le hacían una cesárea programada el martes y Carmen daba una conferencia en Oslo; pasaría algún tiempo hasta que volvieran a comer juntas. Para entonces la vida las habría separado un poco más, y ellas seguirían unidas como siempre.
Escrito por Aurora Baeza

Paula

Nunca supe bien si los astros orbitaban conociendo nuestras vidas. Si el tiempo avanzaba indiferente o si el espacio nos observaba impasible. Si los elementos fluían, reposaban o ardían respondiendo al azar. Si todo, en fin, desde su origen había seguido un propósito. Hasta que te tuve en mis brazos.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

Ella viaja al infinito

Se levantó y comenzó a caminar entre sombras grises, secándose las lágrimas y, casi de forma increíble, desatándose de la opresión de tantas penas y desengaños vividos los últimos diez años, llegó. Lo toma de la mano, lo hace elevarse en un viaje lleno de abrazos, sensaciones e infinito placer.
Escrito por J. Jesús Martínez M. - Twitter

A otro perro con ese cuento

La abuela, el leñador, el guardabosques y Caperucita le tendieron una emboscada.

El lobo, que sabía de antemano la intención provocadora y de deshonra hacia él, prefirió eludir enfrentamientos y evitar una cacareada masacre.

Harto de ser siempre el malo de la historia y tragándose su orgullo, escapó del cuento.
Escrito por Isidro Moreno Carrascosa - Web

Di (putada)

Subo al coche de gama supina, el arco iris de la confortabilidad y la ergonomía. Estoy en un sin sentir en la carretera secundaria que conduce a mi mega galáctico chalet. No responden los frenos. En mi entierro, quizá pueda decir las únicas palabras no prostituidas de toda mi existencia.
Escrito por Eduardo Martín Zurita
Dedicado a Agustín Martínez Valderrama

Humanidad

Cuando aprobaron la pena de muerte contra el maltrato animal, hubo manifestaciones en diversos lugares del país. En algunas ciudades la policía antimotines recurrió a choques eléctricos para dispersar a la multitud.

Los mayores disturbios ocurrieron en la plaza del Bolívar Desnudo. Cientos de animalistas lo querían bajar del caballo.
Escrito por Pedro Elías Martínez - Web

Todo en juego

Busqué en el fondo de aquel plato tan hondo y no hallé ninguna respuesta acerca del huésped sospechoso. Sin duda, él tenía la clave y la llave del baúl. Sí, en el baúl estaba el comienzo de mi nueva vida, pero antes debía hacer algunas llamadas para proteger mi persona.
Escrito por Jorge LP Logan - Web

Su sed

"Como se secan las plantas, como se secan los lagos... Como se secan las fuentes, como se seca mi alma, como se seca mi vida".

Las palabras navegaban entre los surcos que cruzaban el desierto de su memoria.

Se levantó. Abrió el grifo.

Lentamente, bebió el agua de la vida.
Escrito por Salvador Pérez Salas - Twitter

La búsqueda

Todos los días viene algún policía pidiéndome la documentación. Les digo lo que busco y que no encuentro ninguno. Entonces se van, pensativos. Así pues, de momento puedo seguir viviendo en esta tinaja con la lámpara encendida. Aunque temblando, porque al ser griego me pueden aplicar la ley de extranjería.
Escrito por Pepe Sanchis

Excluidos

Las palabras organizaron una gran fiesta. No invitaron al silencio pensando que él nada tenía que decir. Este, al enterarse, irrumpió en la sala haciendo gala de su gran manto, y las palabras, atónitas, enmudecieron.

Después, satisfecho de su elocuencia, salió sigiloso. A lo lejos vislumbró a su amiga soledad.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Ruptura inconveniente

Juan salió con lo puesto. Había perdido algo importante: Amanda le había robado el alma y ahora su cuerpo era un figurín sin conciencia, sin moral y sin rostro, una fría percha de madera que sostenía su traje de ejecutivo prepotente y artero. Nunca pudo volver atrás. Dejó de ser.
Escrito por Lu Hoyos

La tejedora de todas las fantasías

Afila su imaginación, prepara el lapicero y reparte sus cuentos en La Puerta de la Esperanza. A los enamorados se los perfuma con jazmín. A los mentirosos les vende retales de alguno que desechó. Y a los perdedores les regala historias de una heroína anónima que superó todas las adversidades.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter

Mateo 24, 44

Jesús regresó varias veces. En el siglo V ordenó ejecutarle Cosroes II. En el siglo XIII fue quemado por herejía. En el siglo XVII lo asesinaron unos soldados suecos. En el siglo XX fue encerrado en un manicomio. En el siglo XXI se hizo tuitero y acabó en la cárcel.
Escrito por Plácido Romero - Twitter

Escritor accidental

Le quedaba poco dinero para terminar el mes. Su abogado le habló de una zanja en la que podría tropezar y romperse otro hueso. Fue hacia allí. Tras pasar por el hospital, el eficaz letrado, de nuevo, se ocuparía de lograr del ayuntamiento la mejor indemnización. Él, solo de escribir.
Escrito por Ángel Saiz Mora

La última función del Roma

De niña pasaba el trago con chocolatinas. Nunca le gustó el circo: trapecistas mareantes, magos engañosos y animales disfrazados.

Se enamoró del aire de payaso de Augusto. No cobraba entrada. Bueno, los sábados noche sí. 

Últimamente necesita un par de ginebras como aquel cacao en el mayor espectáculo del mundo.
Escrito por Cristina Aguas

¿Estamos desmoralizados?

Cleantes, un humilde jardinero, acabó dirigiendo la escuela estoica con 50 años.

Inspirado por esta historia, el joven Harry decide emularle. Tiene un trabajo en Correos que le asfixia. Decide estudiar Filosofía pues solo ahí encuentra cierto sosiego. Al final, decide dejar atrás su vida para buscar la Verdad.

Pobre.
Escrito por El pillo Merlín

Caballo perdedor

La suerte, la mala, se adhirió a mi piel tras nacer. Enraizado en mi fragilidad, sucumbí ante falsos cantos de sirena que me malearon debilitando mis alas hasta que una negra noche, en un negro portal de un negro callejón, un último caballo plateado galopó desbocado por mis venas, quebrándolas.
Escrito por Matrioska - Web

No puedo irme

Tengo que mejorar mucho y seguir. Todavía no puedo irme. La primera vez que aterricé en París estaba deseando verle. Fue a su regreso de la guerra.

Es un gran padre cuando está sobrio. Y estoy tan cansada de mantenerlo. Sé que nuestra familia es lo único que nos une.
Escrito por Luis Avellano

Esperando la suerte

La vida es esa bola que nos atrapa siendo incapaz de soltarnos sin dejarnos ilesos. Mientras tanto, nosotros, eternos aspirantes a indemnizados, lanzamos ruletas de una fortuna que, cegada por dar el gran salto, solo roza las casas que mantienen puertas cerradas y techos sin abuhardillar.

Mañana jugaremos de nuevo.
Escrito por Malu

Lluvia

En el medio de la calle sentía cómo la lluvia empapaba su frágil cuerpo, hacía tiempo que no escuchaba el latir de su corazón. El agua persistente consiguió, por fin, arrebatarle su alma que, deslizándose entre los charcos, se alejó hasta desaparecer de su vista. Se arrodilló rota y vencida.
Escrito por Isabel Mora

¿A qué suena el vacío?

Volteó al cielo, miró más allá de donde debería estar el dios del que tanto escuchó hablar; comprobó que ya no existe.

Su pregunta resonó en la vaciedad entre planetas, asteroides, satélites y soles. La respuesta le rugió en las entrañas, el estómago le dolía de tanto aguantar el hambre.
Escrito por Cristopher Josué Escamilla Arrieta - Twitter

Al atardecer

Azim lloraba. Picado varias veces por las avispas, parecía un Ecce homo. Le veía corretear, como si las carreras aplacaran su dolor.

Al atardecer llegaron los aviones, dispuestos como avispas a acribillarnos. Padre no llegó aquella noche, tampoco las que siguieron. Frente al fogón nos acurrucábamos: mamá, Azim, y yo.
Escrito por Carmen Hinojal

El hada y la bestia (Tríhada III)

El orco bizqueó ante la pequeña criatura alada que yacía sobre el hielo. Acercando su inmundo hocico, le infundió calor con su aliento de cloaca. Despertada del mortal letargo, el hada se iluminó ante la tierna mirada del engendro. Sin dudarlo, le entregó su varita mágica; es decir, su corazón.
Escrito por Manuel Bocanegra
Parte I | Parte II | Parte III | Epílogo

Motivos de alegría

Tendrá que buscarlos porque la tristeza no le abandona por la orilla de los días. En los pasos perdidos se detiene a mirar alrededor y en la luna del escaparate, se ve, se reconoce. Entonces amaga una sonrisa, da la vuelta a la esquina para seguir buscando esa alegría perdida.
Escrito por Carmen Martínez Marín - Web

Naturaleza muerta

Invento cada día un nuevo arreglo que me permita recordarte: coloco tu planta preferida al lado del sofá, tu jarrón de porcelana sobre el mantel floreado, mis cuadros al óleo frente a tus jarrones chinos. Pero nada parece hacer juego con tu cabeza ladeada graciosamente sobre el centro de mesa.
Escrito por Daniel Castillo

La sospecha

—¡No rompan el papel de los regalos! ¡No rompan el papel de los regalos! —insistían papá y mamá, contrariando lo que indica la tradición.

Mi hermana y yo comenzamos a sospechar cuando Papá Noel, los Reyes Magos y hasta el conejo de Pascua nos dejaron regalos con el mismo envoltorio.
Escrito por Rubén Faustino Cabrera - Web

El tamaño de un garbanzo

Ella los sentía cerca. Aunque no conociera sus rostros, ni el tono de sus voces, los leía. Jugaba a analizar sus estilos, a psiconalizar sus microrrelatos...

Pero, ¿eran sus amigos? ¿Era eso conocer? (Quizá una, muy intima).

De todas formas sentía la necesidad de anunciarles que estaba esperando un bebé.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros

Game over

Primero decretó el ajusticiamiento de sus hijos, hermanos y sobrinos. Después ordenó que todos sus bienes pasaran a manos del pueblo. Como colofón, que cortasen su propia cabeza.

Las creencias de su consejero, un viejo republicano infiltrado en la corte, habían calado profundamente en el último rey sobre la tierra.
Escrito por Rafa Sastre

Ellos esperan afuera

"¡Ay, madre, qué miedo tengo. He de salir a la calle, afuera esperan ellos, los que desean sangre! ¡Ay madre, me han de matar y no puedo evitarlo!".

Y lo mataron. Y no pudo evitarlo, deseaban sangre. Lo dejó escrito él mismo, Joseba Pagazaurtundua, una buena persona. ¡Ay, madre, ay!
Escrito por Carmelo Carrascal

Una habitación con vistas

Qué maravilla. Cuando llegué a la ciudad, no pensaba encontrarme con tanta belleza. Qué iluminado está todo. Y qué hermosas esas esculturas. Y las rosas. Ojalá pudiera verlas mi madre. No, por favor. No cierre aún las contras. Ya sé que hace frío. Yo también lo sufro bajo el cobertizo.
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez

JFK

Sus enemigos eran muchos y poderosos y deseaban su muerte. Incapaz de soportarlo, aquel 22 de noviembre de 1963, en Dallas, aceptó su fatal destino. Y, junto a su esposa Jacqueline, representó lo mejor que pudo el papel de ser el cuarto presidente de los Estados Unidos que moría asesinado.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

Orgullo y perjuicio

Mi padre, albañil de profesión, se dedicaba a la reforma integral de interiores. Llegaba cansado, apenas hablaba y poseía un reservado sentido del amor. Aún recuerdo su olor, amalgama de cemento y tabaco negro, y esa innata tozudez que le impidió culminar su obra más importante: reformarse a sí mismo.
Escrito por Loli Regs

On / Off

Sus temblorosas y arrugadas manos resultaban arcaicas para el mundo digital.

Creyéndose inservible, aguantó veinte minutos de rodillas con la cabeza dentro del horno. Nada, ni un leve mareo. Una luminosa "E" parpadeante y un molesto pitido confirmaron su obsolescencia. Dirigió sus trémulas piernas hacia el balcón. Sencilla apertura manual.
Escrito por Álvaro Abad

Lo que yo tenía por decir

Cada vez se veía más lejos de lo que quería plasmar. Trabajó de noche para rebuscar mejor en él. Con la mente blanca, un escalofrío le recorrió al caer en que no tenía nada que decir. Quedaba entender que tenía que mirar fuera antes de hacerlo sólo en sí mismo.
Escrito por Javier Díez Martín - Web

El silencio de las hadas

Mientras mamá se atrincheraba en el piso, la abuela rescató los libros y los cuentos. Luego, me dio su mano firme y nos pusimos a salvo frente al portal. Ella, rendida, esperaba un milagro. Yo, suplicante, invocaba a las hadas. Pero llegó antes la policía con la orden de desahucio.
Escrito por María José Escudero

La terapia

El mayor avance científico se lograba, por fin, patentar. Detener el envejecimiento gracias a la teoría de Kant, sapere aude, atrévete a dudar, revolucionaba las terapias rejuvenecedoras.

La juventud dependía de la curiosidad y anhelos personales.

Desparecía la paradoja de cada primavera: nuestra vida se marchita y las rosas florecen.
Escrito por Francisco Rubio Yepes - Web

Aire renovado

Con delicadeza extrema te retuerces y aproximas peligrosamente. Aspiro hondo. Aguardo a que mis pulmones se empapen de ti. Me dejo llevar, con esa desidia maravillosa del que no quiere oponer resistencia al infierno del placer.

Me despierta el ruido del ventilador sobre mi cama. Aire enredado en sueños lascivos.
Escrito por María José Viz Blanco

La sequía

Terminó la siembra exhausta, mientras que él se mantenía firme, sostenido por una testarudez que la severa sequía no había doblegado. Se repuso, animada por la satisfacción que sentía de ver complacido al marido, lo acompañó a la choza y se durmieron, con la inconfesable duda, ella, de que llueva.
Escrito por Ángel Sienfuegos - Twitter

El cuento que se cuenta solo

A verlos allí alineados, inermes, indefensos, supo que tenía que dedicarles un relato. Hoy, frente al teclado, intenta abordarlo, incapaz. Es posible que la imagen que sostiene su recuerdo narre por sí misma la historia. Inspirado, borra el texto y deja el título: El carterista del lavabo de caballeros. ¡Perfecto!
Escrito por Ignacio Urtiaga - Twitter

Roberto y Mabel VII

—Soñabas estar con Laura lo que les reste de vida. Aunque ella eligió: un negro que le abanique las tetas y la arena de una playa cubana para quemar su ahora gastado culo. Yo elijo que vayas a buscarla. ¿Vos qué elegís, Roberto?

—Me encantaría decirte que a vos, Mabel.
Escrito por Priscila Pry
Parte I | Parte II | Parte III | Parte IV | Parte V | Parte VI | Parte VII

Fe ciega

Mi hijo tenía tanta fe en mí que, si le decía que una inyección no le haría daño, no sentía ningún dolor y sus heridas curaban milagrosamente cuando yo las soplaba. Por eso nunca me perdonaré haberle dicho aquella noche que, si no se dormía, el coco vendría para llevárselo.
Escrito por Manuel Menéndez Miranda

Perspectivas

Le pareció tan absurdo, y a la vez oportuno, decirle, mirándole a los ojos, que no la quería y que todo se había terminado. Pero vio sus ojos negros y su mirada bella y le pareció absurdo no quererla, y a la vez tan oportuno dar un paseo con ella.
Escrito por Jennifer Lihim

Sietemesino

Llevaba días vigilando. Observó que, con puntualidad británica, comían y salían al jardín a tomar el café. También vio que esperaban descendencia. Faltó dos días, pero constató aliviado que seguían su rutina. Entró por el botín, el llanto inesperado de un bebé precedió al ladrido. El fiel guardián fue letal.
Escrito por Yoya Muiños Alonso

Rivalidad

Me llevaban los demonios cada vez que lo encontraba despanzurrado en la cama con su querida e inseparable Candy. Mi picardías rojo, mi Chanel número cinco y todo mi entusiasmo nunca pudieron competir con aquella vida de confeti tan irresistible como odiable. ¡Ojalá reventaran él y su maldita Candy Crush!
Escrito por Luis Tenorio Quijano

El Cambiapieles

¿Recuerdas que tropecé contra tu triciclo? Pues ahora tú eres el anciano vagabundo y yo, quien pedalea a tu alrededor. No es nada personal, pequeño; sólo necesitaba un cuerpo de repuesto. Tranquilo, se ocuparán de ti. Seguramente, confundirán con demencia esa aniñada mirada de terror. Ya ha pasado otras veces.
Escrito por Antonio Bolant

Al otro lado

La niña atravesó el espejo. Lejos de encontrar el mundo fantástico que había leído en los libros, solo consiguió descubrir una firme barrera de ladrillos, cemento y cal, que salpicó de cristales rotos, restos de piel y sangre recién derramada. Y el reflejo multiplicado de su padre quitándose la correa.
Escrito por Favourite day

Con los últimos rayos de sol

Con los últimos rayos de sol, descubro que hay otra dentro de ti.

Búsqueda obsesiva, que genera chispas de alto erotismo. Te encuentro, mis ojos penetran en cada poro de tu piel.

Tus labios se deslizan ardientes y encuentro nuevas sensaciones que corren por mis venas con sabor a ti...
Escrito por Luis Toyos

El postre

Al verlos acercarse pensó que por fin su condición de recalcitrante gafe le iba a servir para algo, iba a morir el primero, sin verla sufrir. Pero los caníbales empezaron por su novia. A él lo dejaron para el postre y, como estaban tan satisfechos, solo le comieron los pies.
Escrito por Paloma Hidalgo Díez

Breve encuentro

Aquel tipo tenía experiencia en trasladar cuerpos. Golpeó mi cabeza y me arrastró al callejón. Allí estuve tendido sobre los adoquines húmedos mientras afilaba su escalpelo. Un inocente, ese Jack. Llevo siglos haciéndome el muerto. Se aproximó por si el corazón aún me latía. Entonces, su yugular rozó mis colmillos.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter

Ulises

Paseando por la gran ciudad, un hombre cayó desmayado en la acera. Los viandantes que lo presenciaron llamaron prestos:

—¡Un médico, rápido!

La ambulancia se acercaba a toda velocidad. Al oír la sirena despertó encandilado por su canto y supo que no necesitaba un doctor sino una cita con ella.
Escrito por M. Carme Marí - Web

Cuentos inocentes

Contaba cuentos para cultivar inocencia. Entonces utilizó duendes, gigantes y portales mágicos. Recordaba cómo convencían los cuentos de su madre cuando abordaba el jardín de los unicornios. Él no podía convencerlos.

Será que los niños ya habían visto El lobo de Wall Street, o el orfanatorio les robó las fantasías.
Escrito por Edwin Antonio Gaona Salinas - Web

Dulce fábula de juventud

Las abejas servían a su reina; sin ella morirían. Hastiada de empalagoso poder, se fue de la colmena, deseaba que lloraran su ausencia. Luego, regresaría y recolectaría sus lágrimas.

Cuando volvió no hubo vítores, las guerreras iban al encuentro de su cabeza y un zumbido se escuchaba: "Libertéeezzz, égalitéeezzz, fraternitéeezzz".
Escrito por Salvador Esteve

Cacería de aspergers

Esta mañana las principales universidades de USA confirmaron que Charles Darwin era asperger. El hombre tiene más de dos centurias enterrado.

Cuando paso las páginas al obituario, entre rostros que se parecen al mío, me pregunto si entraré en esa lista, que hoy reúne a más magnates sin títulos universitarios.
Escrito por Gleiber Alvarez - Web

Pasado y presente, en femenino

1953. En aquel callejón sin salida había 10 casas y en todas ellas vivía alguna mujer. Sus nombres eran: Piedad, Estrella, Encarna, Patrocinio, Áurea, Amadora, Rosario, Milagros, Guadalupe, María... 

2018. En el colegio, las niñas de cuarto de primaria se llaman: Ángela, Paula, Ana, Mireya, Lucía, Ariadna, Cristina, Cloe, María...
Escrito por SnowThomas

La venganza

Se mofaban de él: "¡Gordo, feo!". Incluso, sus padres lo despreciaban. Juanito se deprimió. Pedrito se hizo su pretendido amigo para aprovecharse. El niño se fió y lo pagó en oro. Papá y mamá lo abofetearon por tonto. Esa noche, abrió el gas. Salió. Ellos, defenestrados, entre sus sonoras carcajadas.
Escrito por Iñaki Ferreras - Web

Ovación

Cuando su sombra lunar se achicó, comenzó a dar vueltas alrededor del pote. De vez en cuando, introducía un arbusto en su contenido para después salpicar al aire. El ritual enmarañó sus cabellos, descosió sus ropas y concluyó el sortilegio que liberó al aplauso. Al instante Medea desapareció del escenario.
Escrito por Maite Moreno

Y murió por amor

Solo un beso hizo falta para insuflar vida a la marmórea dama, el mismo que hirió de muerte al franco profanador de su dulce descanso a manos de un pétreo mandoble del noble castellano.

Cayó de bruces, silencio sepulcral. Sus compatriotas al contemplarlo huyeron como ánima que lleva el diablo.
Escrito por Beatrice Aligheri

Muerto el perro se acabó la rabia

Pese a la aparatosa caída de la anciana, todo quedó en heridas leves. Los álamos bajo su ventana evitaron males mayores. La dirección de la residencia se reunió para estudiar su problema de sonambulismo. Imposible poner rejas. Optaron por una medida drástica, que acabaría con el problema: talar los árboles.
Escrito por Mable

¿Apeado del poder?

El traje a medida denotaba su posición social y sus andares eran los del que ostenta el poder. Aquel aciago día su esbelto porte se mancilló por el agua sucia de la trampa urdida por unos niños. Desde entonces pensó frecuentemente en las palabras humillación y humildad. ¿Comenzaría su transformación?
Escrito por Javier Velasco Eguizábal

Actor frustrado

Salió al escenario decidido, sabía cuál era su papel. Se concentró, tratando de bordarlo. Al acabar, miró al patio de butacas antes de inclinarse levemente, esperando aplausos. Estos no sonaron, que todo estaba vacío. Tomó el recogedor, la escoba, la fregona, el trapo de polvo y se retiró entre bastidores.
Escrito por Juan Badaya - Web

La primera comunión

Pablo, fue muy contento a contarle a su madre la buena noticia. Daniel, que había tomado la comunión el mes pasado, invitaba a sus amigos del cole a comer en un sitio muy chulo que tiene cabras y cerdos.

—El regalo es una playstation, salimos a cuarenta euros cada uno.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez