Ovación

Cuando su sombra lunar se achicó, comenzó a dar vueltas alrededor del pote. De vez en cuando, introducía un arbusto en su contenido para después salpicar al aire. El ritual enmarañó sus cabellos, descosió sus ropas y concluyó el sortilegio que liberó al aplauso. Al instante Medea desapareció del escenario.
Escrito por Maite Moreno

20 comentarios :

  1. Hola, Maite. Nos traes un sugerente y muy visual, en el buen sentido. Además, a los que no estamos muy puestos en "cultura general" o se nos ha olvidado, leer este tipo de relatos nos anima a buscar información sobre sus protagonistas. Al principio, tal vez influido por mi origen geográfico, creía estar presenciando a una especie de "meigo" dispuesto a recitar el conjuro de la queimada (puedo jurar que hace un siglo que no la pruebo). Sin bromas, me ha gustado mucho, y con esa sorpresa final que le da sentido al título.Otra ovación para ti. Un beso y suerte.

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    1. Está cerca San Juan, así que te recomiendo la queimada acompañada de un buen conjuro, yo lo tengo preparado.
      Gracias, Jesús, por leer y comentar. Un beso.

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  2. Eduardo Martín Zurita2/6/18 22:24

    Hola, Maite.
    Un texto donde se involucran, y de qué manera los sentidos es ya una delicia para el lector. Un micro exento casi de los resbaladizos adjetivos es muy de elogiar, advierto uno solo. la invocación a la mitología es un gran recurso literario: Medea, la hechicera, la bruja. El final, epatante, enlaza con el título, como advierte Jesús Garabato, invitándonos muy por las claras a la relectura de la maravilla para mejor disfrute. Si un microrrelato consiste en contar como se produce un cambio con introducción, nudo o núcleo y desenlace, el presente cumple con todos los requisitos. El sortilegio, el ritual se va desenvolviendo con una consecuencia radical: que la bruja se esfuma del escenario. No debían gustarle en exceso a la hechicera los aplausos que debían estar impregnados del tinte de la carcajada y salió del escenario haciendo fu como el gato. Esto no es serio, medio desnuda y con estos pelos, qué horror...pensaría ella. Le salió el tiro por la culata. Y dejas, Maite, al gusto del lector, que efecto mágico que perseguía conseguir la bruja.
    Mi más muy mayor enhorabuena y un beso muy grande.

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    1. Gracias, Eduardo, el mago eres tú, siempre consiguiendo subir la autoestima. Un beso.

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  3. La conjunción de la magia tradicional con la que que se genera en un escenario, parece derivar en una choque de conjuros que finaliza en el acto mágio por antonomasia, la desaparición. Así como el conjuro de Medea, el desarrollo de tu historia también libera mi aplauso.
    Un beso, Maite

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    1. Gracias, Antonio, no olvides que con el aplauso desaparece la bruja, jajaja, es broma. Un beso.

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  4. Tu protagonista es una figura mitológica, que ha cobrado vida en la realidad y llegado hasta nuestros días. La leyenda de magia y brujería que trae consigo se materializa para crear el número perfecto. No es de extrañar esa "ovación" de la que habla el título. Otra cosa será que sepa reaparecer.
    Bien contado y con sorpresa final.
    Un beso, Maite

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    1. Reaparecerá, otra vez después de la ovación. Gracias, Ángel, por leer y comentar. Un beso.

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  5. El conjuro de Medea la transforma de tal modo, que decide desaparecer ante su público en el momento de la ovación.
    Mitología, hechicería y gran espectáculo en tu historia, Maite.
    Aplausos y besos.

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    1. Gracias, Carmen, aplausos y besos son los que te mereces tú. Un beso.

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  6. Poderoso ese ser y estar y desaparecer por arte de magia propia. Encierra tu relato un halo de misterio y, a la vez, de paralelismo con la realidad del escenario. El actor es el personaje mientras está; una vez suena la ovación, desaparece. De una y otra forma, opera la magia ancestral.
    Rico en su registro de lecturas con ese acento mitológico tan acertado. Un abrazo, Maite.

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    1. Has dado en el clavo, sí, el actor se transforma en un personaje, en este caso a Medea, pero la magia de la ovación consigue que regrese y sea él mismo.Gracias, Manuel, un beso.

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  7. Irreverente inadaptado5/6/18 19:32

    Maite me has dejado con la duda, no se si lo verdaderamente mágico ha sido el sortilegio que liberó el aplauso, o este último en si mismo, pues es posible que a la protagonista faltase en su pócima ese aplauso para poder desaparecer e ir en busca de su amado Jasón.

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    1. Medea siempre irá en busca de su amado Jasón, a pesar de todo, y lo mágico sería entender el por qué. Gracias por leer y comentar. Un beso.

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  8. ¿Así pues la artista tuvo que usar un sortilegio para recibir un aplauso? Hmmm... quizá es buena como bruja pero tiene que mejorar como actriz! ;-)
    Buena historia mezclando mitología y artes escénicas.
    Te dejo aquí mi aplauso.
    Y un beso

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    1. ja,ja,ja, es su papel, Medea era una hechicera, hizo la pócima para rejuvenecer a su suegro, y lo cuento por si alguien tiene la receta guardada, jajaja. Gracias por leer y comentar. Un beso.

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  9. Un gran relato el tuyo, Maite, con una narración estupenda que hace que toda la escena sea muy, muy visual. Enhorabuena y muchos besos.

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    1. Gracias, hermosa. Bicos a esgalla.

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  10. Hizo bien el público en aplaudir, la venganza de una hechicera puede ser terrible!!

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  11. Pues sí, menos mal ya hubo ovación. Gracias por leer y comentar. Un beso.

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