Paula

Nunca supe bien si los astros orbitaban conociendo nuestras vidas. Si el tiempo avanzaba indiferente o si el espacio nos observaba impasible. Si los elementos fluían, reposaban o ardían respondiendo al azar. Si todo, en fin, desde su origen había seguido un propósito. Hasta que te tuve en mis brazos.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

47 comentarios :

  1. ¡Precioso homenaje a tu nieta! Tienes que conservarlo para leérselo cuando alcance a entenderlo. Verás cuánto te va a querer.
    Abrazo y que la disfrutes mucho.

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    1. Muchas gracias, Rafa. Sé que me hablas desde tu mayor experiencia, y me ilusiona lo que dices. Creo que con la edad se aprecian mejor muchas cosas, ya sea el tiempo que puedas compartir con ellos como cualquier muestra de cariño que recibas por su parte. Por descontado que guardaré con especial cariño este relato.
      ¡Un abrazo!

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  2. No sabes la suerte que tiene Paula de tener un abuelo como tú. En cuanto al micro, lo más bello que he leído. Y es que si a ese corazón que tienes y a esa maestría se le une una musa como tu Paula, pues sale esto.
    Me ha emocionado, abuelo. Haz caso a Rafa. Guárdalo y se lo lees cuando crezca. Es una joya. Como ella.
    Abrazo y enhorabuena, pedazo de abuelo.

    Pablo

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    1. Muchas gracias, Pablo. Afortunado desde luego que me siento yo. Me alegra mucho que te haya gustado el relato. Fue Inma (mi mujer) quien me lo propuso, y desde el principio centré toda mi atención en intentar expresar ese sentimiento tan grande en una extensión tan reducida. Algún día, cuando Paula crezca, estaré encantado de presentarle a todos estos amigos de su abuelo que tanto tiempo pasan en Babia imaginando historias.
      ¡Un abrazo!

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  3. Muchas veces estamos cansados, hartos incluso, atravesamos momentos bajos, pero hay instantes que merecen toda una vida, que la justifican, que la dan el sentido que le faltaba.
    Un relato que te honra, Enrique, que dice mucho de ti. Seguro que tanto a los que tenemos la suerte de conocerte y seguimos todo lo que sale de tu pluma, como a los que no, este relato, pura sensibilidad, nos llega. Como dice Rafa, una joya para conservar para siempre.
    Solo le pongo un "pero", aunque tiene que ver conmigo, para nada contigo: me están dando ganas de ser abuelo, no me había pasado nunca.
    Un abrazo fuerte, Enrique

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    1. Cuánta razón llevas, Ángel. Por más que uno busque siempre alicientes a la vida resulta inevitable pasar a veces por esos momentos, puede que hasta sin saber bien la causa, olvidando gran parte de lo bueno que la realidad nos ofrece. Y regalos como este son sin duda una suerte de revelación. Me alegra mucho lo que dices del relato, más teniendo en cuenta que temía que no llegara demasiado a los demás. De hecho, ya me conformaba de antemano con la satisfacción de habérselo escrito, y también con su naturaleza de regalo para sus padres por parte de mi mujer y mía.
      Sé que tus hijos son aún muy jóvenes, pero ya te llegará el momento también, y envidia me da del abuelo que van a tener esos nietos.
      ¡Muchas gracias y otro abrazo fuerte para ti!

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  4. Es precioso, Enrique. Enhorabuena por las dos Paulas, la de piel y la de escritura. Muero de admiración.

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    1. Muchas gracias, mi admirada escritora. Y no sabes cuánto me alegra que encuentres bonito el relato. Creo que no había escrito nunca nada con mayor interés y, al mismo tiempo, mayor inseguridad.
      ¡Un abrazo, Belén!

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  5. ¿Abuelo? ¡Enhorabuena!!! Por Paula y por escribir un relato extraordinario y bellísimo. El tiempo no suele avanzar indiferente y los astros se encienden o se apagan en un ciclo que no podemos controlar. Lo que sí podemos es contar cómo nos sorprende la vida y tú lo has hecho con un relato conmovedor.
    ¡Qué pedazo de abuelo tiene Paula!

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    1. Pues sí, Patricia, flamante y feliz abuelo. Muchas gracias por todo. Sin duda el universo, en su abrumadora inmensidad, transita el espacio-tiempo ajeno por completo a nuestra insignificante existencia, aunque, como tú bien dices, la vida nos sorprende a menudo regalándonos con emociones (algo cuya magnitud también resulta difícil de calibrar) que nos hacen olvidarlo. Mientras llega el momento en que Paula pueda conoceros le iré hablando de cada uno de vosotros. Seguro que abrirá unos ojos enormes cuando oiga hablar de una persona tremendamente especial, fantástica escritora, que compartía vivencias con una gallina tocaya mía.
      ¡Un abrazo!

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  6. Precioso, Enrique. Es increíble cómo de repente todo cobra sentido. Me alegro mucho por vuestro encuentro. Paula es muy pequeña para saber la suerte que tiene al tenerte cerca, pero algún día lo sabrá. Enhorabuena por tener ya en tus brazos a tu nieta y porque ha llegado llena de inspiración para ti, como demuestra este relato. Muchos besos.

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    1. Muchas gracias, Matri. Ciertamente algunas experiencias pueden abrirnos los ojos poniéndonos en conexión con la verdadera grandeza de la realidad (entiéndase en mí esto como algo exento de cualquier sentido religioso), y nos sentimos entonces afortunados de participar de semejante prodigio. En cuanto a mi papel en la vida de Paula, mi primera intención es la de disfrutar de su presencia, pero también que la mía sea buena para ella.
      ¡Muchos besos!

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  7. Con ese relato has sacado matrícula de honor en la consecución de título de abuelo. Felicidades a la familia y enhorabuena a Paula por tener un abuelo tan cojonudo como Quique.
    Un abrazaco, amigo.
    (Ah, perdón por el taco. No lo borro porque me salido del alma)

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    1. Alguien dirá algún día que todo hombre debería tener un nieto, escribirle un relato y pelarle fruta del árbol que plantó tras tener a su hijo y escribir el correspondiente libro. Aunque seguramente Paula valorará más, por lo menos de pequeña, que la saque a jugar al parque y le compre cosas en el quiosco.
      Muchas gracias, Isidro. Por cierto que para cojonudos los amigos del abuelo Quique. Sin duda.
      ¡Otro abrazaco para ti, amigo!

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    2. Perdón por haber usado la vieja idea con la palabra "hombre". Sobra decir que lo correcto es decir "persona".

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  8. Muy buen relato Enrique, ahora a disfrutar de la nieta.

    Un saludo.

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    1. Muchas gracias, José Antonio. En ello estamos, deseando estar un rato con ella.
      ¡Un abrazo!

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  9. ¡Ohhh! Que tierno. Este mes, es el mes de las celebraciones de vida. 😄

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    1. Pues sí, Raquel, y no habrá mejor motivo que este para celebrar, ¿verdad? Te deseo todo lo mejor en esa gran aventura que apenas acabas de emprender.
      ¡Muchas gracias y un abrazo!

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  10. Astros, tiempo, espacio, elementos... conceptos abstractos que se encuentran en una realidad inapelable, la que sostienes en tus brazos. Felicidades! Abrazos, Enrique.

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    1. Lo has expresado muy bien, Pepe. Creo que es el contacto con esa realidad palpable lo único que a veces nos da un atisbo de la grandeza que esconden todas las cosas.
      ¡Muchas gracias y un abrazo!

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  11. Eduardo Martín Zurita20/6/18 21:05

    Bueno, Enrique, todo llega. Abuelo, pero no un abuelo fondón y carcomido, sino un tío con físico de deportista y mente y corazón de escritor. Pues lo que dicen compañeros y compañeras, qué suerte la de tu Paula contigo y viceversa. Que se críe estupendamente y que no se te caiga en exceso la baba. El texto es sublime: la ocasión así lo requería. Mi más muy mayor enhorabuena.
    Un superabrazo, amigo.

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    1. Eso es, Eduardo, todo va llegando, y si son acontecimientos como este de ser abuelo la alegría es inmensa. Ojalá ejerza como tal del mejor modo, disfrutando cuanto pueda de la situación, consciente de ser afortunado. Lo demás, lo de la carcoma, la atrofia y demás, intento, y no con el empeño que debiera, que no se apoderen de mí (sobre todo en lo referente a la mente), aunque, como bien dices, todo llega sin remedio, jajajajja.
      Muchas gracias por todas las cosas buenas que siempre me dedicas, amigo.
      ¡Otro superabrazo para ti!

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  12. Carmelo Carrascal20/6/18 21:08

    Enrique, bellísimo micro.
    La vida es tb. un generoso regalo del azar como todo en el universo.
    Ahora bien, el azar es inaprensible y enigmático, no sé si tiranuelo, mientras que Paula en tus brazos es un calorcito y luz estremecedores, incomparable, indiscutible.
    Ella es la explicación que esperabas.
    ¿Te la ha mandado el propio azar? Vaya, vaya, qué lío me estoy armando.
    Un abrazo!

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    1. Comparto tu modo de ver la realidad, Carmelo. Todo es fruto del azar también en mi opinión, y pensar en cualquier teoría que nos convierta en el centro o propósito del universo me parece absurdo. Y no te digo ya (siempre con el máximo respeto para los que lo vean de otro modo) aceptar aquello de la predestinación, tan innecesario, pienso, como difícil de gestionar. Otra cosa es lo que los sentimientos nos puedan hacer ver, por clara ofuscación, en un momento dado, como puede ser perfectamente el estremecimiento provocado por la luz y el calor del contacto con el mayor de los prodigios conocidos.
      Muchas gracias, Carmelo, extensivas al azar por hacer que hayamos coincidido en esta otra realidad, indiscutible igualmente, aunque impalpable.
      ¡Un abrazo!

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  13. Precioso relato y homenaje. Mucha felicidad, Enrique. Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, Salvador, por tu lectura y por tus buenos deseos.
      ¡Un abrazo!

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  14. Para que Paula llegase a tus brazos "fue necesario un ancho espacio y un largo tiempo", en palabras del poeta Ángel González. Y una conjunción de astros que lo tenían todo dispuesto. Con qué belleza y con qué ternura nos relatas el encuentro con tu nieta, Enrique.
    Mi doble enhorabuena, por la niña y por el micro. Un fuerte abrazo.

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    1. Casi siempre son las conjunciones las que generan algún fruto o, como poco, las que suponen puntos de inflexión más o menos trascendentes. Y son tantas (infinitas seguramente) las combinaciones posibles para que un ser concreto vea la luz, que deberíamos asistir a cada nueva vida no ya como si de un milagro se tratara (ya sabemos que es un concepto imposible, por definición), pero sí llenos de asombro y entendiéndola como algo privilegiado e irrepetible, como algo, por otro lado, que quizá nunca lleguemos a comprender. Me gustan mucho esas palabras de Ángel González, casi tanto como las tuyas.
      Muchas gracias por todo, Carmen.
      ¡Un abrazo!

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  15. Cuánto amor rezuman esas palabras, enhorabuena a pares Enrique, y a disfrutarlo.
    Un abrazo

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    1. Me alegra mucho que te transmita eso, Paloma, pues no era otra mi intención.
      Muchas gracias por partida doble.
      ¡Un abrazo!

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  16. Enrique Angulo23/6/18 0:37

    Decía Oscar Wilde que para escribir sólo hay que tener algo que decir y decirlo. En tu caso tenías algo muy grande que decir, algo que afecta a lo más íntimo de tu vida, como es el nacimiento de una nieta, y la forma en la que has expresado roza lo sublime.
    Porque luego, como en todo o casi todo lo relacionado con la vida y los seres humanos, está la opinión de quienes dicen que no hay que escribir sobre un tema de vital importancia para nosotros cuando tenemos el corazón caliente, por decirlo de una forma un tanto pedestre, sino que es mejor dejar que reposen los sentimientos y escribir con cierta distancia y desapego.
    Sea como fuere, tu microcuento es toda una lección de filosofía, pues plantea las eternas preguntas que los seres humanos nos hemos hecho a lo largo de los siglos y, supongo, nos seguiremos haciendo, o se seguirán haciendo quienes vengan después de nosotros.
    El tiempo y el espacio como dos coordenadas infinitas entre las que se desarrollan nuestras vidas efímeras, la variedad de todo, la complejidad de todo, las estrategias que hemos inventado a lo largo de los siglos para hincarle el diente a ese manojo de perplejidades; los fanatismos, incluso, que han pretendido tener todas las respuestas y han querido obligar a todo el mundo a acatarlas bajo pena de muerte...
    En fin, esa complejidad apabullante es la que circunda nuestras existencias, sin embargo, hay momentos, quizá no para todos, pues luego, el carácter y el destino juegan una ardua partida, y cada cual, como dijo Ortega, tiene su circunstancia, en los que el amor nos hace sentirnos parte de un todo más grande, como si nos sumergiésemos en un líquido amniótico relajante y beatífico que hace que todas las piezas encajen, al menos, durante algún tiempo, pues el ruido y la furia del mundo nunca descansan.
    Así que supongo que tú has vivido uno de esos momentos al tener a tu nieta entre tus brazos, y que tendrás muchos más momentos de esa plenitud, o incluso de mayor plenitud, en el futuro con Paula. Así lo deseo y te felicito por ello.
    Un fuerte abrazo, Enrique.

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    1. En efecto, Enrique, tenía algo importante que decir, pero no sabía cómo, y creo que más que nada era porque no se trataba de una historia, sino de un sentimiento, y que además de plasmarlo tenía la obligación de que fuese lo primero también. Luego está eso de la inconveniencia de escribir “en caliente” sobre algo de trascendencia para uno, aunque en este caso se trataba de transmitir precisamente eso, con la consiguiente carga de subjetividad y falta de mesura que ello supone. Con todo, el resultado seguramente se quede entre dos aguas, y me alegro mucho de que os haya gustado, porque yo no he estado seguro de él en ningún momento. La posible filosofía que haya en el texto la has descrito perfectamente. Independientemente del camino que cada uno elija ante la vida, pienso que debería marcarlo siempre nuestra búsqueda de la verdad o, como poco, el rechazo de la mentira. Eso no quita sin embargo que a veces, al sentirnos partícipes privilegiados de esa colosal realidad, perdamos la siempre saludable perspectiva, por más esa plenitud a la que aludes tenga al mismo tiempo un aspecto revelador (al que tú también aludes, y es que me has hecho un comentario que vale para una tesis doctoral).
      Como verás, tus palabras me han estimulado las ganas de hablar sobre el asunto y he acabado diciendo cosas que tu ya habías explicado, y mucho mejor, .
      Felicidades por tan excelente comentario y muchas gracias por todo, Tocayo.
      ¡Otro fuerte abrazo para ti!

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  17. Cuando la capacidad de sentir la grandiosidad que nos rodea también es capaz de hacerla confluir en lo que se ama, salen joyas como esta. Pedazos de alma escrita que describen sentimientos incalcanzables para la mayoria, pero que cuando el talento y la sensibilidad se conocen de tiempo, saben delimitar lo inmenso.
    Enhorabuena por todo, Enrique, por tu nieta, por compartir con nosotros esta maravillosa dedicatoria
    Qué suerte la de Paula; esa niña ha macido con un abuelo bajo el brazo.
    Un fuerte abrazo.

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  18. Esa faena que dices de delimitar lo inmenso, o al menos de intentarlo, creo que es lo que más me gusta de esta afición de escribir, pues al igual que aprendemos al leer también lo hacemos un poco al meditar sobre los temas de nuestras historias o comentarios. Y para eso en principio, como es mi caso, es suficiente con tener la inquietud y la intención, que si hablamos de sensibilidad y talento me vienen a la cabeza nombres entre los que tú ocupas uno de los lugares de honor.
    Me alegran mucho tus palabras, Antonio, y agradezco mucho tu generosidad y tus felicitaciones.
    ¡Otro fuerte abrazo para ti!

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  19. Ni que decir tiene que esta nieta va a presumir de abuelo escritor. Con motivos sobrados, llevará entre las viandas y enseres del cole, "palabras de amor, palabras". Y con qué tino y qué bien escritas están, dirá el docente entusiasmado, que en un rapto de asociaciones se irá a los versos del poeta:
    "Para que yo me llame Ángel González,
    para que mi ser pese sobre el suelo,
    fue necesario un ancho espacio
    y un largo tiempo:
    hombres de todo el mar y toda tierra,
    fértiles vientres de mujer, y cuerpos
    y más cuerpos, fundiéndose incesantes
    en otro cuerpo nuevo."

    Y así siempre, como en ese milagrito de la vida que lleva el título de tu relato. Felicidades, abuelo Enrique, qué suerte la tuya y la de tu nieta. Esto y un fuerte abrazo.

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    1. Sobre todo me gustaría que Paula apreciara en algo la afición de escribir por esa posibilidad de que ella algún día también lo hiciera. Todos los que la tenemos sabemos el aliciente tan grande que supone, independientemente de lo bien o mal que lo hagamos. Muchas gracias por todo, Manuel, incluidas tus felicitaciones y esas exquisitas alusiones a Ángel González (qué bello poema) y Gerardo Diego, con las que enriqueces este relato.
      ¡Otro fuerte abrazo para ti!

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  20. Irreverente Inadaptado24/6/18 14:29

    Que quede claro que esto no es una Hoja de cortesía, ni quiero que parezca la Carta de Sancho Panza a Teresa Panza.
    Quien ha llegado no es Una persona cualquiera, y seguro que ha sido tu Amor desde la primera vista, cuando nos llega un nieto es algo para lo que No estábamos preparados, pues suele ocurrir tras Décadas de decadencia, y La Gran Verdad es que en tu caso es todo lo contrario, espero que a Paula Las manos del destino la hayan hecho llegar a la tierra de la abundancia.
    Te felicito y me felicito doblemente, pues yo también he sido abuelo y porqué seamos Amigos desde que la vida -¿o fue el gráfico?- hizo que nos encontramos como dos extraños en un tren.
    Un abrazo

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    1. ¡Enhorabuena, Irreverente! Mis mejores deseos de abundancia de cosas buenas también para tu nieto. Agradezco muchísimo tu comentario, tan entrañable. Creo que la primera vez que nos encontramos no éramos aún ni padres, y me alegro mucho de que tengamos excusas para seguir encontrándonos. Yo también me felicito por tener como amigo a alguien como tú, a quien además de apreciar admiro mucho. Y estoy contento de que te hayas decidido a participar en esta página. Creo que tus relatos son una muestra de que el poder persuasivo de la irreverencia es mayor cuando proviene de un fondo noble y clarividente, y también de que se puede elegir la inadaptación como herramienta de lucha, además de como recurso para estar en continua evolución.
      Mil gracias otra vez y un abrazo.

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  21. !Qué hermoso! y enhorabuena. Un beso.

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    1. Muchas gracias, Maite. Me alegra que te guste.
      Otro beso para ti.

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  22. Muy tierna historia, contada con un sentimiento "muy especial".
    Felicidades por partida doble, Enrique.
    Un fuerte abrazo

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    1. Hay sentimientos muy difíciles de expresar, al menos para mí. Me alegro de que hayas visto ternura en el relato. Era una de las cosas que quería transmitir, aunque en ese momento no fuera muy consciente de ello.
      Muchas gracias y otro fuerte abrazo para ti, María Jesús.

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  23. Bellísimo, Enrique, tus cincuenta llegan al corazón y al alma para quedarse impregnándolo todo de amor incondicional.
    Enhorabuena, abuelo y escritor.
    Besos grandes.
    Malu.

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    1. Muchas gracias por partida doble, Malu. Es evidente que sabes de lo que hablas al llamar “incondicional” a ese tipo de amor. Siempre me ha llamado la atención el que de la noche a la mañana uno sea capaz de dar absolutamente todo por algo que antes ni existía.
      ¡Besos grandes!

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  24. Leyendo tu relato veo claro que los astros orbitan a tu alrededor cuando tienes a tu sol (Paula) en brazos :-)
    - y yo que me alegro.
    Un beso Enrique! y felicidades again
    Carme.

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    1. Jajajaj Qué bien has descrito la situación. El caso es que ese sol nos tiene ciegos del todo.
      Muchas gracias por todo once more, ;-).
      Otro beso para ti, Carme.

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