¿Apeado del poder?

El traje a medida denotaba su posición social y sus andares eran los del que ostenta el poder. Aquel aciago día su esbelto porte se mancilló por el agua sucia de la trampa urdida por unos niños. Desde entonces pensó frecuentemente en las palabras humillación y humildad. ¿Comenzaría su transformación?
Escrito por Javier Velasco Eguizábal

6 comentarios :

  1. Ni hecho aposta se podría haber elegido mejor día para la publicación de tu relato. Esperemos que haya sido una simple casualidad... Ya sin bromas, me da que la mayoría de los que se encuentran en esa situación de "superioridad" poco saben de humildad, aunque si bastante de humillación, pero al débil y al contrario. También podríamos lanzar nuestra mirada contra esas aguas sucias y tramposas no siempre esparcidas con inocencia, sino con conocimiento de causa, para dañar al de enfrente. De todas formas, si tanto esos niños como ese poderoso actúan igual que sus trasuntos políticos españoles, lo llevan claro: ninguno dará su brazo a torcer ni admitirá nada bueno en la forma de actuar del otro. Y la vergüenza, por ahí perdida. Pues nada, que me ha hecho reflexionar tu relato. Suerte, Javier. Saludos.

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  2. Irreverente inadaptado1/6/18 19:12

    Buen relato Javier, y sobre todo profético dada la fecha de su publicación, empiezo a tener dudas sobre si es es coincidencia o si has orquestado todo para que se produjese el cambio de presidente hoy, si ha sido así tenías que haberle dicho al PNV que no le diese tanto suspense al asunto, alguno ha estado al borde del colapso.
    El concepto de humildad me temo que no es de los que mejor entienden los poderosos, aún así esperemos que alguno comience su transformación

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  3. Qué más quisiera yo que haber tenido hace un mes la visión de lo sucedido hoy. Recuerdo que entre los muchos comentarios e intervenciones escuchadas en los últimos tiempos me dieron la pista para preparar esa pequeña trampa al poderoso. No obstante, viendo hoy e imaginándome los traspasos de los cargos políticos he pensado que suponen un buen acto de humildad, cuando no de humillación para algunos.
    Gracias por vuestros comentarios.

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  4. Es difícil no apreciar, desde el título, paralelismos con la actualidad candente. Luego dicen que en la vida no hay casualidades. Aparte de ello y analizando un poco el fondo de tu relato, se puede concluir que nada es para siempre, tampoco el poder, ni siquiera la vida, que viene a ser como un préstamo efímero. Si tuviéramos presente esta realidad nadie se llevaría sobresaltos y nos tomaríamos las cosas de otra manera. Creo que la pregunta final tiene una respuesta clara: "No". Nunca aprenderemos, todos, sin excepción, nos creemos eternos, cuando solo somos gente que pasa. El ser humano es así, no tenemos remedio.
    Un saludo, Javier

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  5. No creo que el poderoso aprenda jamás la lección. Puede conocer la humillación -tramada aquí por unos niños nada inocentes-, pero no la humildad. No quiero ser pesimista, pero pocos son los casos que nos ofrece la Historia.
    Un abrazo, Javier.

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  6. El empoderamiento te transforma. Un beso.

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