El urbanita intrépido

Cuatro días en la estepa kirguisa habían alterado los planes de su sofisticado aparato digestivo. La austeridad de la yurta y una alimentación basada en carne de caballo hallarían su feliz desenlace bajo el confort de aquella pensión rural.

Confrontado por aquella oquedad en el suelo, sopesaba ahora sus opciones.
Escrito por Álex Garaizar

10 comentarios :

  1. El exotismo viajero tiene su contrapartida en el reto a nuestra zona de confort. Esa oquedad en el suelo no parece una opción ideal, quizás un paseo bajo las estrellas de la estepa le sugieran un desahogo menos comprometido.
    Confrontas dos maneras tan diferentes de vivir colocando al viajero ante la necesidad más común de todas las necesidades. Tiene gracia la situación, pero no sólo; también una velada reflexión sobre el desmedido afán viajero de la sociedad actual.

    Un abrazo, Álex.

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  2. Los famosos agujeros negros.
    Un viaje inspirador, sin duda.
    Abrazos.

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  3. Maria Galerna1/7/18 12:27

    ¡Je, je, Je! La curiosidad y ese "vicio" de comer...

    De todo se aprende.

    Un saludo

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  4. Dicen que el ser humano tiene una capacidad de adaptación enorme. No vamos a negarlo, pero tampoco que, como tantas veces sucede, existe una letra pequeña; en este caso, viene a decir que el cuerpo necesita un tiempo para acostumbrarse a otros aires y alimentos. Por otro lado, cuando la necesidad aprieta, la urgencia obliga a tomar decisiones rápidas. Igual me meto donde no me llaman, pero dando por hecho que suele escribirse a partir de apuntes del natural, conscientes o inconscientes, puede que no sea descartable algo de autobiografía en esta anécdota, que roza lo inconfesable, de un viajero-aventurero.
    Un abrazo, Álex

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  5. ¡Muchas gracias por los comentarios! Efectivamente, está inspirado en hechos reales, aunque debo decir que mi sistema digestivo es más resistente y que no soy tan remilgado. Lo que sí es totalmente verídico es esa decepción al creer llegar a la civilización y descubrir que el baño sigue siendo un agujero en la tierra sin saneamiento.

    ¡Abrazos!

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  6. Ay... ¡qué levante la mano el viajero que no ha sufrido alteraciones en los planes de su aparato digestivo!
    Verdades como templos en tus cincuenta.
    Un beso.
    Malu.

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  7. ¡Cincuentismo de experiencia vital!

    Se nota e intuye en tu texto, Álex, que no hay literatura ficción en él. Y ello a pesar de encontrarte con ese «agujero negro» que cita el maestro Olivares («oquedad» dices tú en el texto, de manera más fina), por donde poder dar (o no), por fin, libertad a esos desajustes ventrales causados por un viaje a la estepa (muy buenos los polvorones y mantecados) kirguiza. Por cierto, ¿tardaste mucho en elegir qué opción era la mejor?

    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. En mi caso, cambio de chip y "p'alante", sin miedo. Pero me imaginaba el caso de alguien más urbanita que yo...

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  8. Después de esto, no habrá digestión y estómago que se resista. Lo bonito es probar de todo, para compararlo y saber lo que hay o no que repetir.
    Original Cincuenta.
    Saludos

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