El empujón

Desde hacía meses, todo lo había calculado al milímetro. Primero fue su madre, comiendo. Luego su padre con el coche. Y ahora solo quedaba su hermano. Un pequeño empujón que lo haría rodar por las escaleras, convirtiéndolo así, en el único heredero de la fortuna familiar. Solo quedaba un empujón.
Escrito por Nicolás Megías Berdonce - Web

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