Silencio blanco

Siguen cayendo copos de nieve sobre las tiendas y los cuerpos, ya helados. Los hombres permanecen con los ojos bajos. Sólo alguna madre repite sin convicción:

No. No pueden dejarnos solos.

Detrás del muro no puedes oír el llanto, el quejido sordo. Solo percibes el silencio en tu corazón gélido.
Escrito por Carmen Cano - Twitter

59 comentarios :

  1. Antes de que comentéis, quiero señalar una errata. La primera coma del último párrafo, tras la palabra "muro", no debería estar.
    Mis disculpas.

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  2. Aludes, Carmen, al espinoso tema de los refugiados. Ese dolor sordo que musita al otro lado del muro es una de las vergüenzas a las que habrán de responder alguna vez - espero - nuestros gobernantes. Como el tema es pródigo para extenderse en consideraciones y acusaciones, prefiero centrarme en el texto y agradecerte que pongas en el tapiz este asunto contribuyendo a que se siga visualizando y se fuerce a los gobiernos a actuar en consecuencia (también yo, para el próximo mes voy a publicar uno relacionado con el tema). ¡gobiernos, ustedes pueden!
    Con la sensibilidad que te caracteriza y con esa escritura que sabe tocar los acentos precisos, nos das un texto que nos presenta las dos caras de la impotencia. La que sufren ellos varados en la nada gélida, y la nuestra, que no sabemos cómo acceder de otra manera para aliviarles y ayudarles.
    Fino y sensible, como los hilos de un bordado invisible. Besos, Carmen.

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    1. A pesar de las imágenes heladas que han llegado hasta nosotros desde los Balcanes, o precisamente por ello, el tema de los refugiados nos quema y nos colorea las mejillas de vergüenza. Mucho podemos decir sobre esta penosa situación que se extiende por todo el Mediterráneo y que clama a las puertas cerradas de Europa. Yo he aportado un pequeño esbozo en blanco del bloqueo a ambos lados. Espero tu relato del próximo mes, pues seguro nos ofrecerás mayores profundidades sobre las que reflexionar. Desde luego que nos domina la impotencia ante la indiferencia de nuestros gobernantes. La escritura es un modo de desahogo.
      Si te ha gustado el texto, me das una gran alegría porque no las tenía yo todas conmigo. Me había confiado en este tiempo de espera y lo despaché de forma precipitada.
      Muchísimas gracias por tus palabras, Manuel. Besos.

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  3. No puede ser más oportuno tu relato tras la manifestación de ayer en Barcelona.
    Con coma o sin ella, me parece un micro muy bien escrito, con la rabia contenida al ver un mundo sin sentimientos, que tiene un corazón gélido que nunca ve lo que no quiere ver.
    Bravo, Carmen.
    Un besazo.
    Pablo.

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    1. Muchas gracias, Pablo. Ha sido el azar -o la sincronicidad, que diría Jung- quien ha aplazado tan solo un día la aparición del micro tras la multitudinaria manifestación de ayer en Barcelona, en la que tuve ocasión de participar. De algún modo debemos expresar la rabia, como tú señalas, firmes y serenos, en las calles y en la escritura.
      Un abrazo y un par de besos.

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  4. Silencio para ellos, que quieren escuchar que hay una solución, silencio por parte de los gobiernos que prefieren dejar los papeles en blanco y no mover ficha. Y silencio también por parte de la población que vivimos tan calentitos en nuestras casas. No todos, pero la gran mayoría no mueve un dedo...
    El micro es brutal Carmen, es de los que rompe el alma. Escrito con el corazón y de una forma bella, rabiosa pero serena y resaltando ese blanco, que lo dice todo.
    Felicidades, poeta, escritora con mayúsculas.
    Un beso enorme.
    Malu.

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    1. Así es, Malu, demasiado silencio a uno y otro lado, demasiado silencio en nuestros confortables hogares y en los poderosos despachos. Pero ya se van alzando voces. No perdamos del todo la esperanza.
      Gracias por tu comentario, pero no me saques los colores, que tus letras son todo un referente para muchos de nosotros.
      Un fuerte abrazo y muchos besos.

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  5. Nos hablas de esos muros que dificultan ver lo que no interesa que veamos pero que no impiden que sintamos lo que sentimos ante las injusticias que sufren otros semejantes, por el hecho de haber nacido en un determinado lugar. Y lo haces con sensibilidad y acierto. Suerte y un saludo, Carmen.

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    1. A veces no queremos mirar, no queremos saber, porque nos obliga a cuestionarnos demasiadas situaciones que vivimos como ajenas, como si tuviéramos la certeza de que nunca nos sucederá algo semejante. Olvidamos la historia reciente y miramos hacia otro lado.
      El micro no pretende más que llamar la atención, una vez más, y que les dediquemos nuestra mirada a los refugiados, a los sirios en este caso.
      Gracias, Jesús. Un abrazo.

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  6. Carmen, un relato que llega, que nos hace ver una realidad, y como ya se ha comentado antes oportuno después de la manifestación de ayer en Barcelona.
    Es un silencio blanco como genialmente titulas, y yo añadiría que ese muro es un muro de silencio. Los gobiernos y muchos de nosotros no queremos ni ver ni oír, somos solidarios de telediario, nos enfurecemos al ver la noticia pero muchas veces todo queda en eso. Por eso cobra más valor tu gesto de ayer y el de la manifestación.
    Has utilizado un lenguaje que nos hace ver, sentir 3esa nieve, ese frío. Tu última frase es muy buena.
    Carmen un relato buenísimo, me ha gustado mucho, felicidades. Es bueno por lo que dices y mejor aún como lo dices.
    Besos.

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    1. Muchas gracias por tu comentario, Javier. Es cierto que no queremos ver o que nuestra solidaridad es efímera y dudosa, pero también lo es que hay muchas personas y organizaciones prestando ayuda en la medida de sus fuerzas. Son los anónimos héroes contemporáneos. Bajar a la calle si estás cerca o escribir sobre el tema son pequeños gestos que ayudan, sobre todo, a uno mismo a sobrellevar el dolor o la vergüenza.
      Me alegro mucho de que te haya gustado. Sé que eres sincero, a pesar de amigo (ja, ja, ja). Viniendo de ti, campeón, es un honor.
      Un gran abrazo y muchos besos.

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  7. Desgraciadamente, los muros forman pare de las reglas invisibles que establecen los que mueven ficha sobre el tablero de los juegos de guerra, a merced de intereses estratégicos que adoran al Dios poder. Nosotros únicamente somos unos peones más, eso sí, al otro lado del muro. Peones que, no lo olvidemos, les votamos.
    Bien por la voz de los peones. Muchos ladrillos forman un muro. Muchos peones, derrocan reyes.
    Enhorabuena por tu fantástico relato, Carmen.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Cierto es que no somos más que peones en estas grandes partidas de la Historia, pero somos nosotros quienes votamos a quienes tienen el poder de decisión. Si ellos permanecen indiferentes u hostiles a la acogida de refugiados, será porque la mayoría de la población lo consiente o, peor aún, lo aprueba. Contamos con una escasa capacidad de actuación, pero utilicémosla cuando la ocasión se presente.
      Gracias por tus palabras, Antonio. Un fuerte abrazo.

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  8. Un relato, Carmen, precioso en la forma pero doloroso en el interior. La realidad de los refugiados nos duele en el alma, clama al cielo, y no debemos mirar para otro lado. Besos.

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    1. El drama de quienes han visto destruir su país bajo las bombas y han recorrido un largo éxodo para llegar a las puertas de una Europa que los ignora es inhumano y vergonzoso. Lo mínimo que podemos hacer es no olvidaros, no acostumbrarnos a este dolor.
      Gracias por comentar, Luis. Besos.

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  9. Ya sabes cómo me duele este tema de los refugiados. Silencio blanco y doloroso el que todos guardamos. Ellos siguen creyendo en que alguien les tenderá la mano. Enhorabuena Carmen.

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    1. Sí alguien se ha ocupado de poner el dedo en la llaga en repetidas ocasiones sobre el tema de los refugiados, esa has sido tú, Carmen. Y lo has hecho con valentía y sensibilidad.
      Siguen esperando nuestra ayuda ¿Llegaremos a tiempo?
      Gracias y besos.

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  10. Ayer el silencio fue azul, pero, ¿servirá para algo? Has compuesto una metáfora silenciosa cuya frialdad es como un puñetazo en el estómago. Como Manuel, también yo envié hace unos días un relato sobre este tema para el mes que viene. ¿Podemos hacer algo más que escribir? La historia nos juzgará a todos y la condena de la vergüenza no tendrá compasión.
    Lo has expresado de una forma magistral, Carmen.
    Un abrazo emocionado.

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    1. Mareas azules contra silencios blancos. No podemos saber cuál será su alcance -escaso, con toda probabilidad-, pero no podemos cerrar los ojos mientras miles de personas que han huido de una guerra permanecen golpeando la conciencia de Europa.
      Muchísimas gracias por tus palabras, Patricia. Ya estoy deseando leerte en marzo.
      Un abrazo enorme y muchos besos.

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  11. Carmen, excelente relato. Con qué delicadeza has tratado el tema de la situación de los refugiados, desde el título hasta el final transmites ese gélido corazón que tiene la vergüenza, mostrándose ciega y sorda ante esta catástrofe humana.
    A pesar del frío que desprenden tus palabras, has conseguido emocionarme. Aunque parezca que ir a una manifestación o escribir un relato de 50 palabras sean pequeños gestos, dicen mucho de quién los hace, dan visibilidad al problema, para que no dejemos de escuchar sus voces, para no olvidarnos.
    Enhorabuena, amiga, en pie te doy mi aplauso.
    Besos apretados.

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    1. Agradezco mucho tus palabras, Pilar, porque sé que este drama te preocupa profundamente. Lo hemos podido comprobar en un cincuenta y en otros magníficos relatos. Y aquí estamos, sintiéndonos impotentes, avergonzados y conmovidos, aportando lo único que sabemos hacer, unas cuantas letras cargadas de sentimiento.
      Soy yo quien te aplaude por tus éxitos, amiga. Muchos besos.

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  12. En este tema, como en otros muchos, nos quedamos solo con la indignación. Aparte de mostrar nuestra disconformidad en manifestaciones y criticar los incumplimientos de los acuerdos por parte de los gobiernos, no sé si podemos hacer algo más... Mientras los que manejan los hilos no muevan ficha... De todos modos, relatos como el tuyo sirven para que tomemos conciencia y no nos olvidemos de los que sufren día tras día esta terrible situación. Muy bien relatado, Carmen, yo también me quedo con la última frase "Solo percibes el silencio en tu corazón gélido", porque creo que con estos conflictos que se alargan en el tiempo, es verdad que nos volvemos insensibles y sordos. Enhorabuena y un beso.

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    1. La decisión sobre el futuro de los refugiados está en las altas esferas del poder y, aunque les mostremos nuestra indignación, poco confiamos en una solución a este drama. Como bien apuntas, lo peor es que nos acostumbremos a verlos en los medios y a que, incluso, se deje de informar sobre ellos.
      Muchas gracias por tus palabras, Juana. Besos.

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  13. Los silencios son de muchos colores, porque las injusticias, y no sólo las actuales, son tan gigantescas que no podemos ni imaginárnoslas, así como tampoco podemos imaginarnos lo que es el universo con su enormidad y sus complejidades.
    Decía Karl Kraus –quien, por cierto, ante la tragedia de la Primera Guerra Mundial, a la que le seguiría otra tragedia aún peor que fue la Segunda Guerra Mundial, escribió una obra de teatro monumental e impresentable, dicen algunos, aunque Peter Brook se atrevió con el Mahabarata, que se titulaba Los últimos días de la humanidad-, que todo pasa y al final es como si nada hubiese sucedido. Pues es tal el cúmulo de tragedias que se van amontonando en los desvanes de la Historia que no hay mente humana capaz de asimilarlo ni de comprenderlo y, quizá, por instinto de supervivencia, miramos para otro lado y obviamos lo más espantoso.
    No sé qué puede hacerse ante eso, ante la infinita carga de horrores e injusticias que arrastra tras de sí la humanidad, y ante los horrores e injusticias actuales. Es cierto que hemos mejorado en muchas cosas, esa es una tesis generalizada, pero también lo es que los peligros a los que se enfrenta la humanidad son mucho mayores que los de otras épocas de la Historia, y que en la baraja con la que nos jugamos el futuro hay bastantes cartas peligrosos.
    A mi entender, creo que nos faltan unos cuantos ajustes, que, en general, somos codiciosos, egoístas y conflictivos; aparte de necios hasta más no poder, pero no tengo ni idea de cómo podríamos salir de ese bucle sangriento e iniciar otro camino hacia la cooperación y la fraternidad.
    Lo que sí creo también es que hay individuos que lo envenenan todo, es lo de la manzana podrida que pudre la cesta entera, mientras que con otras personas la convivencia es mucho más fácil y gratificante, esta página es un ejemplo de ello, y tu microcuento otro.
    Mis felicitaciones, Carmen, y un abrazo.

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    1. La Historia de la humanidad nos muestra todo tipo de barbaries e ignominias. Nuestro presente está cargado de ellas y vendrán otras más. Es cierto que nos sentimos pequeños e impotentes y que podemos seguir comiendo en nuestras mesas contemplando las imágenes del dolor ajeno porque nos hemos acostumbrado y tenemos que continuar con nuestras vidas.
      En la medida de lo posible, cualquier acto de empatía y de fraternidad nos dignifica como seres humanos, aunque nunca será suficiente para evitar las grandes catástrofes de las que la inmensa mayoría no somos responsables.
      Muchas gracias por tus palabras, Enrique. Un abrazo.

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  14. Muchas veces me pregunto por lo que sienten esas personas refugiadas y si realmente tienen "refugio" en su interior, donde colocar sus alegrías y satisfacciones de antaño. Quiero suponer que sí lo tienen pero, entre todos, estamos provocando que la sonrisa se esfume de sus rostros y, eso, es algo que no nos debemos perdonar.
    Felicidades por este gran micro, Carmen. Besos.

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    1. María José, no podemos saber a qué se acogen en su interior. Quizá no es más que el instinto de supervivencia o el amor por los suyos, pero es seguro que se saben solos, que están abandonados en una intemperie helada.
      Muchas gracias y un beso.

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  15. Que drama, el de los refugiados!!! No lo vemos cercano, estamos en casa calentitos. Pero ¿que podemos hacer? El mundo es totalmente injusto. Miles de personas se encuentran en tiendas de campaña y en dormitorios sin calefacción... ¿Y los niños?
    Muy buena historia y muy actual, Carmen. Besos

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    1. Así es de injusta la vida. Mientras nosotros continuamos con nuestra llamada sociedad del bienestar, pueblos enteros abandonan su tierra huyendo de la guerra. Solo quería mostrarlo, incidir en lo que ya sabemos, porque duele.
      Muchas gracias, Olga. Besos.

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  16. ¡Coincidimos en tema y día, Carmen! Tu micro es más duro y directo, llega más al corazón. Menudo drama nos ha tocado vivir, aunque actuemos como meros espectadores... Pero estoy seguro que, tarde o temprano, a todos nos pasará factura. Felicidades.

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    1. Es un honor haber coincidido contigo, Fernando. Aunque situemos la acción en distintos lugares, el drama es el mismo. Contemplamos los muros, las fronteras cerradas y quisiéramos que las personas fueran tan libres como tu mariposa monarca.
      Muchas gracias. Un abrazo.

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  17. Este tema siempre nos produce ese sentimiento entre culpa e impotencia. Yo soy partidario de que la sociedad y las vías que la rigen y sustentan, son hechas por todos y cada uno de nosotros, pero en este caso, considero indispensable la labor de los políticos que con sólo una firma pueden abrir fronteras y tirar muros, pero tb sé que no es fácil,que no puede haber reacciones primarias ni se pueden dar respuestas simplistas cuyas consecuencias pueden resultar caóticas. Me considero incapaz de dar una respuesta, salvo la de tratar de evitar a toda costa, que en ningún país se permita que tengan que huir sus gentes.
    Oportuno relato y buena reflexión.
    Un abrazo.

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    1. No hay soluciones fáciles, Isidro. Y no están en nuestras manos, sino en los altos despachos. Pero es que ni lo intentan ni les importa el sufrimiento de miles y miles de personas. Lo peor es que tampoco podemos evitar las guerras que provocan estos éxodos masivos.
      Gracias por tus palabras. Un abrazo.

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  18. No, no podemos dejarlos solos...pero lo hacemos. Porque la culpa es de los políticos, porque se vive muy bien en una burbuja, porque mejor ellos q nosotros, no se porque, pero lo hacemos. Magnífico y durísimo aldabonazo en las conciencias, fenomenalmente escrito por otra parte. Enhorabuena!.

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    1. ¡Ojalá pudiéramos abrirles las puertas y darles la oportunidad de ganarse la vida de una manera digna! Nuestros políticos tienen las claves. En sus manos está y les pedimos que actúen.
      Muchas gracias, Manuel. Un abrazo.

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  19. La gente va por un lado y los gobernantes, que parecen vivir en un mundo distinto, por otro. Son muchos los que claman contra una situación alejada de toda humanidad, logran que se hable durante unos días en los medios de comunicación, pero pronto todo pasa, las imágenes son sustituidas con rapidez por cualquier otra cosa, así parece que todo se ha arreglado, pero esos copos de nieve no dejan de caer y la respuesta no acaba de llegar. La necesidad de esas personas se puede volver resentimiento hacia quien no abre las puertas. Poco podemos hacer como meros individuos, pero cada uno debe aportar su granito, en forma de manifestaciones en la calle, o con relatos como éste que parten el corazón y nos hacen sentir vergüenza y culpabilidad. No hay más camino que el de ponernos en lugar del otro, hacer que el mundo sea mejor de cómo nos lo encontramos, nunca cerrar los ojos.
    Oportuno relato, de los que raspan el alma, porque está escrito con ella, colofón de un fin de semana de justas reivindicaciones.
    Un abrazo grande, Carmen

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  20. Por desgracia, hay noticias que parecen ponerse de moda para desaparecer de los medios sin que podamos seguir la evolución de los hechos. Sería muy triste que también ocurriese con la información sobre los refugiados. Las grandes soluciones no están a nuestro alcance, pero podemos exigir que nuestros políticos muevan ficha -no confío demasiado- y no podemos permanecer callados.
    Muchísimas gracias, Ángel, por tu comentario.
    Un fuerte abrazo.

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  21. Con pocas palabras e imágenes inconfundibles, nos describes el drama diario que están sufriendo los pueblos azotados por la codicia de otros.
    Estupenda forma de denuncia, que nos toca la fibra.
    Suerte y un beso, Carme

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    1. Muchas gracias, María Jesús. Nos duele el sufrimiento de las víctimas de la codicia, de la violencia. No sabemos cómo ayudarles, pero no podemos olvidarlos.
      Gracias y un beso.

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  23. M. Belén Mateos20/2/17 19:41

    Hay silencios que duelen más que los gritos. Hay muros que no solo aíslan los cuerpos si no también los corazones que se hielan al saber que su llanto no podrá deshacer la nieve.
    Me encanta el tono, el mensaje y la manera de narrarlo.
    Genial Carmen.
    Un beso grande.

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    1. Entre el dolor y el aislamiento sobreviven. Y en medio de un gran silencio.
      Muchísimas gracias por comentar, Belén. Besos.

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  24. De forma genial has reflejado la gran injusticia de los refugiados, que sin duda son otra losa sobre nuestra conciencia colectiva. Espero que con relatos como este nuestros "gélidos corazones" palpiten de nuevo. Muy bueno, Carmen. Un abrazo.

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  25. No todos los corazones son gélidos, por fotuna. Pero sí lo son los de quienes pueden y deben actuar antes de que todos los hayamos olvidado.
    Gracias, Salvador. Un abrazo.

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  26. Enorme y desolador micro, como ese silencio blanco que tan elocuentemente enmarca el relato.
    Muy bien utilizado también el doble espacio en el que se desarrolla la acción y que delimita ese muro invisible.
    Enhorabuena, Carmen. Y un beso.

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  27. El muro separa los dos mundos helados, el de los abandonados a su suerte bajo la nieve y el de los corazones ciegos que miran hacia otro lado.
    Muchas gracias, Carles. Un beso.

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  28. El drama actual (y de siempre) de los refugiados, excelentemente expresado en tu cincuenta, Carmen. Un drama humano que, además, acentúas con el añadido del invierno y del frío, lo que lo hace aún más terrible.
    ¡Enhorabuena! Nos seguimos leyendo.
    Un beso.

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    1. El drama en medio de la nieve nos fue llegando en unas imágenes desoladoras, cuando aquí nos quejábamos de la ola de frío.
      Gracias por tu comentario, José Antonio. Un beso.

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  29. Desolador drama el que, tras nuestra conciencia apaciguada por el día a día de nuestra realidad más cercana, nos hace abstraernos del sufrimiento de miles de personas que solo buscan vivir sin miedo. Una narración impecable, Carmen. Felicidades y un beso grande.

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    1. Muchas gracias, Matrioska. Sobre nuestras conciencias y sobre las de nuestros gobernantes pesa el abandono de miles de personas.
      Muchos besos.

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  30. Creo que esa frase expresada por esa madre sintetiza perfectamente el sentimiento y el pensamiento que debe existir al otro lado del muro, o que debía existir al principio, antes de que la esperanza de recibir ayuda comenzara a ceder ante la evidencia de que no sería así. Y lo peor de todo es que actitudes como la que muestras con este relato son catalogadas por muchos (quisiera pensar que cada vez son menos) como producto del “buenismo”, un concepto que cae como abono en ciertas mentes manipulables, potenciando en ellas el crecimiento de la mezquindad y la indolencia.
    Estupendo relato, Carmen, con unas imágenes poéticas y bellas a pesar del dolor que producen.
    Un fuerte abrazo

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    1. Intentamos imaginar los pensamientos de todas estas personas abandonadas a su suerte y ese dolor es, quizá, mayor que el físico producido por el frío. Y no es cuestión de bondad, virtud que no está reñida con la inteligencia, sino de justicia, aunque ya sabemos que muchos corazones permanecerán gélidos ante el sufrimiento ajeno.
      Muchas gracias por tus palabras, Enrique. Un abrazo enorme.

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  31. Un muro que nos encierra de tal manera que nos vuelve ciegos, sordos y mudos.

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    1. El peor muro posible es aquel en que nos encerramos nosotros mismos.
      Muchas gracias, Maite.

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  32. Sin palabras...
    Bueno, algunas: Tristeza. Rabia. Impotencia.
    Está claro que los que deciden no hacer nada no leen relatos como el tuyo.
    En su comodidad no oyen, pero como bien dices, tampoco "laten".
    Un beso.
    Carme.

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  33. Carme, has condensado muy bien las emociones que subyacen en el relato. Esos corazones gélidos nada quieren saber y no piensan actuar.
    Muchas gracias por tu comentario. Un beso.

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  34. Hola Carmen, un placer leerte y disfrutar tus textos. Hay dos tipos de muro, el que te llama a superarlo con tu esfuerzo y el que divide sin buscar un consenso (y castiga al que quiere cruzarlo). El tuyo corresponde al segundo y esta escrito de una forma muy bella y magistral. Mis felicitaciones.

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