Ni donde caerse muerto

—Veamos... Es la quinta vez que le digo que esta no es su fila, que la suya es aquella, la del fondo. Esta es para quienes tienen posibles, para quienes aspiran a sentarse a su derecha. ¿O esperaba usted alfombras rojas y la santa recepción del apóstol Pedro en persona?
Escrito por José Antonio Barrionuevo - Twitter

24 comentarios :

  1. José Antonio, hay clases hasta para entrar en el cielo y eso que la biblia dice: "es más fácil que un camello pase por un ojo de aguja a que un rico entre al Reino de los Cielos", pues parece que no, jajaja.
    Me gusta tu relato por su frescura y que nos muestras casi una imagen fotográfica de la situación. Y sobre todo me gusta el título que expresa tan bien la situación del protagonista.
    Un abrazo enorme, nos leemos en alta mar.

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  2. Destilas el orbe celeste magistralmente por entregas. Cada una desgrana su vertido, unas gotas de crítica mordaz y corrosiva que, sin embargo, encaja a la perfección en el juego de espejos que has ideado para reflejar la condición humana.
    Ni el cielo está a salvo de las veleidades, los egos y las jerarquías. Sabemos que la iglesia es el reino de los cielos en la tierra, por tanto, como muestra, bien vale un botón.
    De nuevo, tu chispa cae como bendición o santificación narrada y pone el ingenio y el humor inteligente como protagonistas del día.
    Un abrazo, José Antonio.

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  3. Hasta para entrar en el cielo hay clases. Y tampoco es tan raro que alguien que ha merecido su entrada en él, anhele un recibimiento acorde a ese esfuerzo. Me ha gustado, José Antonio. Suerte y saludos.

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  4. Vaya, ya veo que hasta en el cielo hay que tener enchufe. Para estar cerca de Dios hay que ser uno de los divinos, como en los encierros de Pamplona para correr junto a los toros. Si a las personas sencillas que lleguen a entrar las mandan a todas al fondo, al menos que se lleven los prismáticos, si no no van poder ver a Dios, como les tienen prometido. Un micro con mucha "gracia". Un abrazo.

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  5. Mare meua Jose Antonio, ya ni para caerse muerto. Aunque viniendo de la iglesia tampoco me extraña tanto.
    Un abrazo

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  6. Si así son las cosas en el Cielo, debemos retractarnos quienes achacábamos a la Iglesia el no representar fielmente a Dios en la Tierra y también queda en evidencia que la Biblia es una tergiversación del pensamiento Divino.
    Gran relato, José Antonio. Enhorabuena.
    Un abrazo.

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  7. Como no sabemos si al final habrá algo y, de ser así, cómo será, todo ha de reducirse a la fe. Al no haber pruebas constatables, un destino final como el que planteas, en el que se prolonguen las mismas anomalías que en el origen, sería tan posible como otro y, desde luego, terrible. Perversos hombres y sus desigualdades. Tu relato aporta una cierta carencia de esperanza, viene a decir que quien nace desfavorecido muere igual y sigue lo mismo más allá si lo hay; pero también es un relato divertido y con la sabiduría de quien sabe de lo que habla.
    Como siempre, y no lo digo yo solo, aportando calidad creativa.
    Un abrazo fuerte, José Antonio

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  8. Nunca se debe perder la conciencia de a qué casta pertenece cada uno. ¡Ni muerto! Pecar de ingenuidad también es un pecado.
    Genial, Jose Antonio.
    Suerte.

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  9. Salvador Pérez Salas9/5/17 21:17

    Por lo visto, en el otro lado también hay funcionarios de esos que te hablan de manera seca. Es su trabajo, por supuesto y, seguramente, obedece las instrucciones recogidas en un extenso y pormenorizado protocolo. Pero... esa "alma esperanzada" hubiera merecido un mejor trato... un cafelito... unas pastas.. No sé... algo distinto. Muy bueno.

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  10. ¡Vaya con este Dios que nos presentas, José Antonio! No dan ganas de que vayamos, los de la plebe, a llamar a su puerta... Mejor nos quedamos por aquí, ¿no crees?
    Fuera bromas, muy buen relato.
    Besos.

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  11. Isidro, que engañados nos tenian, luego dicen que ante Dios todos somos iguales... pero en distinta fila.
    Buen micro.
    Besos apretados.

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  12. ¡Qué bueno! Desde el título hasta la frase final, el micro es redondo. Destila un humor amargo que me encanta. Lo señalo ya como uno de mis favoritos del mes. Enhorabuena.

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  13. Ja, ja, ja... estás muy bíblico últimamente, José Antonio, pero te sienta fenomenal, dicho sea de paso.
    Lo único es que ahora me has dejado hecha polvo, yo tenía la esperanza de disfrutar de las maravillas del paraíso, me lo imaginaba como un todo incluido, vinito va, vinito viene, con sus tapitas de jamón y queso, pero ahora... estoy hundida en la miseria... no opto ni a garrafón con mortadela sin aceitunas.
    Original, fresco y muy divertido. No hace falta que te diga lo bien narrado y puntuado que está, porque en eso eres el jefe. Y el título, de quitarse el sombrero.
    Enhorabuena, mi querido señor Barrionuevo, un micro grandioso.
    Un beso enorme con mis felicitaciones.
    Malu.

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  14. Estoy pensando que para ir a ese cielo de tercera clase no merece la pena tener un comportamiento ejemplar toda la vida.
    Muy buen relato, Jose Antonio, un abrazo.

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  15. Vaya...¿Ni allá arriba nos libramos del enchufismo?... ¿El dedazo divino también existe?... Pues sí que estamos bien!
    Muy bueno tu micro!

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  16. La rabia que da colocarse en una fila para descubrir que no es la tuya, aunque, bueno, el protagonista de tu micro, José Antonio, tenía que intentarlo. Muy ingenioso. Me ha gustado.
    Saludos

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  17. Cuando me llegue el momento, espero la alfombra roja. Para eso me he llenado los pies de todos las durezas que la vida me ha puesto en el camino.
    Seguro que te encontraré en la fila de los elegidos, cómo será este nuevo micro que nos has presentado.
    Saludos cordiales.

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  18. Así que ni en el cielo somos todos iguales. A los de a pie de toda la vida nos van a colocar en el gallinero y sin prismáticos, no podremos contemplar a la divinidad, privilegio reservado para quienes siempre van por la vida en zona VIP. La Iglesia nos ha vendido muchos cuentos sobre la llegada de las almas al cielo. Yo prefiero que nos vayas desentrañando tú todos estos galimatías bíblicos. Son, sin duda alguna, más verosímiles y divertidos.
    Un placer leerte, José Antonio. Besos.

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  19. Normal que en el cielo haya lucha de clases: Si éstas las invento el hombre y Dios a él, sólo nos queda aplicar la propiedad transitiva.
    Celestial ironía en tu refrescante relato, José Antonio. Con ese punto de guasa andaluza, que no se puede aguantar.
    Los has contado con ritmo y maestría, compañero. El resultado es un relato redondo y muy divertido. Enhorabuena.
    Un fuerte abrazo.

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  20. Parece que eso de que siempre ha habido clases continúa el en el otro mundo, algo que no parece haber comprendido el protagonista de tu microcuento, el cual, al verse en el cielo piensa que lo van a recibir como merecen sus obras en este bajo mundo; pero no, alguien le advierte de su condición, de que si allá abajo era un pelanas ahí arriba sigue siéndolo y, por tanto, tiene que ponerse en el lugar que le corresponde.
    Quizá junto a los protagonista de un chiste que me ha venido ahora a la memoria, en el cual, están dos individuos en el cielo, y uno le pregunta al otro si ha visto a Dios, él le responde que no, pero que vive debajo suya. ¿Y cómo lo sabes?, le interroga. Porque todas las noches, antes de acostarse, le oigo decir: “Hasta mañana si yo quiero”.
    Estupenda tu serie desmitificadora, pienso que si existen los dioses o Dios tienen que tener sentido del humor, si existiesen y no lo tuvieran, creo que estaríamos verdaderamente jodidos, y perdón por el taco.
    Muy refrescante y divertido por su ironía y su retranca tu microcuento, José Antonio. Un abrazo.

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  21. Un muerto de segunda clase, pero persistente. A pesar de todo, las circunstancias juegan a su favor. Tiene toda la eternidad para dar la tabarra San pedro.
    Original historia, José Antonio, con una carga de denuncia que, personalmente, aplaudo.
    Abrazo.

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  22. Y una intentando hacer méritos para tener su parcelita allí arriba. ¡Cachis! Acabas de dar al traste con mis sueños post mórtem, José Antonio :'( :P
    Como todo lo que lleva tu firma, ¡genial!
    Un abrazo.

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  23. Pues pobre hombre, José Antonio. Aunque me alegro de que se haya dado cuenta después de muerto de lo que le esperaba en el cielo; así al menos la ilusión o el engañoso consuelo le han durado más tiempo.
    Hay en todo tu relato cierto tono de humor, triste y desolador, que me recuerda al que imperaba, producto de la gris realidad de entonces, en las páginas de revistas como “La Codorniz” o “Hermano Lobo” de la mano de grandes maestros como Mingote, Chumy Chúmez, Azcona, Gila… Y todo ello escrito con tu impecable y envidiable estilo. Por cierto que vaya simpatía la de ese bedel celestial o lo que sea, jajaj.
    Enhorabuena, maestro y amigo.
    Un abrazo, y nos seguimos leyendo.

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  24. ¡Hasta para entrar en el Paraíso se necesita tener dinero! Como bien apuntas, el protagonista ya no sabe ni dónde caerse muerto. Con ese plan mejor mantenerse en vida que optar por un cielo deshumanizado y clasista.

    Esperemos que la cosa por el Más Allá cambie para cuando nos toque.
    Felicidades, José Antonio.
    Un abrazo

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