Mi vida muerta

Lo más sorprendente es la sensación de bienestar, tan nueva e inesperada. He dejado de mortificarme, de preguntarme qué piensas. Ahora me interesan pequeños detalles: la belleza de este cielo rojo o la curiosidad por descubrir a qué sabrá el interior de tu cabeza. Sonrío y sigo a los demás.
Escrito por Patricia Richmond - Web

54 comentarios :

  1. Patricia, al leer tu relato me vienen dos ideas, aunque ambas parecidas, me da la sensación de caambio, de comenzar una nueva etapa. Ya sea por el paso a la otra vida, donde pienso que todo cambia de perspectiva. O tambien pueda ser un cambio, un abandonar lo pasado y comenzar un nuevo camino, una nueva etapa. Pero en ambos casos con una sensación de paz y tranquilidad que me transmiten tus bellas palabras.
    El titulo encierra todas esas interpretaciones.
    Me ha gustado, Patricia.
    Besos.

    ResponderEliminar
  2. Confirmado: Los sentimientos son una trampa, una maraña de miedos y deseos que nos impiden disfrutar de las sensaciones. Parece que lo sabremos una vez muertos: que disfrutar de las sensaciones es atender a las pequeñas cosas que nos rodean y convierten en un milagro a esto que llamamos vida.
    Que sepas, amiga, que tus relatos forman parte de esas pequeñas cosas.
    Una gozada, Patricia. Enhorabuena.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué bonito lo has expresado: la muerte convierte la vida en un milagro. Pero... no hay tiempo en ella para disfrutar de la magia. Así que, con tu permiso, voy a seguir disfrutando de esta vida nueva que me durará sólo hasta fin de mes y que me va a permitir descubrir qué tenéis en la cabeza. En la tuya hay bosques frondosos con sabor a moras silvestres.
      ¡Gracias, Antonio!

      Eliminar
  3. Me voy adonde estés. Qué gusto, qué placer. Sé que suena más bonito porque lo escribes tú, que haces que las palabras digan cosas que otros no sabemos cómo hacer para que las digan, pero suena la mar de bien. Placentero, aunque un poco soso, eso de seguir a los demás. Pero supongo que la felicidad trae aparejada esas cosas. Dejar de sentir. Dejar de pensar. ¡Hostias! ¡A que te estás quedando con nosotros! Lo siento, Patricia, me quedo. Prefiero sentir viviendo y sufrir un poco aprendiendo a escribir, que pasarme el resto de mi eternidad siguiendo la senda bobalicona de los demás. Qué retorcido que soy.
    Un besote, capitana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mi apreciado pirata, cuánta sabiduría en esas amables palabras que me dedica. La felicidad que proporciona esta nueva vida mía es tan incomprensible como incomprendida. En la existencia bien vista la diferencia provoca soledad y la necesidad de aceptación nos lleva a seguir el rebaño de lo convencional. Mas, cuando nos desprendemos del lastre de las reglas, aprendemos que lo individual ya no importa. Ahora soy una pata más de un ejército de sombras que sólo aspira a conquistar el derecho de probar a qué saben vuestras erguidas cabezas. Un poquito, que tampoco hace falta sorberlos la sesera entera, por si ya había poca. En tu caso aún quedaba algo y sabe a anchoas del Cantábrico, qué ricas.
      Un abrazo marinero.

      Eliminar
  4. Tanto temer a la muerte, por puro desconocimiento, cuando resulta que todo es placentero, el estado de bienestar definitivo y permanente. Los adjetivos "nueva" e "inesperada" nos muestran percepciones que no podremos imaginar hasta que llegue el momento, ineludible, por otro lado.
    En lugar de caer en obsesiones que no conducen a ningún sitio, que mortifican en vida, recrearnos en detalles que merecen la pena, algo así debe de ser eso que llaman el paraíso y que has dibujado con muy pocas palabras.
    "Mi vida muerta" es un título genial que lo dice todo, bajo su apariencia tétrica es un canto a la esperanza. Fíjate la magia que tienen tus letras que casi dan ganas de morirse para experimentar lo que tan bien describes.
    Tengo que decirlo: cuánto bueno tienes dentro y cómo lo cuentas.
    Un abrazo con doble crujido.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me has emocionado, Ángel. Tú sí que sabes separar el grano de la paja. Mira el cielo esta noche: si es de color rojo sangre, métete debajo de la cama, que no te encontremos al pasar frente a tu casa. Eres tan buen escritor, tan buen compañero, amigo y persona que no podría defenderte de mis nuevos camaradas y todos querrían comprobar a qué saben tus ideas. Yo ya lo sé y no necesito hurgarte por dentro: sabes a helado de vainilla con virutas de pepinillo.
      Abrazote sin mucho crujido, que nos oirán.

      Eliminar
  5. Cuando perdí a mi madre, me leí un montón de libros sobre el tema. Necesitaba entender. En la mayoría se decía que al otro lado todo es armonía, paz, desaparece el dolor físico... No te conformas, pero entiendes que es una segunda parte, quizá la más importante, aunque deseemos que llegue bien tarde. Desde entonces empecé a ver las cosas desde otra perspectiva. Muy bonito Patricia. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, María José. Me gusta encontrar almas gemelas que me comprendan. Aunque no nos conocemos, desde aquí me llega el perfume de tu cabeza: el inconfundible olor de la alegría que da no cerrarse a lo imposible y disfrutar de cada minuto.
      Encantada de conocerte.

      Eliminar
  6. Hola, Patricia. ¡Lo bien que te lo estarás pasando leyendo nuestras interpretaciones! Yo sé que tú escribes lo que te venga a la cabeza y no pones trabas a tu inmensa imaginación. Y haces muy requetebién.
    A mí el protagonista de tu relato me parece que es un zombi y que va a darse un banquete, junto con sus nuevos colegas, con la persona que le daba quebraderos de cabeza en vida, y a la que va a quebrar la cabeza para degustar el sabor de las ideas y sus alrededores. Y, por otra parte, como zombi se ha dado cuenta de los pequeños placeres de estos muertos vivientes que ni sienten ni padecen.
    Quizá haya visto demasiadas películas de zombis o "The walking dead".

    Ahí dejo mi apuesta, srta. Ives.

    Un placer leerla.
    Un beso.

    P.D. La que he liado en tu piso por querer hacer el comentario un pelín mejor y no repetir una frase, borrando el primer comentario y equivocándome otra vez.
    Menos mal que luego el capitán pasa la escoba y te deja todo como los chorros del oro. ;-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues sí, las primeras me han sorprendido. Pero ya sabemos cómo es esto: una escribe y los demás interpretan como mejor pueden o quieren. No se puede acertar siempre.
      Respecto a los cadáveres que me has dejado en el piso, no te preocupes, que has dado en toda la diana. A mí me parecía que estaba muy claro y me daba miedo que diera repelús o que pareciera de mal gusto. Pero, como tú dices, así soy yo: desesperante.
      Así que no te comas más la cabeza, que ya me paso yo por tu casa esta noche y debatimos sobre el muerto viviente que todos llevamos dentro.
      Recuerdos de la teniente Ripley y un beso de los que resuenan de la Srta. Ives.

      Eliminar
  7. Silvina Palmiero11/6/17 19:15

    La gran pregunta es por qué, mientras estamos vivos, nos "mortificamos" (que gran elección la de esta palabra) para "vivificarnos" cuando ya es demasiado tarde... Lo ideal sería aprender a disfrutar de toda esa belleza en este mundo. Qué buen relato y a cuánta reflexión invita. Excelente, Patricia. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así somos, Silvina, seres contradictorios hasta que ya no tiene remedio. Por eso hay que parar de vez en cuando, levantar la vista, saludar a los zombies y dar gracias a la vida por dejarnos disfrutar de amigos y lugares maravillosos.
      Un abrazo desde Tenebria.

      Eliminar
  8. Un placer, Patricia. Muchas gracias por tus palabras.

    ResponderEliminar
  9. Javier en su último, precioso, micro habla del “deseo de encontrarla”, tú describes sensaciones y sentimientos que se experimentan al hacerlo. Es que Ella a pesar de los pesares nos atrae y nos inspira. Me tienta la belleza de ese cielo rojo y confieso que tu curiosidad me preocupa un pelín, no demasiado, solo lo suficiente para comprarme un buen casco, o una cacerola, o algo.
    Un placer poder ver las cosas desde el punto de vista tu fresca y prodigiosa imaginación.
    Un abrazo, Patricia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A ver, un poco de orden... Que lo mío ha sido inesperado y sin buscarlo. Pero... ya puestos, disfrutemos, que esta vida está llena de gente complicada que no podía entender. Ahora me relamo con sus ideas, así, literalmente. Haces bien en preocuparte y ser previsor, Georges. ¿A qué sabrá tu cabeza? Cuando lo descubra, te lo cuento.
      Un abrazo en cuanto te encuentre.

      Eliminar
  10. Desde el sorprendente oxímoron del título pasamos a un estado de paz en el que lo importante es disfrutar de la belleza, de las nuevas sensaciones de esta "no muerte" -no he sabido definirlo de otro modo-, sin embargo queda el interés por descubrir el interior del cerebro de una persona todavía perteneciente a este mundo. ¿Es posible desde ese plano sumergirse en las mentes ajenas? La segunda parte de tu relato me inquieta y me despierta la curiosidad a partes iguales.
    Un micro muy imaginativo, Patricia. Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amiga mía, es que todos somos un oxímoron con patas, ¿o no? La paz está en la sencillez, no en comerse la cabeza con grandilocuencias y más vale comprenderlo, al fin. No es posible sumergirse en las mentes ajenas, pero en esta nueva vida mía, con un poco de ajo y perejil, están de rechupete.
      No te inquietes y despierta a esa curiosidad que te espera.
      Abracicos.

      Eliminar
  11. Jopé, tía. No te creas que muy claro de que nos hablas, pero ¡cómo mola! En serio, me ha gustado mucho. Suerte y un saludo, Patricia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí que lo está claro, Jesús, sí. Es lo que dicen las palabras, nada más y nada menos. Espero que te siga molando esta noche, cuando llame a tu puerta, que tengo ganas de conocerte más de cerca. Me llega un olorcillo a percebes que creo que viene de ti.
      Gracias y saludos, Jesús.

      Eliminar
  12. Morir para apreciar la vida. Perder para apreciar lo que tenemos. El día a día
    Un placer leerte. Besos a montones.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues sí, Carmen. Bastantes cosas y personas hay en esta vida sobre las que no podemos actuar, así que, disfrutemos de la paz a la que se puede llegar. Solo hay que quererlo, no hace falta morirse de verdad. Y comamos la cabeza de los demás con nuestra locura, aunque a algunos les fastidie.
      Un beso fuerte.

      Eliminar
  13. Me quedo con las bonitas palabras y las sugerentes ideas de felicidad de la vida en la muerte. Ahora me surgen dudas y me hace pensar las palabras de Hamlet: "La muerte, esa región ignorada de cuyas fronteras ningún viajero retorna". ¿Por qué no retornan? ¡Quizás no se esté mal en esa región! Pero tengo una duda existencial.
    Precioso relato, Patricia.
    Un besazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ser o no ser... Ay, Isidro, qué complicaciones. Al pasar a este lado he descubierto que estoy más viva que nunca porque he lanzado por un barranco las tonterías inútiles que se suponen importantes. ¿Será verdad que la felicidad está en las pequeñas cosas? Necesito nutrirme con ideas sesudas... No cierres la ventana esta noche, que hace calor y por algún sitio tengo que entrar a catar tus propuestas filosóficas.
      Otro besazo pa ti.

      Eliminar
  14. He creído entender, que hay que morirse para sentir paz, bienestar y sacar jugo a esas pequeñas cosas, que estando vivos pasamos por alto.
    Un ejercicio de "futuro", con mucho presente, aderezado por tu increíble fantasía y creatividad.
    Patri, flipo con tus "50".
    Besitos y abracitos virtuales.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Has entendido bien, tocaya. Hay que morirse de risa, como apuntaba por aquí Carmelo hace unos días. Tira a la basura todo lo trascendental y verás qué alivio. No flipes ni te comas la cabeza, deja que te la coman. Yo soy feliz desde que dejé que una gallina okupara mi cabeza y se comiera el poco cerebro que me quedaba.
      Abracicos.

      Eliminar
  15. Carmelo Carrascal12/6/17 20:40

    Patricia, tu micro me parece un bello alarde de contradicción (en singular).

    Cuando la vida tal como se entiende y te enseñan a entenderla, de pronto da un giro - por lo que sea, la autra no tiene interés en explicarlo - y se presenta de otra manera.

    La despreocupación es la sensación nueva envolvente, un rasgo de las personas sabias.

    Así que lo que antes preocupaba ahora no. Ni lo que piensan los demás, ni lo que ellos valoran, pero eso no quita que se pueda acompasar instintivamente el paso al de los que te rodean, aunque el ritmo y la dirección y la intención difiera de la de ellos, nunca se sabe, ni importa.

    La despreocupación aguza los sentidos para captar la belleza y aligera el alma para mejor disfrutarla. Hay belleza en conectar con lo que se cuece en la cabeza de los demás es bello, tanto que no afecte negativamente a la despreocupación que decíamos...

    En mi cabeza tu relato pequeño me ha despertado un interés grande. Muy.
    Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Carmelo. Es que yo soy así: contradictoria, incomprensible, pequeña e insignificante. Y cansada de que me maten la cabeza, he decidido morirme por este mes. El 30 de junio, con las campanadas de medianoche, volveré a ser yo misma en mi misma mismidad y os sorprenderé con un relato toda vida e iré al abordaje de julio. Pero este mes, dejadme que sea una zombi, que me hace ilusión merodear por aquí silbando, con las manos en los bolsillos, sin más preocupación que ir probando las suculentas ideas que escondéis en vuestras cabezas. ¿Me dejas probar un poquito de la tuya? Huele a croquetas de jamón.

      Eliminar
  16. Ay!, Patricia, hoy tengo la mente muy retorcida. En tu micro pienso que el que "habla" es un gusano de los que se comen a los muertos y se siente feliz por los manjares que le esperan... No he querido leer las interpretaciones de los demás cincuentistas, pero me supongo que no opinarán lo mismo...
    Un fuerte abrazo, amiga.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No seré yo quien discuta una interpretación a lo Kafka. Si a ti te mola el mundo gusanil, para ti el gusano. No obstante, tal como recomiendan los médicos, procuro alimentarme con comida sana y fresca. De tu cabeza me vienen aromas de pulpo con pimentón picante. Esta noche voy a verte y seguimos debatiendo.
      Besicos.

      Eliminar
  17. La verdad es que me ha costado intentar entender tu relato. Aunque sí he pensado en alguien que había muerto, y que desde el otro lado se ve el cielo rojo, la frase "la curiosidad por descubrir a qué sabrá el interior de tu cabeza" me despista muchísimo, porque también a mí, como le pasa a María José Viz, me ha hecho pensar en un ser que se come a otro. En fin, Patricia, que con esa desbordante imaginación que tienes me haces pensar mucho. Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo bueno de mi nuevo estado vital es que no hay que pensar tanto. Y se agradece. Tal vez el verbo "comer" sea un poco fuerte. ¿Qué tal si lo cambiamos por "degustar"? Estoy segura de que, si degustara tus ideas, me llenaría con el rico sabor del txantxigorri... Y si alguien no sabe qué es, que lea a Dolores Redondo.
      Abracicos, Juana.

      Eliminar
  18. Inquietante y magnífico. Enhorabuena, Patricia. Tu micro da miedo, pero es genial. Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Carmelo Carrascal13/6/17 14:02

      María José y Juana, amigas. Aprovechando que Patricia se ha tomado, por ahora, un merecido descanso, intervengo osadamente.

      A pesar de mi cabeza con olor a croquetas de jamón -¡humm, qué ricas! - me digo que un relato cuya alma sea la contradicción. resultará acaso no tan transparente. Como está limitada su extensión, no será tan extraño que una parte de la polarización quede fuera, voluntaria o involuntariamente.

      Así las cosas, al lector le incumbe cerrar el relato con su propia imaginativa aportación, eso sí, suficientemente contradictoria para que no desentone con la intención de nuestra admirada autora, Patricia.

      En resumen, estoy con la valoración de Plácido R., es genial.

      Eliminar
    2. ¡Que estaba ganándome el cuscurro!
      Plácido, muchas gracias por tus palabras y por tu miedo. Supongo que no te sorprenderá que tu cerebro me huela a aceituna. No sé decirte todavía de qué variedad, pero estaré encantada de confirmártelo esta misma noche.
      Saludicos.

      Eliminar
  19. Muy curiosa todas las interpretaciones. No sé con cual quedarme... es tan sugerente tu relato. pero yo me pregunto ¿quienes son los demás?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy observadora, M. Luisa. Son los nuevos amigos que me acompañan durante las noches de este mes. Esta misma noche lo entenderás todo: como tú, cometieron el error de comentar un relato infame sobre las bondades del zombismo. ¡A sus años!
      Un beso.

      Eliminar
  20. "Sonrío y sigo a los demás"
    Qué final, amiga Patricia para esa "vida muerta" Muy bien construido, muy original.
    Suerte y besicos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Carmen. No se me ocurre nada mejor que ir con una sonrisa por la vida, real o zombiesca, sin amargársela a nadie ni dejando que me la amarguen a mí. Ahora me zampo a los molestones.
      Abracicos.

      Eliminar
  21. Ay, Miss Richmond, siento decirte que soy de lo más insípida, pero que tú ven que aquí te espero, con este calor de los Madriles no sé si llegarás más muerta todavía. ah, y si cuando llegues yo estoy derretida, puedes abrir la nevera y coger lo que quieras, ¡toda tuya!
    ¡Eres única, de verdad! Tienes que saber que he imaginado mil cosas, lo primero fue el mundo "gusanil", ja, ja, ja...
    Un beso grande, nunca dejes de sorprendernos, cincuenta palabras no sería lo mismo sin alguien como tú.
    Malu.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay, Malu. ¿De qué te crees que me he muerto? De un sofocón de calor. A ver si encuentran ya la puerta del infierno y la cierran, que vamos a acabar el verano que aún no ha empezado zombies perdidos.
      Gracias por esperarme. Mete la cabeza en el congelador, haz el favor, y ya llegaré.
      Gracias por aguantar mis majaderías y un abrazo fuerte, sin gusanos.

      Eliminar
  22. Con tanto bienestar, me resulta difícil identificarte con un zombi... Salvo que me quedara, con el sentido literal de zamparse una cabeza, con aliño o sin él. Pero aún en ese caso, tampoco me encajaría con el resto de paz y belleza del entorno.
    No... yo te veo en "una vida muerta", en la que no buscas vísceras para comer. Con lo cual, la cosa pasa a un plano más espritual.
    Así que no eres un zombi! Eres un ser de luz. No me dirás que no es más bonito!
    Has dejado de mortificarte, porque ya todas tus preguntas son contestadas. Sólo tienes que desearlo.
    En vida, hay un problema serio; el tiempo. El tiempo es finito y se nos acaba, muchas veces antes de lo previsto. Antes de saber respondernos a todas nuestras cavilaciones. En resumen, en vida... hay un hecho cierto... te tienes que morir.
    No queda otra... no hay otra forma de salir.
    En tu vida muerta, con sabor a luz, todo está a tu alcance. Puedes entrar en el pensamiento... en la cabeza de cualquiera que te inspire la necesidad, de saber más sobre sus ideas y pasiones. Sobre sus miedos y dudas.
    Y sobre todo... en ese estado de luz, la muerte ya pasó.
    Ya puedes sonreir sin miedo...
    Después de toda esta tontuna mía jejeje... Decirte que eres la reina de los 50.
    Besicos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Seres de luz... qué recuerdos. El año pasado estuvimos escribiendo una novela en Twitter entre varios amigos. Leire Frex creó a los Drembors, unos seres mágicos de luz que nos acompañaron hasta el final. Tal vez se quedaron en nosotros, igual que Tenebria, que también me ha venido a la mente en otro comentario. Esos recuerdos y vuestras reflexiones han convertido esta sandez de relato en un cuento muy especial para mí. Es curioso cómo las historias acaban teniendo vida propia.
      Por lo demás, no te creas que te has librado. A calamar bravo me huele tu coco.
      Abrazote.

      Eliminar
    2. Jajaja... De "El calamar Bravo"!... no podía ser de otra manera😂😂

      Eliminar
  23. Con tanto bienestar, me resulta difícil identificarte con un zombi... Salvo que me quedara, con el sentido literal de zamparse una cabeza, con aliño o sin él. Pero aún en ese caso, tampoco me encajaría con el resto de paz y belleza del entorno.
    No... yo te veo en "una vida muerta", en la que no buscas vísceras para comer. Con lo cual, la cosa pasa a un plano más espritual.
    Así que no eres un zombi! Eres un ser de luz. No me dirás que no es más bonito!
    Has dejado de mortificarte, porque ya todas tus preguntas son contestadas. Sólo tienes que desearlo.
    En vida, hay un problema serio; el tiempo. El tiempo es finito y se nos acaba, muchas veces antes de lo previsto. Antes de saber respondernos a todas nuestras cavilaciones. En resumen, en vida... hay un hecho cierto... te tienes que morir.
    No queda otra... no hay otra forma de salir.
    En tu vida muerta, con sabor a luz, todo está a tu alcance. Puedes entrar en el pensamiento... en la cabeza de cualquiera que te inspire la necesidad, de saber más sobre sus ideas y pasiones. Sobre sus miedos y dudas.
    Y sobre todo... en ese estado de luz, la muerte ya pasó.
    Ya puedes sonreir sin miedo...
    Después de toda esta tontuna mía jejeje... Decirte que eres la reina de los 50.
    Besicos.

    ResponderEliminar
  24. Es reconfortante ver un nuevo amanecer. Valorar las pequeñas cosas de la vida como un nuevo regalo y una nueva sensación. Si a eso le unimos un cambio de etapa y una cuenta nueva, el sentimiento de liberación es maravilloso. Veo que esa persona empieza a ser feliz y que se ha enamorado ¡de la vida!

    Una gran decisión y un micro aleccionador sobre cómo valorar lo que nos rodea y dejarnos de quebraderos de cabeza.

    Un micro de 10.
    Muchos besos, Patricia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hay gente tan complicada que no te puedes ni zampar lo que tienen en la cabeza porque se te indigesta... Verídico. Pero tú eres diferente, Enrique. Tu comentario demuestra una sensibilidad y una amabilidad fuera de serie. Seguro que serías un bocatto di cardinale, pero voy a hacer la vista gorda, que me has pillado reblandecida por el calorazo.
      Un abrazo, Enrique y gracias.

      Eliminar
  25. Qué alivio debe ser eso de liberarse de las torturas que la razón y las emociones nos acarrean y dejarse llevar solamente por los instintos más primarios. Y qué bien nos has mentido en la cabeza, ahora medio desamueblada, de tu protagonista. Espero que tenga buena dentadura, que yo, cuando los veo morder de ese modo, no puedo evitar cierta preocupación.
    De muerte, Patricia.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Enrique. Ya ves, esta tontuna, con el calorcico que nos tiene zombis, parece un relato y todo. Eso de morirse de vez en cuando está muy bien. Te da una perspectiva nueva de la vida y te libera, como dices, de las torturas del bien vivir.
      La dentadura la tengo perfecta, te aviso, así que prepárate, que tu olorcillo a tartar de salmón al aroma de azafrán con emulsión de ostras me ha revivido.
      Abrazo caluroso.

      Eliminar
  26. Aquí te espero, si te apetece el cerebro con sabor a gazpacho, no esperes guisos más contundentes, que con el calor no apetecen nada.
    Un beso, Patricia, tus relatos son siempre especiales, te sales de lo convencional de una forma que me encanta.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Asun. Algún día aprenderé a escribir algo decente, os lo prometo. Pero con este calor, es lo único que me sale. ¡Venga ese gazpacho fresquito!
      Abrazote.

      Eliminar
  27. El oxímoron del título ya indica que, en la interpretación, podemos irnos a un extremo o al otro de la historia sin que por ello nos salgamos de ella.
    En ese abanico de posibilidades creo que caben los personajes y situaciones que han ido viendo los compañeros que me han antecedido en sus comentarios y algunos más, y también caben desde el horror hasta la paz suprema.
    Creo que el tuyo es un microcuento caleidoscópico, por eso, con cada lectura se ve una imagen diferente del mismo, y tan pronto aparece un zombi devorando unos sesos, como un ser beatífico en estado contemplativo, o un espíritu del otro mundo, o...
    Cómo has conseguido tal prodigio es algo que se me escapa, pero lo cierto es que está ahí, en esas cincuenta palabras hijas de tu singular universo.
    Así que no sé si sonreír o estremecerme de miedo, y tampoco sé si seguir a los demás o irme por mi cuenta a dar un garbeo.
    Genial, Patricia, un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  28. Me ha costado llegar a Burgos, pero el aroma de los productos de la tierra me ha guiado hasta ti. Aquí estoy para explicarte el verdadero significado de mi relato. No voy a desvelar públicamente a qué sabe el interior de tu cabeza, no temas. Será nuestro secreto.
    Gracias y abrazos, Enrique.

    ResponderEliminar

Si no tienes cuenta, elige "Nombre/URL" en lugar de "Anónimo". ¡Gracias!