Un mundo perfecto

Nada más tumbarse, la camilla se puso en marcha y lo dejó en el quirófano. "Será operado del corazón", dijo con voz neutra una máquina. Gritó que su operación era de juanetes, pero un robot se le acercó y le puso la anestesia. Al poco, estaba fuera de la realidad.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

18 comentarios :

  1. Qué bonito micro Enrique. Con hilaridad nos muestra esa posible realidad futura en la que las máquinas tomarán decisiones, algunas veces trascendentales, para un individuo o para la humanidad entera. La bendita inteligencia artificial "AI" que se cierne sobre nuestro futuro como bestia de mil cabezas que puede traer para la humanidad más de una jaquecas. Me encanta lo que en parte siento el condimento esencial de la trama, esa posibilidad de error, esos "bugs" informáticos que siempre han existido y siempre existirán y pueden hacerle la vida de cuadritos a más de un personaje, como el de tu trama.
    Y sabes, me hace pensar en la "máquina humana" (así me permito llamarnos en ésta reflexión, programada genéticamente, quizás) y su abundancia de falencias y errores, suma de los cuales nos ha traído hasta aquí, con una historia plagada de desaciertos, y muchos aciertos también.
    Felicidades. Un micro que da para mucho pensar e imaginar. Aplausos Enrique.

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  2. Enrique Caño11/8/17 19:46

    Espero, Enrique, que la humanidad sepa poner límites al progreso y no entendamos por perfección sustituir en cualquier ámbito personas por máquinas. Vamos muy encaminados a la realidad que nos describes, ¡hará falta una concienciación activa para saber bien hacia dónde nos dirigimos!

    Espero que alguien pueda poner freno a la atrocidad que está a punto de vivir el pobre paciente. ¡De los pies al cerebro hay un buen trecho!

    Un micro trágico pero cómico a la vez y con una crítica muy alta.
    Enhorabuena.
    Un abrazo.

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  3. Jopé, menudo mundo. Solo falta la enfermera asesina para completar el cuadro paramédico. Me ha gustado. Suerte, Enrique. saludos.

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  4. Enrique, ¿van a ser así las operaciones en el futuro? Yo me quiero ir a mi casa... Fuera bromas, me ha encantado.
    Un fuerte abrazo.

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  5. Fuera de la realidad nos sitúan los nuevos parámetros tecnológicos. Antes, para bien o para mal, todos vivíamos presos de la misma realidad, hoy (también para bien o para mal) tenemos realidades alternas que permiten diseñar hasta cierto punto para los más poderosos, avezados y avanzados en el flujo y manejo de información técnica, burbujas, mundos perfectos donde vivir nos remite a la gran distopía de Un mundo feliz.
    Entre tu relato de ayer y el mío de hoy, dista un abismo que pudiera parecer de entre épocas y, sin embargo, son caras de la misma moneda poliédrica que habitamos. Dimensiones espacio temporales que fluctúan sin interferir en la misma burbuja de facto presente. Probablemente, los posibles mundos futuros ya están en este, así como están presentes en él, el cielo y los infiernos más terribles. De una cara la comedia; de la otra, el drama.
    En cuanto a tu relato, me encanta la acertada socarronería con la que nos trasladas a este dislate futurista, donde frías máquinas interpretan nuestras necesidades más inmediatas sin margen de error, arrancándonos unas risas propias de una sitcom (comedia de situación). Gran manejo el tuyo del humor y de las letras, Enrique; como muestra, cada uno de tus relatos en Cincuenta. Un gran abrazo.

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  6. Enrique, un relato que demuestra que el mundo no es perfecto, que las máquinas también cometen errores y en esta ocasión no te quiero contar. Yo he visto a familiares que antes de una operación en una pierna, el cirujano pinta la que tiene que intervenir para evitar errores. Creo que estos robots necesitan una reprogramación.
    Un relato que hace pensar que no hay que tener una confianza ciega en la automatización de todo.
    Muy buen relato, Enrique.
    Un abrazo enorme.

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  7. Enrique, titulas tu micro "Un mundo perfecto" y luego nos muestras un futuro imperfecto, donde nuestra vida está en manos de unas máquinas, en el que se cometen errores irreparables.
    Con ello demuestras, que no todo se puede dejar en manos de unas máquinas o robots, ni tampoco en manos del ser humano. Lo ideal sería la unión de ambos. Los robots deben de ser un medio para que los humanos puedan realizar el trabajo con mayor precisión y seguridad.
    Excelente micro. Mucha suerte, Enrique.
    Besos apretados, amigo.

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  8. Comenzado con ese acertado título que nos recuerda el título (Un mundo feliz) de Aldous Huxley, nos presentas con un buen sentido del humor una historia que también podría ser de terror, por lo que nos puede deparar el futuro. Además, me haces pensar en que las máquinas, sin un humano que las controle, son un peligro.
    Buena propuesta con fondo y forma.
    Un abrazo.
    Pablo.

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  9. Coincido con Pablo al asociar el título con la distopía de Huxley. Nos presentas un futuro tan avanzando en tecnología, que son los robots los encargados de los diagnósticos y las intervenciones quirúrgicas. El paciente no puede dialogar con las máquinas, que realizan su tarea -aun cuando haya error- con la frialdad y precisión de una cadena de montaje.
    A este pobre hombre van a abrirle el corazón, cuando lo que necesita es una operación de juanetes. Por fortuna para tus lectores, has sabido contarlo con un gran sentido del humor, con un hilarante estilo tragicómico. Más vale que no perdamos la sonrisa mientras nos detenemos a pensar en un posible futuro deshumanizado.
    Como siempre, es un placer leerte, Enrique. Reflexión e ironía van de la mano en tus excelentes letras. Enhorabuena. Felices vacaciones y un fuerte abrazo.

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  10. Tampoco es para tanto: los humanos también se equivocan. Baste un ejemplo: a mí me dolía la rodilla derecha y me operaron la izquierda; ahora tengo las dos igual de bien.
    Un micro muy divertido, Enrique. Saludos

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  11. "Un mundo perfecto" también tendrá sus fallos, porque nada es perfecto. Máquinas fabricadas y configuradas por hombres imperfectos, que además... toman el mando!
    Se nos va de las manos jeje
    Me ha encantado tu micro!

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  12. Las máquinas cada vez son más sofisticadas y están programadas para sustituirnos ya en múltiples tareas. Además, sin quejarse ni reivindicar mejores condiciones laborales. Eso sí, como se programen mal o falle algún mecanismo, la lían parda. Veo muy verosímil la situación que nos cuentas, Enrique. Me ha encantado el humor con el que has aliñado el micro. Felicidades y abrazo.

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  13. Otra visión de futuro. Un espanto pensar que esto puede ser realidad.
    Aunque los robots ya han comenzado a funcionar en países como Japón, en recepción y cocina de los hoteles.
    El cerebro humano, al servicio del cerebro de la máquina.
    Fenomenal, el motivo que has escogido para recordarlo.
    Un saludo, Enrique

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  14. Dado que no me da tiempo a contestaros a todos como sería mi deseo, voy a hacer una contestación general. En primer lugar, decir que el microcuento se me ocurrió un día que llamé a mi compañía de teléfonos para hacer una pregunta, como ya es usual, me atendió una máquina que, de buenas a primeras, me dijo que iba a chequear mis equipos, o algo por el estilo, y yo, en mi impotencia, me puse a gritar que sólo quería aclarar una duda.
    Colgué y me puse a despotricar contra estos irritantes tiempos modernos y los espabilados que se aprovechan de las inmensas posibilidades que dan las nuevas tecnologías. Entonces, me dije ¿qué ocurriría si la situación fuese mucho más grave, como, por ejemplo, una intervención quirúrgica?
    En lo referente al título, decir que lo he cogido de Clint Eastwood, que tituló así una de sus mejores películas, es del año 1993 y el principal protagonista es Kevin Costner, aunque la trama poco o nada tiene que ver con mi pequeña historia.
    También pensé, por supuesto, en Un mundo feliz de Huxley, y en todas las distopías que nos pueden traer estos avances que nos van cambiando la vida a una velocidad de vértigo.
    Y en estos casos siempre pienso en Kafka, en su novela El castillo, en los inútiles esfuerzos del agrimensor K., para intentar aclarar su situación, de su lucha inútil contra las marañas burocráticas y los poderes incomprensibles.
    También están detrás todos esos peligros que habéis dicho en vuestros comentarios, la deshumanización, el control, la falta de trabajo, el mayor poder que conseguirán los amos del mundo, los fallos del sistema, etcétera.
    Por último, sólo me queda agradeceros a todos –Alejandro Cárdenas, Enrique Caño, Jesús Garabato, María José Viz, Manuel Bocanegra, Javier Puchades, Pilar Alejos Martínez, Pablo Núñez, Carmen Cano Soldevila, Plácido Romero, Galilea, Juana Igarreta, y María Jesús Briones Arreba- vuestros generosos y excelentes comentarios.
    Muchos abrazos para todos, como rezaba el título de un antiguo programa de radio, ustedes son formidables.

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  15. Esta llamada, que te ha insirado el micro, se queda pequeña cuando marcas el 060, para la renovación del DNI, y pasaporte.
    IMPOTENCIA Y DESESPERACION TOTAL.

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  16. No sé lo que será esa experiencia, supongo que frustrante e irritante, lo que sí sé es que cuando fui a renovar el DNI los ordenadores iban más lentos que el caballo del malo que se dice, y hacía un calor sofocante, los funcionarios sobrevivían con unos sencillos ventiladores, pero quienes esperábamos –yo estuve casi dos horas- sudábamos la gota gorda.
    Hoy en día esa impotencia y esa desesperación la siente uno ante muchas situaciones que, me temo, van a ir a más y a peor.
    Saludos.

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  17. Sólo a los hombres se les puede ocurrir dejar en manos de una máquina la responsabilidad de una intervención quirúrgica sin haber revisado previamente el software que lleva cargado. El problema del progreso es siempre el mismo; está demasiado ligado a la estupidez humana.
    Un micro muy agudo, Enrique, enhorabuena.
    Un abrazo.

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  18. Relato futurista y fantástico que espero que nunca llegue a convertirse en realidad, aunque estemos viviendo la progresiva deshumanización de la medicina, como otros tantos aspectos de la vida.
    Un abrazo.

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