Hermano Cosme

No respeta el silencio monacal. Todos los días relata historias de su madre y de sus hermanos.

Los monjes saben que la madre falleció durante su único parto.

—¡Ya no me dejáis cocinar en el monasterio porque decís que se me va la olla! Pero... ¿para qué os contaba esto?
Escrito por ¿?
Anónimo hasta noviembre

7 comentarios :

  1. En verdad parece ser que al hermano Cosme se le ha ido la olla.
    Me gusta mucho esa frase en la que mezclas el cocinar con el perder la cabeza.
    Buen relato, me ha gustado.
    Un abrazo, anónimo.

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  2. Tu protagonista debe ser de lo más ameno y creativo, con tantas historias en la cabeza. El problema es que se las cree, de ahí que no terminen de fiarse y no le permitan que prepare la comida.
    Un personaje bien planteado en un entorno siempre interesante.
    Un saludo

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  3. Irónico, buen retrato, simpático...
    Saludos

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  4. Dentro de la rutina monacal, el hermano Cosme, pone una nota fantástica y de debate sobre su propia vida. Bienvenido sea.
    Saludos virtuales.

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  5. Decía Santa Teresa que Dios está en los fogones, así que puede que el hermano Cosme, aunque se le haya ido la olla -¿y qué otra cosa podría pasarle a un cocinero?- esté más cerca de Dios que los monjes que lo critican, los cuales, pienso, deberían ser más comprensivos y menos rígidos, y hasta deberían seguirle la corriente, pues un contador de historias siempre debería ser bienvenido y ser bien tratado allí donde estuviese; pues como dice Eduardo Galeano, aunque los científicos digan que estamos hechos de átomos, de lo que en realidad estamos hechos es de historias, y el escritor uruguayo lo sabía de buena tinta porque se lo había dicho un pajarito.
    A ver si me entero dónde está ese convento para ir a escuchar esas historias que cuenta el hermano Cosme que, sin duda, me servirán de inspiración para algunas de las mías.
    Un abrazo.

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  6. O el parto de su madre fue múltiple o Cosme no tiene hermanos, sino hermanastros. ¿Seguro que es un monasterio o se trata de un manicomio?
    Saludos

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  7. Pobre hermano Cosme, pensamos; pero en su mundo fantástico-real o irreal pero fantástico, quizás hasta sea feliz pues, como alude Enrique Angulo -citando a Galeano- en el fondo estamos hechos de historias y si las historias de Cosme son felices, deduzco que lo de quitarle el puesto de cocinero, tampoco es tan grave.
    Un saludo a tan prolífico autor, el tal Anónimo.

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