Equi-vocaciones

Doña Lourdes explicó ayer que los trapecios son cuadrados encogidos de hombros, en continua muestra de ignorancia, cuando no triángulos talados, circunstancia esta que hacían saber, enfáticamente, en cuanto tenían ocasión...

Aún podía leerse en la pizarra la fórmula de don Jacinto: 2 cuartetos + 2 tercetos = 1 soneto.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

12 comentarios :

  1. Empezando por un magistral título y continuando con un originalísimo argumento, muestras de nuevo, y van cincuenta y una veces, tu maestría.
    Ese aparente cambio de papeles de la profesora de matemáticas y el profesor de lengua es magistral. Quizá una muestra de sus auténticas vocaciones.
    Dicen que todo está escrito, pero yo creo que no porque tú siempre eres capaz de rascar en tu ingenio y sacar algo único.
    Enhorabuena por otro excelente Micromochón y aprovecho, ya que no pude hacerlo el mes pasado por el anonimato de los relatos, para darte mi felicitación por tu cincuenta “cincuenta” y, de paso, también por tu cincuenta y uno.
    Un abrazo, genio.
    Pablo

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  2. La de maestro es una de las profesiones más vocacionales que existen, nunca sabremos valorar lo importante que es su labor, siempre y cuando se haga con auténtica pasión y entrega. Tus dos profesores tienen intención de enseñar, pero su método pedagógico parece revelar que se ocupan de las materias que no les corresponden. Algo tan sencillo como cambiarse los papeles entre ellos puede que no lo sea, con el consiguiente perjuicio para ellos mismos y, lo que es peor, para los jóvenes alumnos.
    Una muestra más de tu manera tan original de escarbar en la realidad para extraer buenas historias, contadas siempre de forma impecable. El amigo Pablo dice que ya llevas cincuenta y un "micromochones" en 50 Palabras. A mí me han sabido a poco.
    Un abrazo fuerte, Enrique

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  3. Desde el juego de palabras del título hasta el final de esas cincuenta palabras de rigor, por las reflexiones a las que induce, tu microcuento es un poco como el título de ese cuento de Borges El jardín de los senderos que se bifurcan, aunque en el cuento del escritor argentino el tema del mismo sea el tiempo.
    Una de esas bifurcaciones sería la oposición tópica entre letras y ciencias, con la que, generalmente, quienes nos consideramos de letras nos defendemos cuando marramos estrepitosamente en alguna cuestión de números o ciencias, y hasta creo que ha habido mucho engreimiento por parte de la gente de letras hacia las ciencias, cuando hoy sobre todo las ciencias son una llanura casi infinita para que pasten en ella las imaginaciones más atrevidas.
    Después está esa disyuntiva de la vida de cada cual entre intentar trabajar en lo que a uno le gusta o hacerlo en lo que nos permita ganarnos el pan; por desgracia, tal opción no se la pueden plantear muchas personas, algunos ni siquiera consiguen trabajar.
    Luego, estaría también la responsabilidad de cada cual en su trabajo, aunque este no sea de nuestro agrado, pues otros pueden sufrir las consecuencias de nuestra desgana y nuestro pasotismo.
    También está el alumno que es el narrador del cuento que juzga a esos dos maestros y es quien, con ese par de pinceladas, nos induce a que nos hagamos una idea de ellos.
    Dicho lo cual, esos dos profesores que aparecen en tu microcuento pueden estar más cerca el uno del otro de lo que piensan, y ellos mismos, en sus métodos de enseñanza así lo dan a entender, quizá sólo les haría falta ampliar sus inquietudes intelectuales, pues saber algo de ciencias a los de letras les puede resultar sumamente beneficioso y viceversa. De hecho, todos los grandes científicos tienen una gran imaginación, y ese suele ser el primer paso antes de sacar todos sus armas de fórmulas y esquemas para ahondar en los misterios de la naturaleza.
    En definitiva, una muy buena historia con muchos matices y muchos hilos de los que tirar. Un placer leerte, tocayo. Un abrazo.

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  4. Los dos profesores son auténticos vocacionales. Lo único extraño en ellos es la afición a las metáforas en la profesora de matemáticas y a las fórmulas en el de literatura. Necesitan tomar más de un café juntos en la sala de profesores y coordinar sus programaciones. Seguro que ellos y sus alumnos saldrán beneficiados.
    Tuve un compañero apasionado de las matemáticas que decía, por ejemplo, que un teorema determinado era elegante, sorprendiendo a los chavales. Seguro que no lo olvidan.
    Muy ingenioso, Enrique. Un fuerte abrazo.

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  5. Somos muchos quienes probablemente nos equivocamos al no seguir nuestra vocación, dejando de lado lo que nos da placer y optando por lo que nos promete un buen ingreso económico. Y nunca sabremos si hicimos la elección correcta.
    Pero es claro que tus personajes, docentes de alma, siguieron su vocación. Lo que ignoramos es por qué fueron a dar a la materia equivocada. Me temo que en estos casos, la culpable suele ser la burocracia.
    Enhorabuena, Enrique, tu especial mirada a la realidad vuelve a brindarnos un estupendo relato.
    Abrazo.

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  6. A veces, la vida te aboca a dar un bocado al trozo de pastel que no trae la guinda. No importa, la felicidad la llevamos dentro. Tus personajes han conseguido extraer matemáticas de la literatura o exprimir metáforas de la geometría, demostrando que nada es estático y que hay tantas cosas interconectadas como queramos descubrir y que la felicidad es equidistante entre nuestra voluntad y cualquier afición.
    Tus relatos tienen alma, Enrique. No solo por su originalidad y exquisitez en la redacción, sobre todo por esa sensación de saciedad que consigues irradiar al final de su lectura.
    Una vez más, un micro excelente, compañero.
    Un abrazo.

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  7. Siempre que te leo, Enrique me sorprendes.
    ¡Cuánta originalidad! Y qué bien lo has contado y planteado. Así es más fácil para quien enseña y para quien aprende.
    Mucha suerte
    Besicos

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  8. Inesperado, original e inteligente final, para una historia de aprendizaje.
    Mi enhorabuena, Enrique.
    Saludos afectuosos.

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  9. ¡Qué envidia tener esos profes! ¡Y qué inventiva la tuya! Genial, Enrique. Enhorabuena y un abrazo.

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  10. Una curiosa pedagogía y un buen micro.
    Saludos, Enrique

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  11. Un buen micro Enrique, me ha llevado a la infancia, a la escuela y aquella maestra que apenas entrar ya tenía ganas por salir. Su afán eran que vivieramos en la naturaleza lo que nos enseñaban los libros. Hay que tener una gran vocación para ser un buen maestro, la mejor profesión del mundo, porque de ella provendrán todas las demás. Un abrazo amigo Enrique.

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  12. En este caso la X no es una incógnita, sino la certeza de que en la encrucijada no elegimos el camino correcto, o bien, que impulsados por las circunstancias nos hallamos en distinta situación de vida de la que nos gustaría.
    Ante ello hay dos fórmulas cuando menos para actuar. La una nos la cuentas con este magnífico relato donde un ágil quiebro dibuja la recambolesca cuadratura del círculo a la que se ven sometidos dos profesores ante la tesitura de enseñar aquello para lo que no están preparados; la otra, es aquella en la que el profesor de turno toma la materia en cuestión y, sea más o menos de su agrado, le aplica didácticas activas, la dinamiza y acaba gustándole a él o a ella, tanto como acaba gustándole a los alumnos. Cuestión de posicionarse en el lado proactivo o reactivo de la educación. Esta última es la que yo he vivido como experiencia propia. Siendo mi formación de letras, acabé enseñando también matemáticas, y no fue doloroso, no, sino dichoso, para mí a para los que fueron mis alumnos. Palabra de profe.
    Disculpa que te haya dado tanta torra, pero es que tus micros y tu persona me vais resultando cercanos y, uno en confianza, acaba hablando por los codos.
    Un abrazo grande, Enrique, chispazo de micro genial.

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