La gota

No le dolían los golpes ni los insultos. Se había acostumbrado. "Para lo bueno y para lo malo". Le había tocado lo malo.

No más golpes. Sí llantos, aunque no los suyos. Una ira desconocida se apodera de ella.

—¡Nunca más! —grita.

El osito ocupa su lugar en la maleta.
Escrito por María Galerna

10 comentarios :

  1. Salir de allí lo antes posible es una decisión que nunca llega tarde. Llevar el apoyo de un recuerdo ayuda a crear el futuro .

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  2. Carmelo Carrascal7/1/18 20:08

    María, bien escrito.

    El pequeño peluche, representando lo más tierno, los sentimientos más dulces, de pronto - oso a fin de cuentas - se rebela. Ya vale de ir de juguetito, se rebela. Hace suya la ira de ella, la decisión firme de romper y apartarse de aquel infierno. Con la eclosión de su coraje "osezno", él pasa a ser lo mejor que viaja en aquella maleta y en el corazón de su portadora.
    Una demostración de que lo tierno jamás debe ser débil, ni justificarlo. Y mucho menos acoger la cobardía. Ella así lo ha visto y, como dijo el poeta, aún es todavía...
    Un saludo!

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  3. Este niña maltratada toma una decisión de adulto, dice se acabó y decide marchar...
    María, cuentas una historia dura, pero real, con mucho sentimiento.
    Buen relato.
    Un abrazo.

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  4. Es fácil que me equivoque, corrígeme si es así. A mí me parece que tu protagonista es una mujer casada con un individuo violento (no merecería llamarse "hombre", que acepta resignada su crueldad, pero no cuando el llanto de su hijo o hija entra en escena, esa es la gota que colma el vaso y lo hace para siempre. En ese momento toma la maleta y ambos, madre e hijo o hija se marchan lejos de ese salvaje.
    Siempre hay una gota que acaba rebosando cuando un vaso se llena. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero desde el primer indicio no debería permitirse.
    Un tema de triste actualidad y de concienciación necesaria. Todo lo que se escriba sobre ello es de agradecer.
    Un saludo, María

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  5. Esta mujer maltratada se dice a sí misma que aguantará todo lo malo, como prometió ante el altar. Pero cuando la víctima es su propio hijo -o hija-, la gota rebosa y su corazón de madre se llena de ira. Ahora sí abandona al maltratador y sale con su hijo y el osito en la maleta, preservando su inocencia infantil.
    Nunca serán suficientes los relatos que denuncien el infierno que viven muchas mujeres en su propio hogar y en el que crecen niños que nunca debieron ser testigos ni víctimas de esta violencia doméstica.
    Muy buena tu denuncia, María. Un beso.

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  6. Eduardo Martín Zurita8/1/18 15:31

    Hola, María.
    Los malos tratos, sabiamente narrados. Y el carácter de las mujeres, o esposas. No le dolían las sevicias brutales a las que era sometida, pero cuidado, su hijo o hija ya es otra cosa, son palabras mayores. Y por fin huye de la casa con el osito en la maleta. Qué pena, parece que el menor ha muerto maltratado. Tendría que haberlo denunciado pero ya. A ese bestia. Y no dar lugar a lo que sucedió. Reaccionó tarde. Me gusta tu propuesta. Enhorabuena y un beso.

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  7. Otra muestra más de malos tratos. Creo que tu prota, ha tomado una decisión inteligente al escapar del infierno. ¡Ojála no vuelva a caer en las mismas llamas!
    Feliz 2018, y un besito, María

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  8. El símbolo del osito pone una nota de esperanza en la maleta de quien recupera su vida. Son los juguetes guía con los que hacemos la transición desde la infancia a la edad adulta y que siguen siendo parte de nuestro yo esencial. Suficiente equipaje para empezar una nueva vida. Desnuda, casi, como lo hijos de la mar, que diría el poeta.
    Muy bello y simbólico, María. Saludos.

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  9. Esos llantos ajenos son los que colman el vaso, el resorte que hace que decida cambiar y abandonar esa maleta-mochila llena de golpes e insultos, por la ternura y felicidad que representa ese osito de peluche. La protección de los hijos está por encima de todo. Buen micro, María. Un saludo.

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  10. No había pensado en una niña, estupendo pues me parece que son los gran olvidados. Un beso.

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