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Caperucita, la del cuento

Después de comerse a Caperucita, el lobo supo que era la mujer de su vida. La acogió en su regazo ignorando que no volvería a despertar. Para ella, era la oportunidad perfecta para robar la fortuna del lobo. Al final del cuento, ella y el cazador vivieron felices por siempre.
  • Escrito por Diani

El mejor poema

Como todo poeta, sacó su pluma y empezó a escribir versos. Algo lo detuvo.

Al voltear su rostro vio detrás de sí a un ser que empezó a susurrarle palabras al oído.

Cuando terminó de escribirlas, la muerte lo besó con pasión y alevosía. Ese había sido su último poema.
Escrito por Diani

Transformación

La miró y aún conservaba sus ojos de rata. Estaba humanizada pero no se veía la menor intención de comportarse como humana.

Se le acercó y con su tosca boca murmuró algo, no soportó su aliento.

Al alejarse despacio de ella, descubrió una cola de lagarto, estaba mudando de especie.
Escrito por Diani

Dícese de un cuento

Desde el primer beso ella construyó castillos, inventó dragones, aborreció a la madre y mató al padre.

Se encerró en lo alto de la torre. Hacía ejercicio noche y día, y apenas comía para sobrevivir. Todo esto con el propósito de ser perfecta para un príncipe que no llegaría nunca.
Escrito por Diani

Ella

Guardó el lápiz labial en su cartera. Mordió sus labios, salió de su casa y caminó por la acera. Llovía y no le importaba. Hacía frío y, aun así, solamente llevaba aquel único vestido que su madre le había heredado.

Era una mujer, decían. Él no lo podía creer todavía.
Escrito por Diani

Narciso

Le secó las lágrimas, la miró y le preguntó si aún lo amaba. Que sí, le dijo, pero dudaba. Ella sabía que pronto dejaría de amar a alguien que no era capaz de amarla.

Como supuso, cuando Narciso se vio reflejado en el agua, murió ahogado en su amor propio.
Escrito por Diani

La mirada que condena

Érase una mirada. Tan suave y tierna, que hechizaba. No necesitaba palabras, ni necesitaba nada. Hablaba por sí misma, contenía las palabras más dulces que se pueden haber leído. Ni una gota de trivialidad ni de arrogancia. Encantaba a todo aquel que osara mirarla, destinándolo así, a una dulce muerte.
Escrito por Diani

El fuego de la memoria

Se sentó frente al fuego. Esperó a que toda la ciudad se quedase callada para evocar, como todas las noches frente a su chimenea y ante los ojos de los retratos empolvados, el recuerdo de sus días felices junto al ruido del mar y el olor fresco del agua salada.
Escrito por Diani