Caperucita, la del cuento
Después de comerse a Caperucita, el lobo supo que era la mujer de su vida. La acogió en su regazo ignorando que no volvería a despertar.
Para ella, era la oportunidad perfecta para robar la fortuna del lobo.
Al final del cuento, ella y el cazador vivieron felices por siempre.