Tiza blanca
La tiza blanca tiñe de negro tu alma gris, agrietando los tabiques de un cuerpo ruinoso. Pese a tu necesidad de caer al vacío mi mano se ofrece, a veces cansada, otras muerta. No puedo dejarte caer, te has clavado el anzuelo tantas veces que ya no ves el infierno.