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Un gran vacío en el Czartoryski

Por fin estás a mi lado, ya nunca te dejaré. Eres solamente para mí. Los días y las noches serán exclusivamente para nosotros. Siento el dolor que pueda causar a tus admiradores; pero sólo serán unos años. Cuando yo muera, volverás con ellos, mi bellísima y adorada dama del armiño.
Escrito por Santiago

ritráM

—No me gustan los macarrones con tomate.
—Te los comerás porque lo ordena el "masterchefsupremo"
—Prefiero alimentarme de razón y ciencia.
—Los macarrones con tomate son el verdadero alimento de los hombres.
—Los vomitaré.
—En la sala de tortura cambiarás de parecer.

No superó el dolor, pero no los comió.
Escrito por Santiago

El pollo que soñaba ser faisán

Soñaba con su plumaje de bellísimos colores, alas de color púrpura, con el ámbar de sus plumas del cuello, con el tornasolado de su cola. Cómo se pavoneaba cantando al amanecer después de una apasionada noche.

Despertó colgado con un profundo tajo en el cuello con diez mil congéneres más.
Escrito por Santiago
Anónimo hasta septiembre

Cincuenta

La llevaba de la mano. Cincuenta pasos. Cincuenta besos. Cincuenta caricias. Soltó su mano de cincuenta dedos y la agarró por la cintura de cincuenta centímetros.

Al atardecer, su padre asomó por el balcón de cincuenta barrotes y les echó una mirada de cincuenta demonios.

Se disgregó en cincuenta sombras.
Escrito por Santiago

Confieso que no sé nada

Todo se vuelve confuso, turbio. Esa opacidad me trae recuerdos inconexos de otras vidas, otros momentos. Me pregunto si viví esos instantes, o son impregnaciones, como esas viejas fotografías sepia que quedaron grabadas en mi cerebro infantil. Pero no, nunca participé en un pelotón de fusilamiento. ¿O tal vez sí?
Escrito por Santiago

¿Sueño o realidad?

Soñaba yo a estar despierto, y que discurría por la placentera superficie de un lago dorado. De vez en cuando tocaba las heladas aguas, tratando éstas de despertarme, o quizá de sumirme en el Estigia, hacia donde Caronte me esperara.

Pero no, maldita incontinencia: seré el hazmerreír de la residencia.
Escrito por Santiago

Algo incomprensible

Siempre respeté tu opción por el vegetarianismo. Que jamás pondrías al fuego un trozo de cadáver para comértelo. No soportabas el olor de la carne chamuscada, carne de un animal que tenía sus sentimientos, sus esperanzas, sus anhelos. Nunca comprenderé cómo puedes soportar ese trabajo en el crematorio del cementerio.
Escrito por Santiago

Prometo cambiar

No lo oiré, me taparé los oídos con cera. Sus lamentos ya no me conmueven. Le ayudaré a bien morir, y se acabó. Estoy harto de tanto lloriqueo, no lo aguanto más. La próxima vez, que lo haga otro. 

Con certero corte brotó la sangre del cuello.

Me haré vegetariano.
Escrito por Santiago