Decidir es renunciar

El funcionario descendió las escaleras como cada mañana. El olor a humedad fue haciéndose más penetrante con cada escalón. Esto de que Katya dependiera solo de él era un incordio. Cada día debía acordarse de darle de comer o el olor se haría nauseabundo. Pronto tendría que tomar una decisión.
Escrito por Gemma Torres - Web

2 comentarios :

  1. Anónimo4/4/13 13:02

    Inquietante trabajo el que tiene el funcionario. No acabo de entender el título. Un saludo

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