Llegando a puerto

Los colores eran totalmente diferentes a su cenicienta calle del Pez. Carmela Sintió una pesada mano en su hombro y una cálida pero triste voz.

Estamos cerca, hija, cámbiate los zapatos para no estropearlos.

La muchacha asintió descalzándose. Se incorporó y comprobó asombrada que volvía a Madrid, al siglo XXI.
Escrito por Freya Póssivel - Web

3 comentarios :

  1. Qué me gusta tu Carmela. Enhorabuena, Freya.
    Lola Pacheco

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  2. Anónimo24/6/13 9:22

    Me encanta su aire melancólico!
    la bruja

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