Final de trayecto

Había vivido durante muchos años. Pensaba que con honradez y sin perjudicar a ningún semejante. Ya solo esperaba que el tránsito de la muerte fuera tranquilo y sereno, como hombre bueno que se consideraba. Pero percibió ese aroma de incienso, y las dudas emergieron de nuevo, como cuando era niño.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez

3 comentarios :

  1. Entiendo que el incienso representa la Iglesia, con todo lo que conlleva la educación religiosa respecto a la idea del pecado y todo eso...
    Un buen relato para la reflexión. Saludos

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  2. Rafael Domingo7/10/13 12:08

    Por ahí va...

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  3. Muy bueno, me ha gustado mucho. Esa duda a la hora de la muerte. De lo mejor que he leído hasta ahora

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