Reflexión tardía

La fría navaja pasó rozando su yugular. Había estado cerca. Al siguiente envite, el corte fue inevitable. La sangre mojaba su camisa y corría aún caliente empapando su pecho.

Era demasiado tarde. Sólo hubo tiempo para una última reflexión: "Mi madre tenía razón. Debería haber comprado una maquinilla de afeitar".
Escrito por David Caiña - Web

2 comentarios :

  1. Anónimo7/1/14 19:17

    ¿Había una intención subconciente de descuido al afeitarse? las primeras líneas hacían pensar en un duelo,en una cárcel,por ejemplo.Buen relato.

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