La despechada

Harta de ser guionista de culebrones, decidió dejarlo todo y protagonizar su propia telenovela. Se operó los pechos y sedujo al guaperas del quinto, pero sus monosílabos no la satisficieron. Pensó luego en traicionar a su padre y terminó, como siempre, acompañándole al hospital.

Reharta, desenfundó la máquina de escribir.
Escrito por Carles Quílez - Web

7 comentarios :

  1. Al final, las letras siempre son la mejor compañía. Además, nos permiten crear una realidad a medida, muy distinta a la que nos dibuja la vida, que tanto suele distar de nuestras expectativas.
    Un saludo

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  2. En el idioma catalán hay una palabra, "lletraferit" (textualmente, "letraherido" y más literalmente, algo así como "amante de cultivar las letras") que podría definir a la protagonista, así como, -me atreviría a asegurar- a la mayoría de los que andamos por aquí.
    Saludos, Ángel

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  3. Aunque en ocasiones la realidad supere a la ficción, tener una vida de culebrón (¿o un culebrón de vida?) no es tan fácil, jejeje. Menos mal que nos queda la opción de inventarla. Petons, Carles.

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    Respuestas
    1. Estoy contigo, Luisa. A veces, simplemente, no se puede nadar contra corriente.
      Un beso grande.

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  4. María Cueto25/10/14 10:37

    Me gusta muchísimo tu cuento. Nada como la fantasía para dejarse llevar.

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  5. Celebro que te haya gustado, María, pero lo que verdaderamente me alegra es que lo definas como cuento.
    Saludos cordiales.

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  6. María Cueto26/10/14 13:39

    Es que es un cuento que además habla de los cuentos.

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