La última prueba

Un hombre que había dedicado toda su vida a la oración, al llegar al Paraíso mira a su alrededor. Incrédulo, e incapaz de dominar el rencor le pregunta a Dios:

—¿Cómo es que están también aquí mis enemigos?

—Parece que me equivoqué —suspira Dios abatido—. Contigo. Vete de mi lado.
Escrito por Cadillac Solitario

6 comentarios :

  1. Digno de reflexión. Me ha gustado mucho.

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    1. Cadillac Solitario30/12/14 15:39

      Gracias por comentar, Carmen. Me alegro de que haya gustado.

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  2. Como juzgamos a los demás, sin ni siquiera hacernos una autocrítica, ni en el momento de morir para irnos con las ideas claras,que tercos somos!!! Me hace reflexionar...gracias

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    1. Cadillac Solitario30/12/14 15:42

      Lo has definido muy bien. Somos tercos hasta el final. Gracias a ti por tu comentario.

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  3. No por mucho rezar uno es más cristiano. Me has hecho retroceder a mi infancia-adolescencia cuando veía que personas que no ser perdían una misa eran incapaces de ayudar a su semejante. ¡Buen relato!
    Saludos.
    Fina

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    1. Cadillac Solitario3/1/15 0:52

      Así es, Fina. Hay muchos de esos por el mundo. Gracias por el comentario.

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