Espontáneo

Escuchó, como en la noche anterior, y otras pasadas, la misma súplica pronunciada por una voz que no le parecía del todo ajena: "Serán muy pocos los momentos de alegría y muchos de dolor grande. No me obligues. ¿Mamá?". Se despertó, notándose aún caliente la sangre derramada entre sus muslos.
Escrito por Javier Ceballos

3 comentarios :

  1. Anónimo2/3/15 21:03

    Inquietantes tus 50 palabras, Javier. Me ha encantado, porque no habla del derecho a la vida del no nato, ni el derecho al aborto, sino del derecho a decidir. Estaría muy bien poder decidir algo tan transcendente, como es el hecho de nacer (o no). Continúa, me gustó tu relato anterior y este también.

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  2. El conductor de autobus3/3/15 22:22

    buff, ahora que he leido el comentario de anónimo acabo de pillar el tema del relato, aunque a veces necesito un empujón acabo llegando, ahora ya me gusta.

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