Un espíritu de hierro (Por amor al Arte II)

Siempre elegante, de porte estilizado y estudiadas proporciones. Fina osamenta, pero una sólida estructura.

—Algunos te han tachado de altiva —le digo, y me siento pequeña—.

—Realmente, es el orgullo de mi celebridad y el saber estar a la altura de las circunstancias.

Anochece. Se ilumina jactanciosa.

 —Merci, Madame Eiffel!
Escrito por Mª Jesús Rodríguez
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23 comentarios :

  1. Precioso homenaje a esa gran torre.
    ¿Sabes que cuando la construyeron los parisinos no la querian por ser tan moderna y revolucionaria? Menos mal que el tiempo la puso en su sitio.
    Buen micro.
    Besote, M. Jesús
    Pablo

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  2. Pues sí Pablo, tuvo un rechazo inicial durísimo pero, pese a esa violenta oposición, la torre se terminó y luego tuvo un grandísimo éxito a nivel popular hasta hoy mismo. De ahí el título del micro, que guarda un doble sentido. El orgullo de haber llegado a convertirse en el símbolo de todo un país, después de superar el desprecio de no pocos artistas, ingenieros, escritores… de la época. Ese es el mensaje de este micro: el orgullo, enlazando con el primero de la trilogía, que representaba la lucha por la superación.
    Gracias, Pablo, por tu amable y puntual comentario, como siempre.
    Un abrazo.

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  3. En algo se parece a Tacher (en la sólida estructura). Yo añadiría algún epíteto más, como por ejemplo, "arrogante", "desafiante". En cuanto a los demás, estoy totalmente de acuerdo contigo.
    Como siempre, un diez. Un abrazo de tu amigo Abilio.

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    1. Pues en eso sí que se parecen, pero esta tiene un gran mérito: su capacidad de atracción, y si no que se lo digan a los miles de turistas que la visitan a diario. Por cierto, creo que cuando yo la conocí, allá por los noventa, tú no andabas muy lejos. ¡Qué tiempos, mon Dieu!
      Me quedo fascinada con ese diez. Mil gracias y un fuerte abrazo, amigo.

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  4. Cuando monsieur Eiffel diseñó la construcción de la que a la postre se convertiría en el orgullo y símbolo de la ciudad de París, solo tuvo un venial olvido: ¡Que su obra de hierro pudiese hablar!
    Tú, amiga María Jesús, pasados los años (y no pocos), has conseguido lo que Eiffel no imaginó: Que la famosa torre que lleva su nombre nos hable y nos haga sentir orgullosos de lo que somos (cada uno a su manera), pese a los obstáculos que nos ponen en el día a día de la vida.
    Va mi "Me gusta" (porque es así y porque tu personaje también me gusta). Y con mi clic, un fuerte abrazo por tu segundo relato, escrito... por amor al arte.

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  5. Al final, la obra de arte siempre habla, a cada uno, bajito, al oído, y nos sugiere cosas, sensaciones, emociones… y a veces ese susurro te embelesa y te seduce. Alguien dijo, no recuerdo quién, que el arte sólo funciona cuando maravilla. Y no le faltaba razón.
    Me alegro, José Antonio, de que te haya llegado el mensaje tan claramente y sobre todo de poder cruzar contigo estas palabras.
    Un abrazo y gracias por tu comentario.

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  6. Observar con detenimiento cualquier objeto bello, sea una obra realizada por el hombre o por la naturaleza, es un ejercicio estimulante y enriquecedor. Hablar y que te responda, en este caso nada menos que la Torre Eiffel, sólo es posible en un gran relato lleno de imaginación.
    Aprovecho para decir que yo también he estado allí y que esa gran ciudad me conquistó antes incluso de conocerla.
    Mª Jesús, veo que te has decidido a salir del museo y a pasear por sus calles, quizás en breve nos traigas algún otro relato con lo que veas por allí.
    Un abrazo.

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    1. Me hubiera encantado una entrevista más extensa, José, pero nuestro formato no daba para más… ¡ayyy…!, ¡ no sabes cuántas preguntas se me ocurriría formularla! En fin, quizás en otro momento, o en otro lugar.
      Y seguiré entrando y saliendo, para hacerlo variado y, si cabe, divertido.
      Gracias por tu comentario y un abrazo.

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  7. Construida con motivo de algo efímero, como fue la entrada a una Exposición Universal, terminó siendo un símbolo perdurable y reconocible de una ciudad y de un país. El éxito o aceptación de las obras humanas conlleva un cierto halo de misterio. Por poner un ejemplo más cercano, aunque salvando las distancias, seguro que nos ocurre a todos con lo que escribimos. Es todo un acierto esta serie artística en la que reflejas tesoros del patrimonio universal, donde hasta ahora se abrazan la Venus de Milo y la torre más famosa del mundo.
    Un saludo, María Jesús

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    1. Grandiosa y elegante, Ángel, y ante ella –trescientos metros de altura– cualquiera se siente pequeño. Y sorprendente también su éxito final. ¡Qué razón tienes!: nunca sabes qué va a suceder con nuestras pequeñas creaciones, si gustarán o no. Incluso, a veces, ni nosotros mismos estamos muy satisfechos con ello… yo por lo menos.
      Muchas gracias, Ángel, por tu aportación. Un saludo y un abrazo.

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  8. ¡Anda!, pero si estás hablándole a una torre....
    Jajaja hasta el final, engañada perdida.
    Muy ocurrente Maria Jesús.
    Un abrazo, de carne y hueso.

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    1. Una gran señora, Rosy, con todo el glamour de una dama francesa. Lástima, me quedo con las ganas de preguntarle alguna cosilla…
      Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo.

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  9. Da siempre gusto leerte independientemente de la historia que cuentes.
    Perfecta narración con palabras muy bien escogidas, elegancia y personajes muy bien trazados con poco, como esta estiradilla torre que hemos tenido el placer de conocer algo más a fondo.
    Enhorabuena, Mª Jesús y un abrazo.
    Enrique.

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    1. Muchas gracias, querido Enrique, me alegra que te guste mi estilo, aunque, sinceramente, ni yo misma estoy seguro de tenerlo. Será como el sombrero, que lo llevas puesto y todos lo ven, menos tú… En cualquier caso, es de agradecer unas palabras siempre amables como las tuyas.
      Saludos y un fuerte abrazo.

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  10. Ya tenía yo ganas de leer la segunda entrega de "Por amor al Arte", tengo que decir que la espera ha merecido la pena. Qué elegancia la tuya, a la altura de Madame Eiffel, yo diría que incluso la has superado con creces, tú sí que estas a la altura de las circunstancias, querida, muy bien escrito, sí señora.
    Te mando un beso fuerte Mª Jesús.
    Malu.

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    1. Gracias, querida Malu, es un honor estar a la altura de las circunstancias cuando, en este terreno, las circunstancias sois todos vosotros, a quienes admiro y de quienes me contagio. Y, para más detalle, me acojo a la tercera acepción del DRAE–circunstancia: 3. f. Conjunto de lo que está en torno a alguien; el mundo en cuanto mundo de alguien.
      Un abrazo nada circunstancial, sino fuerte y duradero.

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  11. Un precioso giño a la, ya sí, admirada por todos, elegante torre Eiffel. Me ha gustado mucho, Mª Jesús. Esta serie promete. Un saludo.

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    1. Perdón, se me ha escurrido la u en el guiño. :)

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  12. Muchas gracias, Matrioska. Con tanto piropo recibido esta torre se nos ha venido (más) arriba. ;) .
    Saludos y un abrazo.

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  13. Notincgas27/4/15 6:22

    Tras haber leído y releído el relato unas cuantas veces, ¿sabes qué es lo que me que más me fascina?, pues que me acaba pareciendo absolutamente normal y verosímil que la Torre Eiffel hable. Lo cual significa que las humanizado perfectamente.
    Bien por ti, Mª Jesús y a esperar tu próxima obra de arte.
    Saludos

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  14. Creo que si me vieran hablando con una torre pensarían que me falta un tornillo. Como uno de esos miles que debe de tener la famosa torre, que por cierto, es prefabricada y se puede montar y desmontartar como un mecano.
    Muchas gracias, Notincgas, por tu comentario. Un abrazo.
    María Jesús.

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  15. No me ha gustado tu relato. Me ha encantado.

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    1. Gracias, Isidro. Y yo encantada con tu encanto.
      Un abrazo.

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