Ira (Pecados capitales VI)

Frustrado, el caos del disturbio disparó su amargura por un trabajo que detestaba.

Ofuscado, fue un compañero quien detuvo el automático vaivén de su porra, impidiendo que continuara golpeando el cuerpo acurrucado de un adolescente imberbe.

Arrepentido, aún temblaba cuando el dique de sus ojos cedió al partir la ambulancia.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter
Serie: PerezaGula | Lujuria | Avaricia | Envidia | Ira | Soberbia

24 comentarios :

  1. Espeluznada, lo que cuentas es tan real como cruel.
    Horrorizada, estos hechos no deberían ser reales.
    Sorprendida y agradecida por este regalo seriado que nos estás dejando mes a mes con estos pecados capitales.
    Enhorabuena Antonio, te mando un beso fuerte.
    Malu.

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    1. Antonio B.29/7/15 9:05

      Cierto, resulta espeluznante que te acabe haciendo daño quien debería protegerte.

      Gracias por tus palabras,Malu. Gracias por trasladar ánimos con ellas.

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  2. Muy bueno, Antonio.
    Que bien has contado el sentimiento de ese antidisturbio sin vocación que, tras realizar su trabajo, secuestrado por la ira, le inunda una casacada que cae del dique de sus ojos (frase genial),lo que nos dice del arrepentimiento de esa acción provocada por la ira.
    Me gustó.
    Un abrazo.
    Pablo.

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    1. Antonio B.29/7/15 9:38

      Pablo, una vez más has clavado la interpretación. La ira siempre surge entre un catalizador, en este caso la frustración, y el arrepentimiento de sus consecuencias, porque mientras nos ofusca perdemos el control.

      Gracias por tu comentario, por tu talento y, sobre todo, por tu generoso apoyo.

      Un abrazo

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  3. Genial, me ha encantado, sobretodo, lo que más me gustó fue el dique de tu microrrelato.
    Un saludo,

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    1. Antonio B.29/7/15 9:52

      Gracias, Raquel, por pararte y compartir tus impresiones. Te lo agradezco mucho

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  4. Es una situación difícil la que abordas, Antonio. Tristemente, en casi todos los países del mundo el descontento popular conduce con frecuencia a este tipo escenarios de enfrentamiento en donde, como en el título de tu narración, la ira es ama y señora.
    Para reflexionarlo.
    Un abrazo.

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    1. Antonio B.29/7/15 10:02

      Cierto. El problema es que nadie nos ha enseñado a manejar las emociones, ni como librarnos de las que nos aprisionan. Por ello, después de la ira suele acudir el arrepentimiento, porque resulta liberadora de la emoción que nos aprisionaba.

      Gracias por comentar y un abrazo

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  5. Dentro de un absoluto respeto para todas las profesiones, sean cuales fueren, hay algunas para las que resulta difícil concebir que se pueda tener vocación. Convertirse en un instrumento violento, aunque sea para, teóricamente, mantener el orden público por el bien de todos, no debe ser plato de gusto, por lo que puede resultar comprensible esa ira acumulada, aunque el pobre adolescente no tenía la culpa. La grandeza es que la humanidad florece al final de tu relato, tanto en el compañero que le frena, como en sus lágrimas culpables.
    Siento que sólo te quede un pecado por abordar y bordar como tú lo haces
    Un abrazo, Antonio.

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    1. Antonio B.29/7/15 18:59

      La ira siempre es una respuesta descontrolada ante algo que no sabemos o no podemos manejar. Seguramente nuestro protagonista de niño no quería ser antidisturbios, sino policía protector de inocentes. Probablemente su prepotente superior sabía lo que podía pasar si finalmente lo sacaba de los barrios y lo colocaba en tan conflictiva sección. Probablemente ese jefe aceptaba mal las acertadas críticas de, por ejemplo, nuestro protagonista...
      ... y es que la ira, como los demás pecados, encierra mayor complejidad de la que muestra.

      Gracias, Ángel, por tus halagos, por compartir impresiones, reflexiones y, sobre todo, gracias por estar ahí siempre.

      Un abrazo.

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  6. Frustración e ira que le llevan a sacar lo peor de él. Esperemos que esas lágrimas sean un punto de inflexión en su vida. Muy bueno, Antonio, enhorabuena. Un abrazo.

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    1. Antonio B.29/7/15 19:03

      Gracias Salvador. Nunca se sabe qué nos hace cambiar los rumbos. Lo que está claro, yo al menos lo pienso así, es que todos llevamos dentro aquello que repudiamos y sólo vemos en otros.

      Un abrazo.

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  7. Notincgas29/7/15 16:16

    El de la ira es un pecado complejo, mi apreciado Antonio, pues además también es uno de lo sentimientos primarios del ser humano. Nos guste o no, estamos hechos con un material imperfecto que a veces se deja llevar por las emociones.
    Como siempre, mis felicitaciones por haber sabido retratado la esencia del pecado.

    Saludos cordiales

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    1. Antonio B.29/7/15 19:10

      Son muy primarios, cierto, como el resto de pecados capitales. De hecho se llaman así por ser los demás derivados de alguno de ellos.

      Te agradezco especialmente que hayas destacado lo de la esencia. He procurado que así fuera. Espero haberme al menos aproximado.

      El aprecio es mutuo, Notincgas. De hecho eres la inspiración culpable de atreverme con esta serie de relatos.

      Un cordial saludo.

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  8. No se me ocurre un escenario mejor que el que nos has dibujado ni una manera más efectiva para ejemplificar este pecado. Enhorabuena, Antonio.
    Un saludo.

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    1. Antonio B.30/7/15 9:56

      Gracias Fina. Gracias por destacar la forma y el fondo, o sea, todo.

      Un saludo

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  9. Esos tres adjetivos con los que comienzas cada párrafo, además de darle ritmo al texto, marcan claramente la introducción, el nudo y el desenlace de tu historia:
    La frustración es la situación desencadenante de esta emoción básica, y con sólo una línea, nos cuentas lo necesario sobre la vida del protagonista haciéndote oír en medio del barullo de una calle caótica y llena de gente.
    Con el segundo párrafo, nos cuentas la escalada de ofuscación a la que nos lleva la ira con esa imagen cruel en la que los gritos de la gente pasan a un segundo plano, dejando todo el protagonismo a los lamentos del muchacho (imberbe, para destacar aún más la indefensión) que se cubre la cabeza con los brazos y los golpes descontrolados y sordos de una porra desbocada.
    Y el desenlace, con el sonido de la sirena que se pierde a lo lejos mientras el silencio va llenando la escena y pone la banda sonora a esas lágrimas arrepentidas que lo dejan vacío. Y frustrado.

    Y un poco frustrada me quedo yo al saber que ya sólo queda un capítulo de tu serie.

    Un abrazo, Antonio.

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    1. Antonio B.30/7/15 10:03

      Lo has clavado Margarita. Exactamente esa era mi intención; utilizar los tres adjetivos como hilo conductor de la historia, de manera que explicaran por sí solos el proceso más habitual de la ira.

      Además de una excelente escritora, eres muy buena como lectora (seguramente lo uno se deba a lo otro). Tienes una asombrosa capacidad receptiva y una sobresaliente imaginación repleta de matices que se disfruta en todo lo que escribes.

      Un placer leerte. Un abrazo.

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  10. Creo que todo el que ha tenido una explosión de ira se ha arrepentido de su acción. En este relato está muy bien lograda la manifestación de ese sentimiento. Muy bueno.
    Saludos.

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    1. Antonio B.30/7/15 10:07

      La ira expropia temporalmente al cerebro de su razón, nos roba los filtros y nos hace actuar como animales. Luego todo se restablece y, claro, el arrepentimiento esta servido.

      Gracias por tu comentario, Beto. Un saludo

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  11. Cuánto me gusta el modo en que has tratado un pecado tan doloroso y tan generalizado, por más que en algunos permanezca profundamente escondido. Creo que tu disección es acertadísima, como también me lo parece tu decisión de resolver la situación del modo más constructivo. Así se resuelven los problemas. Enhorabuena, Antonio, por esta nueva y magnífica aportación a esta serie en la que además, como es habitual y natural en ti, está latente la poesía.
    Un abrazo. Enrique.

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  12. Antonio B.30/7/15 10:18

    Enrique, gracias por tu generosa apreciación del relato y de la serie.

    Es muy cierto lo que dices al respecto de la poesía. Es asombroso cómo me has calado. Quiero que sepas que para mí ha sido muy grato descubrir el lirismo de tus haikus tuiteros, aunque no me sorprende porque en tus relatos ya se aprecia lo bien que se te da jugar con las palabras.

    Un abrazo.

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  13. Un micro estupendo, Antonio, y perfectamente ejecutado. Lo has bordado con imágenes contundentes y frases elegantes. Felicidades. Un saludo.

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    1. Antonio B.30/7/15 16:03

      Gracias Matrioska, es una suerte que alguien que transmite tan bien me haya obsequiado esos halagos

      Un beso.

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