Antes la obligación que la devoción

Espera una llamada. Un nuevo lagrimón rebosante declina hasta la comisura de sus labios humedeciéndolos. Suena el teléfono: Salvatore no puede ver un nuevo amanecer. Sereno, vierte la cebolla cortada en la cazuela, extrae su revólver del tercer cajón y apaga el fuego.

Los fettuccine alla sorrentina tendrán que esperar.
Escrito por Marioska - Web

44 comentarios :

  1. ¡Qué buenas 50 palabras!!!!! Cuando esperas un lagrimón sentimental, viene la cebolla, después aparece un revólver, después vuelve a la cocina con el fuego... es estupendo, Matrioska. Juegas (sin engaños) con el lector... No sé... este relato tengo que leerlo mucho más despacio
    Me encanta!!!!!

    ResponderEliminar
  2. ¡Ah! Si también puede que lo haya, o quizás una venganza... o quizás...¡hummm!
    ¡Qué condimentos tan buenos se hacen con las cebollas!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Luis, no sabes lo que me alegra comprobar que, a pesar de mis quiebros, hayas captado perfectamente el sentido del micro. Seguro que ha sido más gracias a tu ingenio que a mi destreza, porque te aseguro que no las tenía todas conmigo. Muchas gracias y un abrazo.

      Eliminar
  3. Es genial tu relato, Marioska. Me encanta el juego que haces con las lágrimas, las cebollas, el teléfono y ese fuego que se apaga, que no es únicamente el de la cocina.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Sandra. Han debido ser los demonios de la “Gaveta 12” de Andrés los que han hecho de las suyas. Un beso.

      Eliminar
  4. Me ha encantado, qué bien has encadenado todos los elementos: lágrimas, cebollas, teléfono, fuego, con mucho más de lo que da de sí una primera lectura. Bravissimo ;o)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a que son solo cincuenta palabras, Belén, porque si llega a tener más extensión os ahuyento a todos, jajaja. Muchas gracias por tus palabras. Un beso.

      Eliminar
  5. Nos llevas de viaje por el Nápoles menos turístico con solo un nombre propio y una receta inacabada. Una excursión en la que nada es lo que parece.
    El estruendo del teléfono rompe la delicadeza sensual de esos labios húmedos y silenciosos, y entre efluvios de cebolla que nublan la vista, nos dan el beso de la muerte.
    ¡Ay la pasta!
    ¡Fantástico, Matrioska!
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Margarita. Como le digo a Luis, no sabía si había rizado demasiado el rizo. ¡Sois unos hachas! Habéis descubierto al “soldato” cocinillas de la camorra. Un beso.

      Eliminar
  6. Notincgas9/8/15 20:37

    Has cocinado una buena historia, Matrioska. Pasta y mafia combinan estupendamente; y una cosa está clara, en Sorrento se toman el trabajo muy en serio.
    Saludos cordiales

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya se sabe que en la “familia” el trabajo es lo primero. Para ciertas cosas son muy respetuosos y cumplidores ellos. Muchas gracias por tu comentario, Notincgas. Un saludo.

      Eliminar
  7. Parece salido de una novela de Camilleri. Sólo falta el comisario Montalvano como postre.
    Muy bueno, Matrioska.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Montalbano, por supuesto. Qué hartica estoy del maldito autocorrector.

      Eliminar
    2. Lo mismo hasta le mete en plantilla porque ya has visto que, para estas cosas, el chico vale un potosí. Muchas gracias, Patricia y un beso.

      Eliminar
  8. Estupendo relato y, como bien mencionan los compañeros, abierto a muchas interpretaciones, todas ellas interesantes. En suma, un relato vivo y ”al dente" que me ha gustado mucho.
    Un abrazo.
    Vicente.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Vicente. Lo que sí sabemos es que Salvatore se debe andar con mucho ojo. Un abrazo.

      Eliminar
  9. Matrioska, soy un fanático de las historias, reales y noveladas, de la mafia. Has sabido combinar a la perfección los condimentos esenciales de una buena historia de la cosa nostra. La comida: fundamental en cualquier mafioso siciliano. La obediencia: el padrino quiere dar el viaje a Salvatore y el trabajo es lo primero así que tú protagonista deja la cocina, quizá aún con lágrimas en los ojos, y no de pena, y se dispone a darle el tiro de gracia a Salvatore.
    Luego habrá tiempo de acabar esos fettuccine tras haber hecho desaparecer el cuerpo del finado. Yo esta escena la veo más bien en Brooklyn y la sitúo en los años cuarenta.
    Ha dado para mucho tus cincuenta palabras. Tu protagonista puede estar tranquilo que le guardaré el secreto. La omertá es sagrada.
    Gran micro.
    Un besote.
    Pablo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo has clavado, Pablo, la imagen que describes es tal cual la tenía yo en la cabeza e intenté narrar jugando un poco al despiste dejando pistas para poder agrupar las piezas al terminar. Muchas gracias por tu visita y, descuida, él sabe que eres uno de los nuestros. Un beso grande.
      Por cierto, somos "tocayos" de apellido. ;-)

      Eliminar
  10. Genial microrrelato, Matrioska. Felicidades.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, microrrelatos, me alegra mucho que te haya gustado. Un saludo.

      Eliminar
  11. No deja de sorprenderme ver cuánto pueden dar de sí cincuentas palabras. Bravissimo, Matrioska.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Se agradece mucho la visita y el comentario, Fina. Un abrazo, ragazza.

      Eliminar
  12. Brillante, Matrioska. Un magnífico micro, que imagino como una escena de una peli americana. Un travelling que empieza en el primer plano del cocinero mafioso derramando una lágrima, y poco a poco se va abriendo para dejarnos ver el teléfono, la cazuela con la cebolla y por último, el revólver, que aclara todo el entramado.
    Una historia narrada con cuatro pinceladas y la genialidad de lo sencillo.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Fantástico ese travelling, Asun, estás contratada para el rodaje. :) Muchas gracias por tu comentario. Un beso.

      Eliminar
  13. Hola Matrioska.
    Muy bueno tu relato.
    Un mafioso que llora por culpa de la cebolla y no por los crímenes que comete. O quizás sí, pero para él, el trabajo es lo primero.
    Apuesto a que se acabará comiendo los fettuccini tan tranquilo.
    Me ha gustado mucho.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Seguro que no te sorprendo si te confirmo que sí, que ganarías la apuesta. Muchas gracias, Gabriel. Un abrazo.

      Eliminar
  14. Antonio B.10/8/15 15:38

    Perfecta recreación de cómo el crimen organizado combina lo cotidiano con lo monstruoso (me ha recordado en ese sentido a los Soprano).

    Una historia que huele a Sicilia, acompañada por los sonidos procedentes del patio de vecinos. Una historia de contrastes, donde una cebolla es capaz de hacer brotar lo que no consiguen los sentimientos. Un asesino que se percibe tan meticuloso en la elaboración de la pasta como seguramente lo será en su 'trabajo'

    En fin, Matrioska: Un regalo repleto de matices con todo la fascinación del cine negro.

    Enhorabuena. Un abrazo

    ResponderEliminar
  15. Ya te echaba de menos, Antonio, hasta los ojos se me empezaban a llenar de lagrimones que, al final, han rebosado de alegría tras leer tu comentario. Muchas gracias y un abrazo.

    ResponderEliminar
  16. Salvador Pérez Salas11/8/15 0:17

    ¿Seré yo?... lo digo por lo de Salvatore. Muy bueno

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues no sabría que decirte, yo que tú, por si acaso, me escondería. Muchas gracias, Salvatore. Un saludo.

      Eliminar
  17. Un auténtico profesional ese 'soldato' tanto en el manejo de la cuchara como del revólver. Pero siempre hay prioridades en la profesión: el deber es el deber.
    Magnífico, Matrioska.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, María Jesús. Este chico es muy virtuoso, está llamado a ser el nuevo Capo de la Cosa Nostra. Tiempo al tiempo. Un saludo.

      Eliminar
  18. Yo me he ido a Sicilia y he podido oír esa llamada y oler la cebolla, es más, casi se me cae el lagrimón.
    Perfectamente descrita la escena, Matrioska, te felicito, podría ser nominada para los Óscar.
    Un beso.
    Malu.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La verdad es que los Fettuchine, aunque algo más tarde, le salieron de cine. Muchas gracias, Malu. Un beso.

      Eliminar
  19. Muy bien relatada la escena. Como si la tuviese delante. Pero he pensado que el protagonista, como hace mucha gente en su trabajo, podrīa llevarse una fiambrera. Lo de la fiambrera da juego en este relato...
    Un abrazo, Matriosca

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja, muy bien traído lo de la fiambrera. Al pobre es que le pilló pelando la cebolla para la salsa. Además, seguro que no iba a tardar mucho en resolver el “asuntillo” y volver a la faena. Muchas gracias por comentar, Joaquín. Un abrazo.

      Eliminar
  20. En cincuenta palabras nos has mostrado el ambiente y el espíritu de esa mafia que integra la muerte como un elemento más en la cotidianidad de sus vidas. Muy bueno, Matrioska. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Agradezco mucho tus palabras, Salvador. Un abrazo.

      Eliminar
  21. Pobre Salvatore. Mucho me temo que este cocinero es implacable con un cuchillo, o el arma que sea, en la mano. Menudo plato has preparado con tan pocos ingredientes. Has demostrado que la fast-food puede ser muy buena a veces.
    Un abrazo.
    Enrique.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El chico es diestro con cualquier cosa que le caiga en las manos, ya lo siento por Salvatore. Muchas gracias por pararte a comentar, Enrique. Un abrazo.

      Eliminar
  22. Una verdadera pena que esos "fettuccine alla sorrentina" tuvieran que esperar. Eso pensaría, de saberlo, el pobre Salvatore, a quien no le auguro yo que vaya a seguir disfrutando mucho más de la cocina italiana.
    Buen microrrelato, Matrioska. Va mi "Me gusta" y mi enhorabuena.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo diría que Salvatore poco va a disfrutar ya de nada. Muchas gracias, José Antonio, por la visita, el comentario y el "me gusta". Un saludo.

      Eliminar
  23. Hola Matrioska, me extrañaría no ver tu micro entre los elegidos de este mes... a mí me parece de mención.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Te agradezco mucho el comentario, Rosy, pero con tanto talento y tantos micros donde elegir, las probabilidades siempre son bajitas. :) Un beso.

      Eliminar

Si no tienes cuenta, elige "Nombre/URL" en lugar de "Anónimo". ¡Gracias!