La despedida

Se pasó toda la ceremonia de pie, recibiendo a los visitantes con una sonrisa. Departió con ellos, tratando de consolar a los más apenados, hasta que llegaron los operarios de la funeraria. Entonces, con aplomo, se introdujo en el ataúd y con gran emoción se despidió del mundo hasta siempre.
Escrito por Nicolás Jarque Alegre - Web

26 comentarios :

  1. El estilo marca la diferencia. Y es, sin duda, tu seña de identidad.
    Te lanzo una rosa y un beso.

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  2. La buena educación es algo que no abunda en nuestros días. Sin embargo, creo que todos conocemos personas que aún después de muertos, si pudieran, seguirían tratando a sus congéneres con corrección.
    Muy bueno.
    Saludos.

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  3. Para no repetir el comentario de Rafa Olivares, yo te digo: ¡¡Genialmente sencillo!!
    Va mi me gusta, Nicolás, porque es de esos microrrelatos que te dejan boquiabierto desde el propio título, tan elemental, hasta el propio punto final, con ese simple "se despidió del mundo hasta siempre".
    Un saludo muy cordial.

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  4. Qué idea genial poder estar con tus seres queridos y consolarlos de tu propia muerte hasta el último minuto. Y esperar a que llegue el cajón para uno mismo meterse dentro. Muy original.
    Un beso, Nicolás

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  5. No defraudas nunca, Nicolás. Hasta para morirse hay que ser formal y cortés. Un abrazo y... te acompaño en el sentimiento ;o)

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  6. Nicolás, sólo se me ocurre decirte que es una obra de arte: tanto por el argumento, como por la forma de escribirlo. Otro que apunto en mí libreta de favoritos.
    Un abrazo.
    Pablo

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  7. Despedirse con honor. Muy grato tu relato.

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  8. Genial, Nicolás. Seguro que el difunto se ha quedado con las ganas de marcharse después a comer con sus familiares y amigos y poder escuchar todas las cosas que dicen sobre él (todas buenas, por supuesto).
    Un abrazo.

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  9. Pero qué clase tienes, Nicolás.
    Gran relato, pero sobre todo, enorme personaje.
    Saludos.

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  10. Qué muerto más educado, qué buen anfitrión.
    Buena apuesta, Nicolás.
    Un abrazo

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  11. Nunca se vio un difunto tan atento y considerado. Pensándolo un poco, qué bueno que fueran así estas despedidas, para unos y para el otro. En fin, Nicolás, mi despedida es con una gratísima sensación. Enhorabuena.
    Un saludo.

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  12. Se suele decir que para que todos hablen bien de una persona hay que esperar a que haya muerto. Tu protagonista ha conseguido adelantar esos comentarios, una excepción que sorprende, como siempre sorprenden tus relatos sin excepción.
    Eres grande, Nicolás, tú sí que eres un maestro.
    Un abrazo

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  13. Antonio B.18/10/15 20:02

    Creo que todos deberíamos tener derecho a morir con dignidad o, mejor aún, a dejar de vivir sin ella. Qué gran muerte la de tu personaje, despidiéndose con el mejor de los adioses, el del consuelo.

    Un relato elegante y exquisitamente bien redactado, que demuestra lo valioso del regalo de una despedida, porque consigue quedarse para siempre en primera línea del recuerdo.

    Un saludo.

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  14. ¡Muchas gracias a todos por vuestros comentarios!

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  15. Educado y atento finado este que nos traes, Nicolás.
    Me ha gustado el sorprendente desenlace de la historia.
    Saludos cordiales

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  16. Que te reciba el difunto con una sonrisa... =8-O
    Original relato!
    Un saludo.
    Carme.

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  17. En la sencillez y la maestría se mueve tu 50. Nos traes una tétrica imagen que resulta entrañable y llena de galantería por parte del difunto. Muy bueno como siempre, eres un hacha de las letras. Un beso bien grande. :)

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  18. Muy buen micro, Nicolás, felicidades. Un saludo.

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  19. Original para morir, original para escribir, genial para seguir escribiendo.
    A las primeras palabras se intuía una muerte incidental. Luego coronas el relato con gran acierto.
    Tenia errores mecanográficos, por eso lo he repetido.
    Saludos.

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  20. Hay que ser educado con las visitas hasta después de muerto.
    Original como pocos.
    Un beso Nicolás.
    Malu.

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  21. ¡Somos tocayos de microrrelato junto con Enrique Moncho! Y ningún relato se parece: el tuyo es un juego de falsas apariencias porque crees que el narrador es un familiar y no el difunto. El de Enrique es un precioso relato sobre la soledad, y el mio pone el acento en el que se queda pero sufre la ausencia.

    Me ha gustado mucho tú relato, un fantasma muy educado. Tengo un relato que publique aquí que se le parece, pero que es todo lo contrario. Incluso pensé titularlo la despedida. Se llama antisocial, por si quieres echarle un vistazo.

    En fin, no me enrollo más, me ha gustado mucho. Un saludo

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  22. Genial Nicolás. Lo he visto meterse en el ataúd Jeje. Enhorabuena. Besitos

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  23. No sé por qué he pensado que el finado bien podrías ser tú. Lo bueno de no conocernos es que dejamos libre la imaginación para vestirnos unos a otros con adjetivos no calificativos.
    Un saludo, Nicolás.

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