Sin piedad

Retenido entre esas paredes, se deja caer de rodillas cuando escucha la llave girar dentro de la cerradura.

Con la respiración desenfrenada y el cuerpo paralizado se sorprende al descubrir sus manos, palma con palma, en un gesto de súplica.

El miedo, sin piedad, lo ha sometido a su fe.
Escrito por Tati Jurado - Twitter

24 comentarios :

  1. Parece ser que al protagonista de tu historia, en vez de ser el arrepentimiento el motivo que le empuja a suplicar el perdón, es el miedo. No es el ideal, desde luego, pero al menos ese miedo sin piedad le hace sentirse débil, y creo que le hace mucha falta esa cura de humildad. Buen relato para la reflexión, Tati. Saludos

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    1. Gracias por tus comentarios Juana. Saludos..

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  2. Me gusta mucho tu relato, Tati, y no ya solo por coincidir con su planteamiento (el que yo interpreto), sino también por lo bien que está escrito. Siempre me ha llamado la atención cómo una creencia impuesta a la fuerza arraigue con tanta profundidad y firmeza en el pueblo, ese pueblo devoto y temeroso a un tiempo de su dios.
    Enhorabuena y saludos.

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    1. Muchas gracias Enrique. El sometimiento, se ponga el disfraz que se ponga, siempre va de la mano del temor, y no hay como el miedo para dominar y doblegar.Saludos.

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  3. ¡Qué inútil es ese miedo que somete a una fe, a una creencia, a una ideología! Y, sin embargo, ¿cuántos adeptos se han “ganado” en la historia por ese convincente método del miedo o incluso del terror?
    Muy buen relato, Tati. Va mi aplauso sin piedad.
    Abrazos.

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    1. Gracias Maria Jesús. Así es, "el método del miedo" parece no perder vigencia. Un abrazo y gracias nuevamente por ese aplauso.

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  4. En esas paredes cuelgas un cuadro de desesperación de la época tenebrista perfectamente ejecutado.
    Saludos, Tati. Me alegra leerte.

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  5. El miedo puede ser un déspota que todo lo condiciona, pero no depende de él, sino de nosotros, que se lo permitamos o no. Un valiente siente el mismo miedo que el más cobarde de los hombres, la diferencia es que él se niega a sucumbir a esa tiranía.
    Un saludo, Rosa

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    1. Es verdad Ángel,depende de nosotros. Aunque en muchos lugares el miedo aún manda. Saludos.

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  6. Tati a tu protagonista no es la fe lo que le lleva a creer, es el miedo, ese pánico que con tus 50 palabras se nota y si siente entre esa cuatro paredes que lo encierran.
    Tati me ha gustado mucho tu relato, enhorabuena, un beso.

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    1. Gracias Javier, me alegra que te haya gustado. Un beso.

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  7. Tati, ha quedado muy claro en tu micro, que hay métodos para someter la voluntad de las personas, en este caso el terror de su protagonista le hace rendirse y suplicar. Es muy triste que se sigan utilizando a pesar del tiempo transcurrido. Siempre hay quién se aprovecha del miedo para imponer su voluntad a los demás. Me ha encantado. Besos.

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    1. Gracias Pilar. Y tal y como dices es triste que el sometimiento no pierda vigencia.Un abrazo.

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  8. Está claro que la religión es el opio del pueblo.
    Muy bien contado.
    Un beso.

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  9. Sólo el miedo nos hace creer en lo imposible y la fe es ese asidero invisible al que nos aferramos por el simple hecho de tener miedo a morir.

    Y esto lo has reflejado de forma sobresaliente en tu relato, Tati.

    Me ha gustado. Un saludo

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    1. Gracias Antonio por tus palabras. Tal y como dices el miedo es muy poderoso. Saludos.

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  10. Para someter a los demás hay dos métodos infalibles, el analfabetismo y el miedo, y creo que de ambos se han servido todas las religiones. Me ha gustado mucho cómo nos lo has contado, Tati. Un beso.

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    1. Cuanta razón Matrioska, dos herramientas que parecen no perder vigencia. Un abrazo

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  11. Notincgas10/11/15 6:48

    Muy buen relato, Tati. Y además, reúne dos circunstancias que lo hacen excepcional: la intemporalidad y la universalidad. Podría haber sido escrito en cualquier época y en cualquier lugar.
    Enhorabuena

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    1. Gracias Notincgas por tu acertado comentario. Saludos.

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  12. El miedo, a lo que sea, muy bien reflejado con simplemente cincuenta palabras. Me quedo con la frase: "(...) el cuerpo paralizado se sorprende al descubrir sus manos, palma con palma, en un gesto de súplica". Ese gesto de súplica -también de rezo- lo dice todo. O al menos me lo dice a mí.
    Va mi me gusta, Tati, por tu buen hacer para trasladarnos esa idea atemporal de padecer o sufrir miedo.
    Un saludo.

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  13. "El miedo, sin piedad, lo ha sometido a su fe", Una fe que cada día tiene más seguidores.
    Muy buen relato Tati.
    Saludos.

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