Sin palabras

Tras el último beso del adiós, se le quedó atravesado su nombre en la boca. Lo paladeó y empezó a morderlo fuerte hasta desmontar sus apretadas sílabas. Al masticar brotaron una por una todas las letras.

Solo cuando extrajo su jugo, pudo fluir un mayúsculo torrente de lágrimas en negrita.
Escrito por Carmen Cano - Twitter

35 comentarios :

  1. Al terminar de leer esta historia casi puede sentirse en la boca el amargo sabor de la tinta. Hay tanta vehemencia en las frases que se contagia.
    Me ha gustado mucho, Carmen.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Vicente. Es una amargura hecha tinta, que no encuentra otra vía de expresión que no sea las lágrimas. Aunque para ello haya que someter a la palabra a ese despiece vehemente. Un abrazo enorme.

      Eliminar
  2. Una forma muy bella y original de darnos a entender el dolor que siente el protagonista por el adiós a un amor. Esas lágrimas en negrita me encantan.
    Me ha gustado mucho Carmen.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por tus palabras, Javier. Las lágrimas de dolor no salen fácilmente. Necesitan toda una elaboración previa. Un abrazo enorme.

      Eliminar
  3. Carmen, que poética forma de desgranar un amor a base de letras, en negrita.
    Un beso.
    Pablo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Pablo, por tu comentario. Es una historia de desamor y de amor al poder de la palabra. Un abrazo.

      Eliminar
  4. Si algo nos identifica es el nombre, su sola aparición desata un torrente de sensaciones, máxime en bocas y oídos enamorados. Formado por caracteres, es algo más que tipografía, como lo demuestra esta crónica poética de una triste despedida.
    Un abrazo, Carmen

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Ángel. Has expresado muy bien el poder connotativo del nombre, máxime si es el de la persona amada. Un gran abrazo.

      Eliminar
  5. Muy imaginativo, visual y hermosamente triste este micro narrado en prosa poética. Me ha encantado, Carmen. ¡Enhorabuena! Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por tus palabras, Juana. Calificar el micro de prosa poética, viniendo de ti, me alegra, pues siento debilidad por el género. Un caluroso abrazo.

      Eliminar
  6. A partir de ahora, cada vez que vea a alguien con el rímel corrido, me voy a acordar irremediablemente de tu relato. Es muy grande el poder evocador de un nombre, en este caso lleno de connotaciones dolorosas.
    Muy bello e intenso.
    Un abrazo, Carmen.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por tu valoración, Enrique. Un honor viniendo de ti. Yo, por si acaso, hace tiempo que no uso rímel. Nunca se sabe qué palabras va a destilar. Un gran abrazo.

      Eliminar
  7. Hay adioses que son como piedras en la superficie de un pozo. Pero cuando se inoculan con un beso, como le ocurre a tu protagonista, además dejan un espeso rastro que parece apelmazarse en la garganta, y de tal oscuridad que sólo brillan en las noches que van destilando la ausencia.
    Un relato que resalta como la negrita, con una delicadeza poética que obliga a inclinarme ante él, como la cursiva.
    Muy bonito, Carmen. Enhorabuena.
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por tu saludo tan cortés, Antonio. Lo cierto es que la idea del relato surge sí tiene un origen poético. Surge de unos conocidos versos de Eduardo Galeano ("No puedo dormir. Tengo una mujer atravesada en los párpados... atravesada en la garganta...). Me pregunté cómo sería tener el nombre de la persona amada atravesado en la boca... Un abrazo.

      Eliminar
    2. No he podido eliminar la palabra "surge" de la segunda línea en su primera aparición. Torpeza tecnológica. Perdón.

      Eliminar
  8. Pues eso, que al final, sólo queda un nombre, una palabra, en definitiva, y después de las lágrimas del desamor, que todo lo borran, ya ni siquiera eso.
    Bien contado, Carmen. Saludos cordiales.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo, Carles.

      Eliminar
  9. Preciosas imágenes que resaltan la tristeza del dolor.
    ¡Qué bonito, Carmen!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Patricia. Es un honor que te haya gustado. Un beso.

      Eliminar
  10. Me ha gustado tu historia de desamor. Las lágrimas en negrita, son de rabia? Como para remarcarlas?
    Muy bonito. Un beso.

    ResponderEliminar
  11. Gracias, Olga. En esas lágrimas cabe cualquier emoción negativa. Yo las veo más bien tristes y amargas. Y, desde luego, como proceden de una palabra tan importante, en negrita. Negras y amargas. Un beso.

    ResponderEliminar
  12. Las palabras suelen tener un gran poder, con ellas, a veces, se puede hacer más daño que con un arma, se puede destruir a una persona sin tocarle ni un pelo, basta sólo con bombardearla con palabras que socaven las estructuras de su psique, por desgracia, ejemplos los hay a miles.
    A este amante abandonado el nombre de su amada, después de paladearlo y morderlo, no le sabe a hierba como a Serrat, sino a tinta, lágrimas negras por recordar el título de una película y el de un bolero.
    Me ha venido a la memoria también una admonición que, alguna vez, cuando hacía alguna trastada, me soltaban para asustarme: “Vas a llorar tinta china”. No sé por qué tenía que ser china, y no japonesa o coreana. Misterios de la infancia.
    En fin, después de todas esas remembranzas, y de haber paladea y masticado el microcuento, me ha quedado en la mente una gustosa sensación poética, la cual fluye siempre de los escritos de Carmen. Enhorabuena y un abrazo dominical.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por tu exhaustivo comentario, Enrique. Hablas del poder de la palabra, que puede ser destructivo, pero también un bálsamo. Si algo nos une a quienes desfilamos mostrar por aquí es el amor a la palabra, a estas cincuenta palabras de poder adictivo. Por cierto, a mí en la infancia me amenazaban con sudar -que no llorar- tinta china.
      Un gran abrazo.

      Eliminar
    2. Cierto, Carmen, la palabra, como todo, puede ser un bálsamo o un veneno. Con el cuchillo se puede cortar el pan a matar a una persona. La palabra crea maravillas como las obras de Shakespeare o Cervantes (aprovecho que es el cuadringentésimo –he tenido que tirar de chuleta para escribir este ‘palabro’- aniversario de la muerte de ambos), o los discursos envenenados de Hitler que llevaron a la nación alemana y a medio mundo al desastre.
      Y si, quienes por aquí rondamos amamos las buenas palabras, las que liberan, las que enseñan, las que crean belleza y hacen reflexionar.
      En cuanto a la tinta china, yo sufrí ambas amenazas, pero ni sude tinta china ni lloré tinta china, lo más que hice fue mancharme los dedos con ella.
      Un abrazo.

      Eliminar
  13. Carmen, preciosa forma de describir un desamor. En estos casos cuesta digerir tanto dolor, de ahí que se quede atravesado en la garganta. Y lo de llorar en negrita, es precioso. A mi me dice que se ha deshecho de él para siempre, eliminando esa negrura a través del llanto.
    Me ha encantado Carmen.
    Felicidades!
    Besos a pares.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra mucho que te haya gustado, Pilar, te agradezco tus palabras. Destilar toda la negra amargura de las lágrimas es muy liberador y ojalá sea el punto final de esta historia de desamor. Besos.

      Eliminar
  14. ¡Sin palabras, Carmen!
    Permíteme que no te diga nada y sólo saboree tu texto que huele a miel y suena a flores marchitas.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Margarita. Pondremos un ramo con esas flores para ambientar el relato como solo tú sabes hacerlo. Besos.

      Eliminar
    2. Gracias, Margarita. Pondremos un ramo con esas flores para ambientar el relato como solo tú sabes hacerlo. Besos.

      Eliminar
  15. Un microrrelato muy visual que a mí, como a Margarita, me ha dejado sin palabras. Espero que no me broten lágrimas negras, amargas como el desamor.
    Va mi me gusta, Carmen, y mis felicitaciones por tu historia.
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  16. Un micro original y con mucha fuerza, me gusta cómo nos cuentas ese oscuro escozor que deja un desamor. Felicidades, Carmen, y un gran beso.

    ResponderEliminar
  17. Me queda una duda,son lagrimas de tinta de impresora de cartucho o láser?
    Excelente Carmén, me va un triple me gusta a tu relato, muy bueno y original.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. También un acento a tu "e" que le da un toque dulce cuando se saborea.
      Saludos!!!

      Eliminar
  18. Qué importante es el nombre de la persona amada, solo con leerlo nos paraliza y nos deja sin palabras y más aún cuando va aderezado con el último beso del adiós.
    Bello de principio a fin. Me ha quedado en la boca un cierto sabor amargo y con textura rugosa.
    Felicidades Carmen, eres la reina de la prosa poética.
    Un beso fuerte.
    Malu.

    ResponderEliminar
  19. Muy visual todo, hasta sonoro (al morder el nombre, seguro que se oía crunch crunch y todo). Y las lágrimas, en negrita (como se marca lo importante).
    Muy bueno.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar

Si no tienes cuenta, elige "Nombre/URL" en lugar de "Anónimo". ¡Gracias!