Receta

Poner a cocer los recuerdos más queridos en una olla con abundante agua. En una sartén, dos cucharadas de deseos frustrados y salpimentar con resignación. Regar el ágape con un vino de denominación de origen, con lágrimas en los ojos, por lo perdido y cantado. Escuchar en silencio la soledad.
Escrito por Miguel Manrique

21 comentarios :

  1. Dicen que la vida es de los que luchan, pero hay ocasiones, e incluso personas, a las que la suerte no les acompaña hagan lo que hagan, con quienes toda tentativa de ser feliz choca contra un muro. Unos personajes forzados a ser invisibles, con su correlativo en la vida real y por los que siempre he sentido simpatía. Al menos, a partir de ahora tienen tu receta, que en algo les aliviará.
    Un saludo, Miguel

    ResponderEliminar
  2. Me gusta la receta, Miguel. Creo que la prepararé algún día.
    Un saludo afectuoso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegro de que te guste, Vicente. Saludos.

      Eliminar
  3. Miguel en muchas ocasiones en la vida hay que aplicar tu receta y cocinarla poco a poco para reflexionar de un modo adecuado.
    Me encanta tu frase final.
    Buen relato Miguel.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  4. Te salió una receta un poquito amarga, creo que le iría bien una pizca de esperanza y uno o dos gramos de sonrisa bien madura. Un besito.

    ResponderEliminar
  5. Coincido con Javier en esa frase final. La cuestión aquí está en si esa soledad es dulce o amarga. Creo que ahí dependerá el éxito o fracaso de la receta. Felicidades por tu micro, Miguel. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  6. Es bueno a veces escuchar en silencio la soledad. La receta me parece correcta y el vino, que sea con denominación de origen, claro que sí. Lo que ya no tengo claro es el resultado que dará después de degustarla...
    Muy buena la receta, un beso Miguel.
    Malu.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El resultado es bueno, Malu, no defrauda. Un beso y muchas gracias.

      Eliminar
  7. Miguel, nos has dado una buena receta para la soledad. Espero que tengas una igual de buena para poder curarla.
    Original forma de contarlo.
    Besos

    ResponderEliminar
  8. Me ha gustado tu receta, Miguel. En especial, la frase final: "escuchar en silencio la soledad". Está cargada de simbolismo y belleza poética.
    Un fuerte abrazo.
    María José

    ResponderEliminar
  9. Parece que ese condimento final de la receta ha gustado a la mayoría. Gracias, Maria José. Besos.

    ResponderEliminar
  10. Es una buena receta, Miguel, sobre todo cuando el ruido es intenso y el vacío se instala más allá de nuestro estómago.
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Margarita por tus palabras.Un saludo.

      Eliminar
  11. En crudo, desde luego, todos esos ingredientes resultan algo indigestos. Incluso así, cocinados, tampoco debe de ser muy bueno comerlos todos los días, por muy bien que los emplates y por muy pacientemente que después los mastiques.
    Una manera muy ingeniosa y bella de mostrarnos la triste realidad de mucha gente, Miguel.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo.

      Eliminar
  12. Bueno, esa receta me vale para los días de lluvia. Pero para que luzca el sol, no hay nada mejor que un gazpacho de color rojo pasión.
    Saludos, Miguel

    ResponderEliminar
  13. Mejor el gazpacho que este micro, sin duda. Gracias un abrazo.

    ResponderEliminar

Si no tienes cuenta, elige "Nombre/URL" en lugar de "Anónimo". ¡Gracias!