Onettiana

En esta tierra de nadie, la vida es breve y está llena de adioses. Así que, cuando ya no importe, pierda los rostros del amor y llegue el infierno tan temido, seré un juntacadáveres para una tumba sin nombre. Y, tan triste como ella, miraré la cara de la desgracia.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

43 comentarios :

  1. Enrique en este 50 palabras vuelves a rendir homenaje a otro escritor, en este caso al uruguayo Juan Carlos Onetti.
    Me encanta este lenguaje poético que utilizas en tu narración, porque aunque en el fondo sea un texto de profunda tristeza, tus letras le dan gran belleza.
    Y tu genialidad llega al extremo de ir utilizando en tu texto títulos de novelas y escritos de Onetti, los vas colocando a lo largo del texto como si nada, no sé si se me habrá escapado alguno pero haces referencia a: "Adioses", "Juntacadáveres", "La vida breve, "Para una tumba sin nombre", seguro que se me he perdido alguno más.
    Enrique gran 50palabras escrito con gran maestría, me ha gustado.
    Un abrazo.

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    1. Creo que Onetti acertaba de pleno a la hora de ponerles títulos a sus libros, pues, la mayoría de ellos ya nos transmiten la atmósfera que uno va a encontrarse en sus páginas.
      No sé si los títulos de la obra de algunos otros escritores darían para componer un texto que expresase lo más íntimo de su ser, como ocurre en el caso de Onetti, pero con él sí ocurre, y el texto se escribe solo, quedando además a una gran altura literaria y poética, así que casi todo el mérito de estas 50 palabras, si es que lo tienen, se deben al maestro uruguayo.
      Muchas gracias, Javier por tu comentario, un abrazo de vuelta.

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  2. ¡Magistral, Enrique! No quería comenzar por la opinión, pero es lo primero que me ha venido a la mente. Tus homenajes literarios ya son marca de la casa. Que yo recuerde, comenzaste con La Celestina y han ido desfilando Lorca, Kafka, Pessoa y, ahora, Onetti.
    Como bien dice Javier, has ido ensamblando títulos de sus obras con una naturalidad y un resultado estético sorprendentes. Completo la lista de los que he detectado: "Tierra de nadie", "Cuando ya no importe", "El infierno tan temido", "Tan triste como ella" y "La cara de la desgracia". Creo que me falta algo que hable de "los rostros del amor". He leído a Onetti y he reconocido algunos títulos, pero he tenido que recurrir a Google para que se me escaparan los menos posibles. Echo de menos "El Astillero" de mi época estudiantil -título que aquí sería discordante-, pero que tal vez relea.
    Aun así, el mayor mérito no consiste en la acertada unión de los títulos, sino en el tono de desesperanza y pesimismo tan propios del autor uruguayo. Se diría que el narrador protagonista es un habitante más de Santa María.
    Alta literatura la que destilan siempre tus micros. Es un placer leerte. Enhorabuena y un fuerte abrazo.

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    1. Como le he escrito a Javier, el mérito, si es que lo hay, es de Onetti, de sus magníficos y existencialistas títulos. En cuanto a mis homenajes –y debo decir que no ha sido algo deliberado el hacerlos sino que han ido saliendo así-, añadir que le hice uno también a la obra de Samuel Beckett Esperando a Godot.
      Siguiendo con Onetti, en el microcuento he tenido que ajustarme a las 50 palabras de rigor, pero funciona igualmente con muchas más palabras, tú has echado de menos El astillero –una de sus novelas más reconocidas-, pero encajarían perfectamente en un relato más largo títulos como El pozo, La muerte y la niña, Dejemos hablar al viento, Cuando entonces, etcétera.
      Por otra parte, el hecho de que esa unión de sus títulos dé la sensación de pesimismo y tristeza que recorre toda su obra, indica la gran unidad que hay en ella, y puede dar esa sensación de que el narrador del microcuento sea un habitante más de Santa María, ese universo literario que ideó para situar a sus personajes, así como la Yoknapatawpha, el nombrecito se las trae, si no lo miro en Google no hubiese atinado a escribirlo ni en cien intentos, de Faulkner, uno de sus principales maestros.
      Muchas gracias, Carmen, por tan generoso comentario, yo también leo con placer tus participaciones, así como esas pequeñas joyas poéticas que vas dejando en Twitter.
      Un fuerte abrazo.

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  3. Que un autor entregue el peso de su vida a un puñado de valiosas páginas y que la gravedad de su sentido sea capaz de latir en cincuenta, es más allá de un homenaje, una vela más en el micro mar de las literaturas.
    Un abrazo, Enrique.

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    1. Decía Pessoa que quien lee no vive, y después aconsejaba leer, porque, en definitiva, se preguntaba, ¿qué es la vida? Y, en ese sentido, sí que ha habido muchos individuos que han dedicado sus mayores esfuerzos y la mayor parte de su tiempo a leer y escribir, uno de ellos sería el propio Pessoa, y Juan Carlos Onetti no quedaría muy lejos de eso.
      En cuanto al milagro de que parezca que mi pequeño microcuento recoja ese sentir de la obra y la vida de Onetti, pues se debe, principalmente, a él mismo.
      Y encantado de añadir algo a este océano nuestro de pequeñas-grandes historias, tal y como era un pequeño gran hombre Dustin Hoffman en una película.
      Muchas gracias por tu comentario, Manuel.

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  4. Nos traes para nuestro disfrute un hermoso catálogo de maravillas como homenaje a uno de los grandes de la literatura en español del siglo XX.

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    1. De acuerdo en que Onetti es uno de los grandes de la literatura del siglo XX en español, y si el resultado del microcuento ha sido bueno se debe, precisamente, a los extraordinarios títulos que les ponía a sus novelas y a sus colecciones de cuentos.
      Muchas gracias por tu comentario, Jesús, un abrazo.

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  5. Los relatos culturizantes que nos traes, homenajeando a grandes maestros, me saben a gloria, Enrique.
    Me encanta todo el contenido y, por supuesto, el título.
    Me recuerda un disco de Buck Clayton, trompetista de jazz de los cincuenta, que se llama Claytoniana. Un monstruo del Jazz, al igual que tú, de las letras.
    Un abrazo.
    Pablo.
    ¡Viva Onetti!

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    1. Pues encantado, Pablo, de que mis pequeños homenajes a esos grandes –cada cual tendrá los suyos- te sepan a gloria, en definitiva, de lo que se trata es de compartir y de disfrutar de esta adicción nuestra que pienso que es una de las menos dañinas que existen, aunque el bueno de Alonso Quijano se volviese majara leyendo libros de caballerías.
      No conozco a Buck Clayton, será porque no soy muy aficionado al jazz –que me perdone Julio Cortázar-, pero seguro que sí que era un monstruo del jazz, en cuanto a lo de yo serlo de las letras creo que me quedan unas cuantas reencarnaciones para conseguirlo.
      Muchas gracias por tu gran comentario, un abrazo, y, por supuesto, ¡viva Onetti!

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  6. Con tus homenajes literarios demuestras, Enrique, una enorme humildad. Reconocer los méritos de otros, hace más grande a la persona. Ahora te toca recibir mis halagos porque has llegado a lo más hondo de mi ser con tu reinterpretación de Onetti. ¡Enhorabuena!
    Un abrazo.

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    1. María José, estoy totalmente de acuerdo contigo en reconocer los méritos de otros hace más grande a una persona. ¡Y cómo no reconocérselos a esos autores que nos han proporcionado tantas horas de placer con sus maravillosas creaciones!
      Es más, cuando tengo ocasión de acercarme a alguna de esas personas que aún viven, y me firman un libro, y puedo cambiar cuatro frases con ellas, me siento feliz y agradecido. Y he de decir que algunos de ellos me han sorprendido muy positivamente por su buena educación y su generosidad.
      Así que muchas gracias por esos halagos tuyos y me congratulo si esas cincuentas palabras, mayormente de Onetti, te han emocionado.
      Un abrazo.

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  7. Al margen del homenaje, esta melancólica onettiana es extraordinaria. Nos has dado una lección magistral de literatura y de escritura creativa.
    Gracias, maestro Protoplasto.

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    1. Ciertamente, lo que he intentado ha sido hacer un homenaje a Onetti y que, a la vez, funcionase como microcuento en sí mismo, no sé hasta qué punto lo he conseguido.
      Lo que sí que es cierto y asombroso es que con un sólo alfabeto se puedan conseguir tantas cosas, que la combinación de letras y palabras pueda contener desde una tragedia griega hasta una obra filosófica, pasando por una novela o una crónica de viajes; sin olvidar el sentido lúdico, el juego mismo con las palabras.
      Vamos, para estar varias vidas intentando aprender las maravillas de este mecanismo extraordinario que es el lenguaje.
      Muchas gracias por tu comentario tan generoso, Patricia, un abrazo.

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  8. Un homenaje merecido a otro grande de las letras. Al mérito de unir títulos de obras para confeccionar un relato con sentido, has unido el saber transmitir su filosofía pesimista, ese desengaño permanente con la vida, el mismo que le llevó a terminar sus días sin salir de la cama, mientras bebía, fumaba y leía novelas del Oeste. Recuerdo un programa sobre él hace años, como también un libro de relatos completos que leí hace otros tantos. Has vuelto a conseguirlo, Enrique, me has inyectado la inquietud de volver a él en cualquiera de esas obras que aún no conozco. Me lo apunto en tareas pendientes, para cuando mi ritmo precario de lectura lo permita.
    Un abrazo y gracias por aportar tanto.

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    1. Onetti, por supuesto, entre otros muchos escritores sudamericanos, bien se merece un homenaje y, desde luego, los títulos de sus novelas y sus cuentos ponen fácil la tarea de transmitir esa postura vital del escritor uruguayo ante los avatares de la existencia, a veces tan siniestros. En su caso, tuvo que huir de su país, lo cual ya marca bastante a cualquier persona. Como dato curioso, decir que su segundo apellido era Borges, eso, en cierto modo, tuvo que predisponerlo a la literatura.
      En cuanto a las lecturas pendientes que le suelen quedar a uno, pueden suelen ser casi siempre infinitas, más que nada porque cada cierto tiempo deberíamos releer los libros que más nos han gustado.
      En fin, que esto de la literatura es algo muy similar a lo que narra Borges en su cuento La biblioteca de Babel. Pero el tiempo siempre se nos queda escaso para todo. El dicho ese de que en la vida hay tiempo para todo no creo que sea verdad.
      Alguien debería inventar un artilugio que parase el tiempo, así, por ejemplo, yo detendría el tiempo en las 0,14, que son ahora, y estaría un buen rato haciendo comentarios en esta página sin que el reloj avanzase ni un segundo. Lo dejo como idea para un microcuento.
      Muchas gracias por tu comentario, Ángel, y un abrazo igualmente.

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  9. Querido Enrique, eres un maestro de las letras, conocedor a fondo de la literatura y generoso por naturaleza al rendir mes tras mes homenajes a los grandes.
    Solo puedo darte las gracias por tratar con tanto cariño y delicadeza lo que más nos gusta en esta casa, te mando mi enhorabuena y un beso fuerte.
    Malu.

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    1. De entrada, muchas gracias, Malu, por tus halagos, de los que quedo muy lejos, pues sólo soy, como mucho, un alumno de las letras y un amante de la literatura.
      Y, puestos a rendir homenajes, hay muchísimos que se lo merecen, cada cual sabe quiénes son esos escritores que le han hecho pasar horas maravillosas y le han mostrado mundos que, sin ellos, jamás hubiese llegado a conocer. Decía -poco más o menos, pues lo cito de memoria- Carlos Fuentes que si se ponía a leer la historia de Rusia del siglo XIX no entendía nada, pero que sí leía a Dostoievski y a Tolstói ya se le empezaban a aclarar las cosas.
      En cuanto a las gracias, pues yo también te las doy a ti, a ti y a todos quienes participan en esta página en la que uno encuentra unos valores –amor por las letras, respeto, compañerismo, generosidad...- que, en el mundo de ahí afuera –y no digo que no existan-, habría que buscar con el candil de Diógenes.
      Un beso igualmente.

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  10. Todo te lo han dicho ya, Enrique (pago el precio de los husos horarios). Sólo puedo aplaudir este poético collar hecho con cuentas de uno de los más grandes de la literatura latinoamericana.
    Un fuerte abrazo.
    Vicente

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    1. Estoy de acuerdo en eso de los usos horarios, uno no sabe cómo usarlos para poderlos aprovecharlos lo mejor posible; a mí, particularmente, se me quedan muy escasas las veinticuatro horas que tiene cada día, sobre todo porque también soy bastante dormilón.
      Y, desde luego que me lo han dicho todo, todo y mucho más, con la gran generosidad y respeto que caracterizan a los cincuentistas –habría que proponer a las Reales Academias de la Lengua que incluyan esta palabra en el diccionario-, gracias también por tu alabanza y tu comentario, Vicente, un fuerte abrazo.

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  11. Enhorabuena Enrique. Una maravillosa descripción de la vida ante la adversidad. Me encantó.

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    1. Muchas gracias, Carmen, las adversidades de la vida, a veces, tienen tanta fuerza que hacen zozobrar nuestra barca y, en todas las épocas, la lectura y la escritura fueron buenos refugios, buenos calmantes para esos dolores y contratiempos.
      Un abrazo.

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  12. Bonito relato Enrique, que funciona a dos niveles, los que conocen y han leído a Onetti, y a los que no (entre los que me encuentro yo, que vergüenza!).
    Un gran abrazo y mis sinceras felicitaciones mi querido Enrique.

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    1. Jean, en primer lugar, decirte que no es ningún pecado no haber leído a Onetti, incluso no lo sería el que no te gustase en el caso de haber leído algo de él.
      Es tanto lo que hay que leer, que, aun en el caso de que uno le dedicase muchas horas al día a la lectura, no tendría tiempo para abarcarlo todo; así que cada cual debe navegar como sepa y pueda por esas aguas con su tiempo disponible y sus apetencias lectoras.
      Lo que me congratula es que el relato funcione incluso para quienes no sepan nada de Onetti, ni siquiera los títulos de sus novelas y cuentos, pues creo que, eso, efectivamente, ocurre.
      Muchas gracias por tu comentario y esas felicitaciones y un gran abrazo de vuelta.

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  13. Lleva ecos griegos este verso libre con forma de relato. Por eso lo llamaría, disculpa el atrevimiento Onettiada. También tiene un aroma de más allá del mar. Un abrazo sentido, Enrique.

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    1. Pepe, no hay nada que disculpar, al contrario, me parece un regalo que el microcuento te haya traído a la mente la Orestíada de Esquilo, con lo cual vienes a decir que toda la buena literatura es una, que se entra en su laberinto y uno queda ya perdido para siempre entre multitud de anaqueles sin saber qué libro coger, al igual que le pasaría a un niño goloso en una pastelería.
      También sientan de maravilla esos aromas onettianos de ultramar que no sé si se emparientan con los aromas pessoanos de mi anterior microcuento.
      Muchas gracias por tus siempre inteligentes y sabios comentarios y un abrazo igualmente sentido.

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  14. Me encanta esa forma poetica de exponer un relato entre el lirismo y la realidad del horizonte. Genial.
    Un abrazo de los dos.

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    1. Realmente, los títulos de las novelas y los cuentos de Onetti son muy poéticas, de hecho, esos títulos darían pie para escribir algunos poema sobre ellos, pues son absolutamente inspiradores.
      Muchas gracias por el comentario, y un abrazo igualmente, por mi parte.

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  15. Un relato de gran belleza y poderosa melancolía con el que consigues calarnos la esencia del personaje derramando medio centenar de palabras como una llovizna de creatividad. Es un espléndido relato que llegado a su final, sólo piensas en empezar a leerlo de nuevo.
    Enhorabuena, Enrique. Es magnífico.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, Antonio, la magia de esas palabras, ya lo he dicho, se debe al gran Onetti, a su inteligencia para poner títulos a sus novelas y cuentos, algo que no es nada fácil y que, si se acierta en su elección, creo que mejora la obra.
      Tal es así, que hay empresas dedicadas a poner nombre a los negocios y actividades diversas. Una hermosa historia es la de Fernando Beltrán, que era poeta, pero como de poeta no se ganaría la vida ni Homero redivivo, decidió dedicarse a poner nombre a las empresas –lo llaman naming-, a él se deben, entre otros muchos, el de Amena y el de Faunia, que antes se llamaba Parque Biológico de Madrid y no se comía un rosco.
      Un abrazo.

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  16. Enrique, qué grande eres, por tu humildad y tu generosidad. El relato genial, si desconoces la obra de Onetti, lo has hecho tan bien al engarzar títulos de sus obras, que ha quedado redondo.
    Un aplauso y mi admiración para tu sabiduría y tus letras.
    Besos

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    1. Pilar, como dijo Beethoven: “El único símbolo de superioridad que conozco es la bondad”. Ya ves, algo que en un mundo absolutamente mercantilizado vale menos que el real que valía ese ramito que vendía la violetera disfrazada de Sara Montiel. El ramito de violetas que le mandaba ese marido que era el mismo demonio a su esposa en la canción de la malograda Cecilia, supongo que valdría algo más.
      Así que, sólo decirte que me queda mucho que aprender y que mejorar como persona, y en cuanto a nuestras letras, pues tú sabes tan bien, o mejor que yo, cómo engarzarlas para que digan algo que llegue a algunas de esas parcelas sensibles de nuestro corazón.
      Muchas gracias por tu generosidad y por tu amable comentario.
      Besos de regreso.

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  17. Te ha quedado bordado este homenaje a Onetti. Cincuenta palabras que rezuman tanta tristeza como belleza. Seguro que a él le hubieran gustado. Enhorabuena, Enrique. Un abrazo.

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    1. La verdad es que los títulos de Onetti casi se colocan solos unos detrás de otros para formar la historia, tal es su fuerza y su poesía, aunque está poesía rezume una bella tristeza como muy bien apuntas.
      Por otra parte, supongo que a todos los cincuentistas, pero a ti en especial y a mí también, nos gusta mucho el lado lúdico del idioma, el poder jugar con las palabras, el que nos sorprendan en esos romances tan hermosos que a veces establecen unas con otras, y esa posibilidad, en este caso, me la ha dado el gran escritor que fue Juan Carlos Onetti y es que en compañía de un grande a uno siempre le pasan cosas buenas.
      Muchas gracias, Juana, por tu comentario, un abrazo de vuelta.

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  18. josefina fernandez22/10/16 23:00

    Muy bueno!! Emocionada , como uruguaya y como admiradora de Onetti.Gracias

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    1. Pues me congratulo si mi pequeña historia con los títulos de las novelas y los cuentos de Juan le ha emocionado. Onetti, es uno de los grandes aunque quizás obtuviese menos premios y reconocimientos de los que merecía.
      Muchas gracias por su comentario, un abrazo que se va atravesando el océano.

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  19. Una maravilla leerte una vez más.
    Cuando la carga de negatividad se hace presente en la vida, solo ves infierno, rostros carentes de amor y nombres sin alma.
    Un buen homenaje, con el que consigues que la pequeña literatura de 50 palabras sea algo muy grande.
    Un beso Enrique

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    1. La vida es poliédrica, y a ella nos enfrentamos con nuestras pobres armas, las cosas que nos pasan pueden ser más o menos buenas, y la forma en que las asimilamos depende de cada cual; desde luego, no es para estar cantando hosannas, sólo hace falta enterarse de lo que se cuece en el mundo, de las enormes cantidades de sufrimientos que han de soportar millones de personas cada día.
      Ciertamente, la mirada de Onetti –como la de otros muchos- fue bastante desengañada, pero su genialidad y tesón lograron que eso se convirtiese en muy buena literatura, y la buena literatura se paladea con delectación sea cual sea su grado de amargor.
      En cuanto a nuestro formato de 50 palabras, pues también se puede hacer algo grande dentro de él, la prueba está en que formas mínimas de la literatura, como el haiku o el aforismo –por poner dos ejemplos- han perdurado siglos cuando han pasado por manos expertas.
      Muchas gracias por tu amable comentario, Mª Belén, un beso de vuelta.

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  20. Te ha quedado un micro precioso y lleno de encanto. Ya te han dicho todo los compañeros, así que solo me queda felicitarte y mandarte un gran beso, Enrique.

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  21. Si el micro ha quedado precioso se debe al buen Onetti, ahora mismo me viene la imagen de él en la cama, en pijama, con barba y ojos saltones, quizá varado como una ballena en una playa y sin deseos de volver a las vicisitudes del océano.
    Los compañeros, como siempre, son generosos y amables en sus comentarios, además de inteligentes, lo cual es el premio que se recibe en esta página y que, creo, resulta muy terapéutico, pues como decían los Beatles: All you need is love. Que es que por mucho amor que uno tenga nunca es suficiente.
    Muchas gracias por tu comentario, Matrioska, y un gran beso de vuelta.

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  22. ¡Qué bárbaro, Enrique! A todos nos ha gustado siempre hablar de nuestros amores, sin duda debe ser nuestro tema preferido, pero creo que cuando lo hacemos corremos el peligro de caer en la euforia, cuando no en la embriaguez, perdiendo con ello, naturalmente, el debido equilibrio. Tú, sin embargo, en semejante situación has hecho un relato-tributo perfecto en su forma y fondo, confeccionando un puzzle que funciona como una historia, y además en el más puro estilo Onettiano. Excelente propuesta, en resumen, que te aplaudo entusiastamente.
    Enhorabuena, tocayo, y un abrazo

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  23. En cuanto a lo de hablar de nuestros amores, o de cualquier otra cosa que hablemos, pero sobre todo de nuestros amores, creo que solemos edulcorar un tanto lo ocurrido, quizá la propia memoria va limando asperezas y nos deja en el recuerdo lo mejor de aquellos días. Sea como fuere, con el paso del tiempo, todos estamos condenados a contar batallitas con mejor o peor inteligencia.
    En cuanto al relato, ciertamente, es un homenaje a Onetti, cuyas novelas y cuentos, por otra parte, no son nada fáciles, pues era muy exigente y sus propuestas muy ambiciosas, así que si esas cincuentas palabras funcionan bien como historia y como tributo al escritor uruguayo, el mayor mérito se debe a él.
    Por lo demás, muchas gracias por tu comentario y me alegra muchísimo que te haya gustado, al fin y al cabo, como informa la leyenda de esta página, sólo somos aficionados.
    Un abrazo de vuelta, tocayo.

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  24. No me duelen prendas en reconocer que no conozco a Onetti -sé tan poco, en realidad!-, pero a la vista de los comentarios precedentes, constato y no puedo dejar de reconocer que has realizado un ímprobo y encomiable esfuerzo por homenajearle. Desde el punto de vista literario, sí puedo decir que has conseguid un relato notable.
    Saludos cordiales, Enrique.

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