Un buen contable

Rober tenía diez años cuando empecé a contar. También tres balones que no me dejaba coger. Diecisiete juegos para la Play, súper intocables. Ciento veintiocho plastidecores. Seis disfraces, doce cochecitos fluorescentes. Dos patines. Yo tenía dos manos, él una espalda, y la escalera, aquellos maravillosos treinta escalones hasta el portal.
Escrito por Paloma Hidalgo Díez

42 comentarios :

  1. Paloma me parece que Rober, el posesivo de juguetes, ya no tendrá que preocuparse por no compartirlos, ya que el contable me parece que lo ha empujado escaleras abajo, nada menos que 30 escalones. Espero que el final no haya sido tan funesto como creo yo.
    Buen relato Paloma, me ha gustado.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí Javier, Rober ya ha debido probar los efectos de las "gravedades", la del Sr. Newton, y la de sus actos...
      Gracias por comentar.
      Un abrazo.

      Eliminar
  2. Deseo que, tras esa escalera con sus treinta escalones, Rober no tenga no sé cuántas vértebras rotas de su espalda. Y aún espero más: que no tenga una silla de ruedas.
    Exclente relato el tuyo, Paloma.
    Un saludo que tu contable puede también contabilizar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Haces bien en esperarlo José Antonio...o no! Es tan posible la una como la otra, aunque a mí me parece que...
      Muchas gracias, y le paso el saludo al contable.
      Tú, recibe una sonrisa grande.

      Eliminar
  3. El pobre Rober parece que va a descubrir demasiado tarde, para su desgracia, lo maravilloso que sería un mundo donde todos compartieramos. Aguardemos que conserve los dientes y que tu protagonista se entretenga a la sombra contando los días que le queden por cumplir. Suerte y un saludo, Paloma.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jesús, hay cosas que es mejor aprender desde pequeños, ya lo creo, que luego la vida se acelera y ya no tenemos tiempo de hacerlo!
      Muchas gracias por leer y comentar.
      Saludos

      Eliminar
  4. Paloma, la falta de compartir de Rober sacó lo peor de tu protagonista. Aprendíó a contar pero de la peor manera, envidiando a Rober y preparó su venganza. Espero que el final no sea trágico.
    Muy buen micro.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pilar, de la necesidad, virtud...El contable y su hermano tienen que aprender una lección. Muchas gracias!!

      Eliminar
  5. Como se suele decir, de aquellos barros, luego quedaron estos lodos. Cainismo, egoísmo y venganza, todo muy bien contabilizado y todavía mejor contado.
    Un abrazo, Paloma

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso, eso, Ángel, estos lodos les van a embarrar a ambos la vida! Muchas gracias compañero. Otro para ti.

      Eliminar
  6. Qué bien cuenta las posesiones de Robert y los escalones. Y qué bien cuentas este relato de egoísmo y celos.
    Enhorabuena, Paloma. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Carmen, contar, números o historias, pero contar...
      Un abrazo.

      Eliminar
  7. Una contabilidad desmedida y una frialdad considerable la de este aspirante a mucho, pues ambición y método no parecen faltarle para ocupar el sitio del otro. Creo que en otros ámbitos se les llama trepas y, cuando la desmesura en sus métodos es mucha, psicópatas.
    No sé si me estaré pasando y como conviene Carmen, son más bien, egoísmo de uno y celos del otro, que viene ser poco más o menos lo que nos pasa después cuando crecemos.
    Ese contrapicado de los escalones que cierran la frase final, es genial. Y el micro muy logrado.
    Saludos,Paloma.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un cóctel de todo un poco, Manuel, que ha de beberse de un trago para entenderse, como tú has hecho. :-)
      Saludos agradecidos.

      Eliminar
  8. Rober es un buen contable y tú, muy buena contando, Paloma.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  9. Br... qué miedo tener a alguien cerca como cualquiera de los dos "contables" de tu cuento.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Además de verdad, vaya par..
      Saludos y gracias por comentar.

      Eliminar
  10. Paloma, qué bueno! 50 palabras para contar lo que envidiaba de Rober, y su plan para solucionarlo, dejando además la incógnita de cómo acabó el tema...
    Me ha gustado mucho. :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Que cada uno decida el mejor final para él...es parte del juego al que has jugado conmigo y que yo te agradezco mucho que lo hayas hecho.
      Saludos :-)

      Eliminar
  11. Números asesinos. Lo que puede llegar a hacer la envidia. Parece que Rober tenía de todo y el contable sólo esas manos con las que le empujó escaleras abajo, y muy mala leche.
    Muy bueno. Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La envidia y unos padres que quizá no se han dado cuenta de que el pequeño también crece... Me alegro de que lo hayas leído y comentado. Muchas gracias, Olga. Un beso.

      Eliminar
  12. Ainsssssss pobre Rober. La agonía por lo mío es mío le ha llevado a otra agonía. Buenísimo micro, muy bien contado jejejje. Besitos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Carmen, es así, o de oca en oca, o de agonía en agonía, o de cuenta en cuenta...
      Un abrazote.

      Eliminar
  13. El egoísmo desmedido ha de tener un castigo, aunque quizás se haya ido la situación de las manos, un poco...
    Un abrazo, Paloma.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. María José, la infancia, ¡Qué difícil! ¿Verdad?
      Gracias por leer y comentar.
      Un abrazo.

      Eliminar
  14. Tu prota es un pelín psicópata-asesino. Bastante envidieja por su homólogo.
    Con niños así el acoso y algo más está asegurado.
    Inquietante micro, Paloma.
    Besito virtual

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. María Jesús, un pelín, un pelín; pero el otro es otro pelín egoísta, creo que incluso los padres son un pelín insensatos!
      Un abrazo.

      Eliminar
  15. Además de buen contable, buen asesino en potencia.
    Besos.
    Malu.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Completo que es el niño!
      Gracias por comentar.
      Besos.

      Eliminar
  16. ¿Y cuántos años en el centro de menores?
    ¡Cómo atrapa este micro!
    Saludos, Paloma

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mmm, no sé, a ver si le pillo y se lo pregunto!
      Gracias Plácido, muchas gracias y saludos.

      Eliminar
  17. De la envidia al odio sólo hay un paso, por eso hay que tener cuidado con las escaleras, aunque parece ser que Rober merecía un empujoncito, Muy bueno este micro.
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un pasito chiquito, chiquito...
      Gracias por comentar y por leer.

      Saludos.

      Eliminar
  18. Muy buenísimo. Y por lo que veo... no solo sabía contar, no. Jope, cuando crezca!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Luisa, a este, cuando crezca, le espera otro micro!
      Saludos.

      Eliminar
  19. Aparte de lo evidente de tu microcuento, hay otro aspecto también muy importante a resaltar, y es lo difícil que resulta asimilar las diferencias que existen entre unos seres y otros tanto en cuestiones económicas como en cuestiones intelectuales, de habilidades y de suerte.
    ¿Por qué ese tiene tanto y yo tan poco? ¿Por qué a ese se le da tan bien hacer esto o lo otro y yo soy un negado? ¿Por qué a ese le favorece la suerte y a mí me persigue la mala suerte?
    Indefectiblemente, siempre nos comparamos con los otros, y hay que tener una mente muy equilibrada para intentar ser justos en esos juicios que hacemos, los cuales, mayormente, suelen ser de los de ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio.
    Así que el personaje de tu microcuento, aparte de esa obsesión con los números, la cual hace que lo contabilice todo, siente a su vez esa llama abrasadora de la envidia, del resentimiento, y así, inficionada su mente, se le viene a la cabeza la idea de darle un empujón para que se precipite por una escalera al odiado Rober, bendecido por la diosa Fortuna con toda suerte de posesiones.
    No sé si esos treinta escalones están emparentados con los treinta nueve escalones de Hitchcock, pero el mago del suspense seguro que hubiese rodado esa escena que narras con toda maestría.
    Mi enhorabuena, Paloma, por tu microcuento en el que has sabido amalgamar letras y números con gran sabiduría. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Da gusto tener comentaristas de tu enjundia Enrique, es un placer leer tus opiniones, gracias por compartirlas conmigo.
      Un abrazo.

      Eliminar
  20. Mucho que aprender siempre de cuanto escribes, Paloma. Tu maestría convierte en excepcional cualquier sencilla historia.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Enrique, que me sonrojo, gracias por comentar tan generosamente.
      Un abrazo.

      Eliminar
  21. Que genial Paloma, un relato divertido y con sorprendente final. Mi completa admiración por tu numerada genialidad.
    Un abrazo, dos besos y tres felicitaciones.

    ResponderEliminar
  22. Me alegro de que tu relato sea finalista, pues me está permitiendo leerlo (no me da tiempo a leer todos los del mes). Me parece genial la idea y la presentación. La imagen que se me ha ido creando según lo leía, me ha llevado a una escena de Hitchcock.
    Genial.
    Una abrazo, Paloma. (Te echamos de menos en la reciente quedada)

    ResponderEliminar

Si no tienes cuenta, elige "Nombre/URL" en lugar de "Anónimo". ¡Gracias!