Desmemorias itálicas

Se lo llevaron las aguas, su pelo negro por las aguas adentro.

Arrancad los papiros y lotos, cegad el Nilo y sus aguas. Sal échenle al maligno por dentro. Llevadme a Hispania. Tomad cetro y laureles, llevadme a Itálica y dejadme solo.

¡Afanad el huérfano Imperio, Senado, todo es vuestro!
Escrito por Dipandra - Web

15 comentarios :

  1. Este desgarrador relato narra el dolor infinito por la muerte del joven amante arrebatado por las aguas. La tragedia entra en escena de la mano de una frase soberbia que marca ya el tono del relato, que adquiere altura de gran escena dramática en un desarrollo que nos conduce por la desesperación sin consuelo de la pérdida.
    Tanto dolor como para deificar al amante muerto.
    Felicidades, Dipandra, por este sostenido grito de amor trágico y por esa ocultación de pistas, que sin embargo dejan suficientes evidencias que nos llevan de pleno a una novela esencial.
    Salut, Dipandra.

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  2. Dipandra, no tengo ni idea de la novela que comenta Manuel. Sólo te diré que me ha sobrecogido tu texto soberbio. ¡Qué fuerza! Espero que los hados te sean propicios y acabes el mes con la corona de laurel que te mereces.

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  3. Enrique Angulo25/2/17 16:24

    En Desmemorias itálicas narras el desgarro que le invadió al emperador Adriano, natural de Itálica –“Estos, Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora / campos de soledad mustio collado, / fueron un tiempo Itálica famosa”, que cantó con honda nostalgia Rodrigo Caro-, al perder a su amante Antínoo –de quien se conservan muchos bustos y esculturas-, el cual se ahogó en las aguas del Nilo.
    Marguerite Yourcenar escribió una buenísima y exitosa novela sobre este emperador hispano, titulada Memorias de Adriano, emperador que, junto con Marco Aurelio y Trajano, son los que a mí más simpatías me despiertan.
    Así que en tu microcuento has relatado muy bien –con un estilo que parece sacado de algún gran historiador romano- la desesperación del emperador al saber que su amado se había muerto para siempre, como dice Lorca con respecto a Ignacio Sánchez Mejías, y su cargo y todo su imperio le resultaban ya enojosos y prescindibles.
    Por todo ello, sólo me queda levantarme de mi asiento de gallinero en el teatro romano donde he asistido a la representación de tu historia –o sea, la última de las caveas- y aplaudirte hasta cansarme.
    Mis felicitaciones, Dipandra, un abrazo.

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  4. Dipandra, debo reconocer que desconozco totalmente en que obra está basado tu relato. Después de leer los comentarios de Manuel y Enrique he aprendido lo que necesitaba.
    Solo te puedo decir que para mí, tu relato es un grito desgarrador por la perdida de un amor en circunstancias trágicas.
    Un abrazo.

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  5. Leí hace años (muchos ya) "Memorias de Adriano", pero no conocía la novela a la que haces referencia, aunque gracias a ti y a Cincuenta Palabras hoy me acostaré con algo más de sabiduría. Un poderoso emperador romano, roto por el dolor, daría cualquier cosa porque aquel a quien tanto quería volviese a la vida, pero eso no está en la mano de nadie, ni siquiera en la suya. Un relato lleno de fuerza y dramatismo, un monólogo breve pero digno de ser representado en un anfiteatro de la época, de los que han llegado a nuestros días.
    Un saludo, Dipandra

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  6. Trágico monólogo del emperador tras la muerte de su amante. Conozco la magnífica novela de Marguerite Yourcenar. En este micro has atravesado el marco narrativo para alcanzar el teatral y poner en pie a Adriano en la escena.
    Una calurosa ovación, Dipandra.

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  7. Solo puedo decir que no fui capaz, en su día, de pasar de las primera páginas de "Memorias de Adriano", que no recuerdo nada de ella y que tu texto, al leerlo, me suena de maravilla. Enhorabuena y suerte. Un saludo, Dipandra.

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  8. De una belleza desgarradora, Dipandra. Se lee el dolor, se palpa el vacío bajo esas aguas. Emocionante.
    Enhorabuena por tan intenso relato.
    Un abrazo.

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  9. Dipandra, no conocía la obra, pero el relato es bárbaro. Tiene una fuerza brutal.
    Enhorabuena.
    Malu.

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  10. Emocionante Dipandra, esas desmemorias nos hablan de un tiempo pasado que tal vez fue mejor. El Nilo, el río portador de la vida, lo es también de la muerte, por donde se transportan los restos de Osiris, para ser finalmente resucitado. Egipto fue la tumba del gran Pompeyo: "el que entra en la vivienda de los príncipes, se convierte en su esclavo, aunque entre como hombre libre", dicen que fuero sus últimas palabras. Le cortaron la cabeza y sobre ella lloró su enemigo César.
    No suelen ser iguales las lágrimas por la pérdida del amado. Las ruinas de Itálica nos hablan del olvido, como esa estatua de sal que mira hacia el pasado.
    Un abrazo.

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  11. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  12. Bellísimo texto, Dipandra.

    El amor perdido es causa de dolor, pero los romanos eran unos tipos muy pragmáticos. Un siglo antes de la tragedia de Adriano, Cicerón ya dijo aquello de que un clavo saca a otro clavo. ("Novo amorem veterem tanquam clavo clavum eiicit").
    Saludos cordiales y enhorabuena.

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  13. Desgarradora historia de amor, Dipandra. Preciosa y emotiva elegía que nos transporta muchos siglos atrás, pero que demuestra que el amor y la belleza son imperecederos. Felicidades.

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  14. Tono elegíaco el de tu cincuenta, Dipandra, para trasladarnos el dolor que siente un emperador por la pérdida trágica de su ser amado. ¡Ya nada le importa, todo lo terrenal le sobra! Lo único que desea es volver a sus orígenes, a su Hispania, a su Itálica, del alma, donde por fin podrá olvidar, "desmemoriar", ese hondo penar que le angustia y presiona.

    Muy bien narrado. Enhorabuena por tu historia de amor. Nos seguimos leyendo.

    Un abrazo.

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  15. Fuerza, mucha fuerza, y dolor es lo que me transmite.

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