Carta cifrada

Hace tiempo, desde que te vi, vida mía, te amo. Tanto, que mi corazón siente que vive ya no una sino dos veces. Soy como un átomo alocado que se rompe en mil pedazos y arde por ti. Quedamos donde  y cuando sabemos los dos.

Firmado: Carlos al espejo. ¡¡Mua!!
Escrito por Carmelo Carrascal

17 comentarios :

  1. Esta carta cifrada, que suprime algunas letras (m, c) de algunas palabras y que también elimina la palabra "dos", tiene un secreto para mí o una duda, esa firma dedicada al espejo. ¿Es acaso una carta escrita a si mismo?
    Original relato, Carmelo. Me ha gustado.
    Un abrazo y feliz 2018.

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    1. Carmelo Carrascal28/12/17 15:05

      Javier, gracias por tu comentario. Sobre la duda que planteas, yo tb la tendría de no haberlo "parido". Me remito a la experiencia que uno tiene de duplicarse al mirarse al espejo (je,je).
      Yo tb. te mando a ti y todos los "compis" no uno sino un abrazo... al espejo! Y me deseo a mí mismo ser en el 2018 menos rocambolesco que en este final del 2017. Por pedir que no quede.

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  2. Carmelo, la que me has liado. Mis elucubraciones me llevan a un idilio protagonizado por dos elementos esenciales y su relación al cuadrado en el gran descubrimiento de Einstein. Amor por duplicado. Original y enredado. Un abrazo y Feliz 2018

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  3. Carmelo Carrascal28/12/17 19:58

    Certero, Manuel. Como de costumbre.

    Puestos a utilizar una clave para que no se entienda (es un decir) no he visto mal echar mano de una fórmula mítica, que al menos yo no entiendo.
    ¿Hubiera sacado Albert la lengua al micro por el guiño que le hago? Figuraciones pretenciosas. Acaso, como tú, lo hubiera visto enredado. Acierto de vocablo aquí traído.

    Gracias, Manuel, un placer, tus comentarios.

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    1. Enredado en el mejor sentido de la palabra, Carmelo, en el de acertijo, o juego cifrado para amantes o espectadores admirados de la física, como yo, que me gusta seguir los descubrimientos, pero me quedo pez ante la explicación de los mismo. De todas formas, que no nos falte la energía fundamental en nuestras vidas, que nuestra masa se llene de luz y se exponga al cuadrado la felicidad venidera. Un abrazo, Carmelo.

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    2. Carmelo Carrascal29/12/17 0:48

      Pensar, por ejemplo, en cuestiones astrofísicas, que tanto incitan al asombro. Es una divertida manera de enterarse (no digo explicarse, ya es otra cosa) y de enredarse.
      Amar es otra, como la parejita del micro.

      Me ha gustado la traslación que haces de la fórmula física en liza a la vida. Vivir sí que es la más deliciosa manera de enredarse, ¿no?.

      Un abrazo, Manuel.

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  4. Tu protagonista es el ejemplo de narcisismo puro. No necesita hablar con todas las letras y vocales, pues como en realidad lo hace consigo mismo, casi no son necesarias las palabras. Ese beso último demuestra cuánto se quiere el hombre. O al menos, eso me parece a mí. Si no es así, puedes corregirme sin ningún problema.
    Un abrazo, que acabes bien el año y empieces igual o mejor el siguiente

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  5. Carmelo Carrascal28/12/17 22:07

    Angel, me ha gustado tu interpretación, aunque no estaría yo tan seguro (o no del todo) de la adecuación del diagnóstico que le aplicas.
    Sin ningún afán de corregirte, faltaría más, en mi opinión él podría ser un narcisista impuro. Es esa impureza la que le salva, la que le permite amar, o sea, salir de sí mismo para intentar llegar al otro, a su amada a la que escribe, en este caso.
    Como bien sabes, los enamorados gustan de llamarse entre sí con nombres que otros no manejan, disfrutan creando un mundo particular, tan íntimo y cerrado que en él sólo quepan ellos. Para ellos el mundo se divide en nosotros dos y el resto.

    ¿Narcisista? Tal vez. En cierto modo todos lo somos en cuanto que (el imprescindible) amor propio y la conciencia implacable nos lleva a enredarnos, apenas sin tegua, en nosotros mismos. Quizá el impulso amoroso sea la salida que toda persona con alta autoestima y necesidad de entregarse encuentra; le abre la posibilidad máxima de salir de sí cuando se tiene un hijo/a. Entonces comienza una versión nueva de "narcisimo" (esa tan extraña en la que uno pasa a ser satélite) que consiste en amarse a sí mismo en lo que más se ama.

    Como ves, Ángel, todo parte de que no creo que al mirarse al espejo (al final del micro) él se busque a sí, que también, sino sobre todo a la persona amada a la que ve, o desea ver, detrás del espejo y le da la idea más completa de "dos". Entonces sí le parece redundante nombrarlo ("dos"), máxime si el juego de la carta cifrada se lo impide.

    Me estoy alargando, pero me encantaría "hablar" más del personaje y del micro, de modo que quedo a tu disposición.
    Muchas gracias!

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    1. Tengo que reconocer, Carmelo, que no había visto a la amada la primera vez, es la grandeza de la literatura, cada persona puede tener una interpretación posible, o varias, a partir de un texto; en el que nos ocupa, de unas escasas cincuenta palabras, creo que podrían surgir temas y conversaciones que darían para disertar largo y tendido, incluso para realizar un extenso estudio.
      Al leer tu respuesta al comentario me he dado cuenta de que el personaje, como bien dices, no deja de ser narcisista, pero no puro, efectivamente, en tanto condiciona toda su presencia y esencia a esa segunda persona. Ya desde el título no he sabido ver que nadie se dirige una carta a sí mismo, que el hecho de escribir, aunque no siempre se admita, suele llevar dentro la intención de que se hace para alguien. Ese mensaje encriptado tenía desde el principio una destinataria clara.
      El amor abarca muchas posibles definiciones, entre las que entra un olvidarse de sí en favor de la otra persona, es la magia de encontrar ese alma gemela la que transforma a los individuos, es como un narcisismo que se divide en dos, le crece una sucursal, separada físicamente pero conectada en espíritu por pulsiones que tienen más de magia que de ciencia, o eso me parece a mí. No hace falta que las palabras se completen, pues la otra parte ya las entiende por ese canal tan especial que se establece entre ambos.
      Hay que ver lo que puede dar de sí un micro.
      Lo dicho, Carmelo, gracias por este relato, que tiene mucha miga. Un abrazo grande y que termines bien el año y empieces el próximo de la mejor manera.

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    2. Carmelo Carrascal29/12/17 18:29

      Ángel, qué gustazo leerte, tu contestación es un regalo.

      Narcisismo, como todo "ismo", denota exageración, si no a menudo patología. Creo que desde Freud ha arraigado la tendencia, incorrecta en mi opinión, de ver por doquier patologías. Empezando por aquello suyo atribuido al niño de - nada menos! -"perverso polimorfo". Por favor.
      Con el narcisismo ocurre como con todas las etiquetaciones "patológicas" (acaban siendo patologizantes). Me parece que si vemos demasiados narcisistas, los auténticos se nos escaparán perdidos en ese caldo de exageración apreciativa. Los auténticos (o "narcisistas puros", que citaste), esos sí que son peligrosos y un bluff en las relaciones amorosas.
      Hablando del amor, que traes a colación, unos buscan en la pareja, sobre todo, similitudes; otros la complementariedad de los diferentes (tampoco demasiado y en todo...), empezando por la morfología corporal (en el supuesto de parejas heterosexuales). Lo más seguro sea que no se sepa bien lo que cada amante busca en realidad en el otro. De todas formas, sí creo que encaje mejor en la primera propuesta un cierto narcisismo que en la segunda.
      En cuanto a cartas dirigidas a sí mismo, es evidente que no es lo normal. Pero conctituye un bonito ejercicio literario escribir una misiva: al que uno fue y ya no, al ideal del yo desde el yo real, al que uno desearía haber sido y no lo logró, etc. Es lo que tiene la literatura, tan juguetona, campo donde los condicionantes se relajan y la imaginación llega a arrastrar libertad a raudales.
      Feliz 2018, 2028 y 2138!

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    3. Carmelo Carrascal29/12/17 18:33

      * tampoco quise llegar tan lejos: 2038, que no un siglo por delante, ozú!

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  6. Al protagonista enamorado le gusta jugar con los acertijos y aquí utiliza la famosa fórmula de Einstein para cifrar la carta que le escribe a su amada.
    Muy original tu propuesta de este mes, Carmelo. Un abrazo al cuadrado.

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    1. Carmelo Carrascal29/12/17 13:44

      Carmen, te agradezco tu comentario.

      Puestos a manejar fórmulas:
      2018= felicidad x "abrazo al cuadrado" (que tú, generosamente, propones)

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  7. Caray, cuánto os da para elucubrar una carta, aunque esta esté "incompleta" o cifrada para volverla impenetrable a los ojos poco avisados del lector. Mi escaso acervo, cultural y de otros asuntos, me impide encontrar una, si la tiene o si es necesaria, explicación lógica al asunto. Así que yo me quedo con tu ingenio a la hora de redactar el texto. Ya sin bromas, Carmelo, Me ha gfustado. Saludos y suerte.

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    1. Carmelo Carrascal30/12/17 18:09

      Ante todo, Jesús G., gracias por tu broma y el afecto.
      Cuanto más recóndito y, por si fuera poco, además, cifrado es el mensaje, más difícil de desentrañar.
      Es entonces que se pone a prueba la capacidad del escritor de llegar al lector.
      ...Y, claro, uno hace lo que puede!
      Creo que el verdadero ingenio se despliega al comunicar con claridad.
      Suerte tb. para ti, Jesus G.

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  8. Reconozco que no sé muy bien qué has querido contar, pero me ha gustado jugar a entenderlo y me parece muy original, a veces hay que romperse un poco para hundirnos en la fantasía. Yo he entrado en el espejo... y he esperado por ti, ¿me darás la explicación?
    Un beso y feliz 2018.

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    1. Carmelo Carrascal30/12/17 18:30

      Gracias, Maite/Querida (en vasco).
      El micro es la típica carta o mensaje cifrado de dos personas enamoradas, sin más.
      Para que sea cifrada, por supuesto, con la clave correspondiente que oscurezca el texto. En la ingenua creencia de los comunicantes enamorados de que "sólo" ellos lleguen a captar su contenido y así poder vivir en su secreto. El suyo de los dos, vetado a los demás.
      Ahora bien, la fantasía máxima es amar. Amarse desaforadamente, si esto se da, entonces podría ser que la otra fantasía (la convencional) lleve a proponer juegos como el de esta carta enigmática.
      Casi me anonada que hayas entrado en el espejo, como dices. Por eso estoy seguro de que merecerías recibir una explicación más completa que ésta.
      Qué bonito eso que dices de "jugar a entenderlo" (¿qué más se puede esperar de nuestros lectores?). Cuando se escribe se juega a comunicar bien, ¿no te pasa, no sueles sentir eso cuando lo haces? Yo sí.
      Un beso afectuoso.

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