La nube que quería ser oveja

La desdichada nube anhelaba sentir el relieve inaccesible que sólo conseguía ensombrecer. Se imaginaba correteando junto a esas diminutas criaturas de algodón que rumiaban los verdes prados, cuidadas por un joven pastor que tendido sobre la hierba soñaba con flotar en el cielo inalcanzable imaginándose incorpóreo, como aquella afortunada nube.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter

25 comentarios :

  1. Carmelo Carrascal1/2/18 17:21

    ¡Qué bueno! La metáfora del algodón jugando sus cartas.
    El cielo, referencia de los ideales más grandes, mirando con envidia, o desde él las nubes (algodonosas)
    a la tierra, a los rebaños de ovejas que pastan.
    El diálogo festivo de las cosas con las criaturas y viceversa. Y nosotros, los lectores de este 50, fascinados gracias al arte tuyo, Antonio.
    Saludos!

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  2. Antonio, me parece un relato genial, desde el título hasta el punto final. Tus protagonistas quieren ser lo que no son, quieren ser el otro. Y lo has contado de una forma extraordinaria, dibujando con cincuenta palabras una bella imagen.
    Tu historia encierra esa realidad diaria que vivimos, todos queremos ser lo que no somos. Yo por ejemplo espero algún día escribir tan bien como tú.
    Un abrazo enorme, Antonio.

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  3. Lo que uno no aprecia en si mismo, otro daría lo que fuera por conseguirlo. Gran verdad, y si encima nos la traes envuelta con esa facilidad tuya para la lírica bien entendida, pues miel sobre ovejuelas, digo... sobre hojuelas. Ya en serio, me ha gustado. Suerte, Antonio. Un abrazo.

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  4. Nunca estamos conformes con lo que tenemos. No es un mal acicate si sirve para superarse. El problema es que nunca es posible tenerlo todo a la vez y vivimos en una inquietud permanente. Ver en los demás el modelo de nuestras carencias es otra de nuestras condenas. Será por eso que, llegada la última hora, se dice aquello de "descanse en paz".
    Un sabio mensaje contado de la forma más hermosa.
    Un abrazo grande, Antonio

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  5. Parece ser que las nubes son como los seres humanos, deseando tener siempre lo que no se tiene y que además es imposible conseguir.
    Si le preguntaran a las ovejas, quizás también responderían que quieren ser nube... ja, ja, ja...
    Deseos de unos y de otros e insatisfacciones que se palpan de principio a fin del relato.
    Enhorabuena, Antonio.
    Un beso.
    Malu.

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  6. Cuántas veces hemos mirado al cielo y hemos imaginado que las nubes eran miles de cosas, pero, sobre todo, ovejas. Solo un mago como tú puede escucharlas y saber lo que desean ser. Lo mismo toman la forma de lo que anhelan convertirse, mientras nosotros miramos al cielo, soñamos, estamos en las nubes perdidos y, como el pastor, deseamos ser una de ellas.
    No solo es bellísima la idea y la forma de narrarla, sino que encierra el mensaje de ese deseo de querer, por lo general, ser lo que no somos. Yo, por ejemplo, quiero ser Antonio Bolant y poder hacer un relato sobre el odio en unos maizales y otro sobre el sueño de una nube y el recíproco de un pastor.
    Contigo se me acaban los adjetivos, amigo.

    Un abrazo.

    Pablo

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  7. La belleza de tus palabras es un imán. Uno, pastoreando en el prado de cincuenta los ve brillar en el cielo de los relatos y, como dice Javier, a una nube de esas me gustaría ponerle mi firma. Lo dice Carmelo en su comentario:" El diálogo festivo de las cosas con las criaturas y viceversa." Celebración de la vida y de la multiplicidad. No solo somos lo que somos. Somos lo que de nosotros hay en los otros. Es por ello que anhelamos ser también lo que no somos. Lo cuenta Jesús Garabato en su reflexión. Ángel, en su sabiduría, sabe bien que todo anhelo mayor es una cadena de pasión que nos sujeta a la eterna insatisfacción.
    En esta página uno se hace nube por momentos. Los relatos te elevan y los comentarios te sostienen en el aire como las corrientes a las cometas.
    Tu cometa de palabra de este mes, lleva en su vuelo delicadeza y gracia.
    Te lo vuelvo a decir, qué regalo conoceros en persona a ti y a tu mujer. Un abrazo grande, Antonio.

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    1. Pablo y Malu, aunque aparecéis antes que yo, no estabais cuando escribí mi comentario, por eso no estáis en este juego de citas que he pretendido hacer con los comentarios precedentes. Un abrazo.

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  8. Querido Antonio, una vez más demuestras en qué consiste el arte de contar un cuento, de narrar historias que saben tocar con un dedo mágico, el tuyo. Cada vez que acaba un mes, siento que hemos cerrado una puerta y me preparo ilusionada para abrir otra, la que me permitirá leer un nuevo cuento del mago Bolant.
    Este mes no voy a darte ni un beso ni un abrazo, te doy las gracias.

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  9. Qué bonito, qué bucólico. La nube que quería ser oveja. Me ha gustado mucho, con ese tono tan poético que le has dado. Eres un artista del micro, y supongo que escribirás historias llenas de fantasía, me alegro poder leerte en nuestra página tan querida de 50 palabras. Muchos besos, y como dice patricia, muchas gracias.

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  10. En esta ocasión nos regalas este maravilloso relato fábula, narrado con esa sensibilidad que siempre derrochas en tus micros. Excelente, Antonio. Un gran beso.

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  11. Bonita fábula, nunca estamos contentos con lo qué somos, o lo qué tenemos. Me ha parecido muy lírico. Un beso.

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  12. Esta nube que sueña con ser oveja y pastar libre por los prados ignora que el pastor desea flotar en el cielo. Hablas de los anhelos humanos, Antonio, siempre fijos en lo inalcanzable. Y también de la comunión de la naturaleza, en la que se funden todas sus criaturas. El relato es bellísimo, tanto por lo que sugiere como por la lírica de tu exquisita prosa. Mi enhorabuena renovada por tu merecido primer puesto en 2017.
    Qué placer volver a abrazaros en Madrid. Besos.

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  13. Antonio, con una prosa maravillosa nos hablas de los sueños inalcanzables que mueven el mundo. Ese eterno deseo de ser lo que no somos. Así comenzamos a volar, llegamos a la luna y así hasta el infinito y más allá.
    Enhorabuena. Me has vuelto a emocionar.
    Besos apretados.

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  14. Eduardo Martín Zurita3/2/18 11:20

    Hola, Antonio.
    En mitad de estampas bucólicas, homéricas, nos traes la contradicción de todo lo que existe: el peso de querer ser otro u otra cosa distinta. Un existencialismo que se atenúa, del cielo a la tierra, si atendemos a la plasticidad soberana del texto, y a una eufonía que nos hace querer estar vivos, muy atentos para releerlo. Unas palabras encadenadas por la más pura de las magias: la urdimbre que solo un escritor de raza puede poner en acción. Y ese eres tú, la elegancia personificada, el nuevo árbitro de la elegancia suma, el caballero de la palabra en el pecho, tú, el valenciano Antonio Bolant, mi admirado y dilecto amigo.

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  15. Jejeje aquí calentándonos la cabeza para sacar un relato que merezca la pena y vienes tú y te sacas de la chistera otro magnífico relato con unas ovejas y una nube... Original, delicado, sin muertes, maldades, sesudos pensamientos. Bueno en resumen que lo has vuelto a conseguir, enhorabuena.

    Un abrazo.

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  16. Gracias, Antonio por otro maravilloso relato. Ya los compañeros han expresado, mejor de lo que yo puedo hacerlo, lo que tus relatos despiertan en el lector. Las nubes quieren ser ovejas, el pastor, nube, y todos soñamos con ser Antonio Bolant.

    Un abrazo.

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  17. Antonio, me has recordado al toro enamorado de la luna, sólo que en una versión todavía más original y romántica.
    El pastor en la nube y la nube en el pastor fantaseando..., Magia total.
    Un abrazo, en este caso virtual.

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  18. Sueños inalcanzables que se cruzan en el horizonte anhelando universos ajenos. Excelente, Antonio. Un abrazo.

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  19. Todos hemos soñado alguna vez con vivir en otra piel, ser otro. De hecho, tanto la literatura como el cine nos acercan mucho a esa quimera. La nube y el pastor sueñan con algo inalcanzable, pero el sueño en sí mismo ya da sentido a su existencia. También es cierto que si fuésemos conocedores de que alguien desea ser como nosotros, valoraríamos más ser como somos. Precioso, Antonio. Un abrazo.

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  20. La nube sueña con ser oveja, y probablemente el pastor sueñe con ser nube, para volar lejos, tras sus sueños.
    ¡UY!, me acaba de venir a la cabeza una imagen de Heidi, jajaja.
    Muy bueno, Antonio!! Un besito.

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  21. A la nube que quería ser oveja se le puede dar la vuelta para convertirla en la oveja que quería ser nube, dando a entender que, en la vida, solemos anhelar lo que no somos, de ahí nuestra continua necesidad de ficciones, sea vía literatura, cine, cómic e, incluso, para quienes no han tenido la suerte de descubrir esos mundos, los realities shows.
    En tu microcuento, mientras la nube, desde su altura, contempla a las ovejas, sueña con ser como ellas, sus vidas le parecen mucho mejores que la suya, pues ella está sola en el cielo, o muy alejada del resto de nubes, mientras que las ovejas gozan de mutua compañía y de la protección del pastor y de su perro.
    Tampoco el pastor está contento con su condición y mira con envidia a esa nube feliz que flota en el cielo sin obligación alguna y con el privilegio de poder volar.
    Ese virus lo llevamos todos dentro, decía el filósofo Sören Kierkegaard: “Si te casas, te arrepentirás; si no te casas, también te arrepentirás”. Y como toda sentencia tiene su parte de verdad que uno ha podido comprobar a lo largo de su vida, cuando los solteros les dicen a los casados que tienen mucha suerte y viceversa; al igual que quienes tienen hijos les dicen a quienes no los tienen la suerte que tenían y viceversa también.
    Es como si existiera una gran confusión en nuestro interior y, para nuestra desgracia, tanto en lo nimio como en los grandes asuntos de la vida, no parece que tengamos claras las prioridades y que consideremos que los demás son más afortunados y dichosos que nosotros, cuando, probablemente, si nos cambiásemos por ellos descubriríamos enseguida que no es así.
    Así que con esta pequeña historia has construido una fábula muy filosófica valedera para todos los ámbitos de la vida y para todas las épocas históricas.
    Enhorabuena, Antonio, fue un placer charlar contigo, ojalá haya pronto más oportunidades. Un abrazo.

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  22. Enrique Caño17/2/18 11:36

    Una vez más, Antonio, vuelves a contarnos de una forma colosal una historia cargada de anhelos y de propósitos no cumplidos.

    Cada uno de los seres que componen el relato, admiran lo que no tienen y captan la belleza de lo que les rodea, ¡excepto de sí mismos! El mensaje que has transmitido es realmente mágico, bello y pedagógico. De mirar hacia dentro de uno mismo.

    Un abrazo, Antonio.

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  23. Hermoso cuento que atrapa la arbitraria naturaleza de los sueños. ¡Enhorabuena!

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  24. Disculpadme, pero no voy a poder responder a cada uno de vosotros.
    Carmelo, Javier, jesús, Ángel, Malu, Pablo, Manuel, Patricia, Carmen, Matrioska, Maite, Carmen, Pilar, Eduardo, Jose, Georges, María Jesús, Salvador, Juana, Olga, Enrique Angulo, Enrique Caño, Marco, os agradezco mucho que os hayáis pasado a dejarme tan enriquecedores comentarios, espero poder encontrar tiempo pronto para poder dedicaros las palabras que merecéis.
    Un fuerte abrazo a todos.

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