Temores

Los años no parecen pasar por su mujer. Él, obeso, sedentario, tiene miedo de que deje de quererle a causa de su aspecto. Abandona los poemas que componía por el gimnasio. Logra un cuerpo estilizado. Es otro.

Ella le abandona. Su nueva pareja es un individuo entrado en carnes, poeta.
Escrito por Ángel Saiz Mora

13 comentarios :

  1. Lo que no parece que hubiera en esa pareja es una buena comunicación. Imaginarnos lo que los demás creen de nosotros puede ser, en ocasiones, un síntoma de "agudeza", pero también, cuando nos obsesionamos en lo erróneo, de depresión o de otros males. En este caso, de forma paradójica en alguien versado en la literatura, lo que parece es demostrar esa incomunicación, característica en muchas parejas. También la mujer podría haberle indicado de alguna forma al pobre hombre que realmente lo quería, no por su físico, sino por lo que era y como era. O vete tú a saber, a lo mejor lo que ella quería era un simple cambio para que lo importante en su vida no cambiase realmente (la poesía, por supuesto). Sin bromas ya, de manera hábil, nos dejas un texto con varias "interpretaciones" bajo la aparente "comicidad" de una escena mundana y reconocible (e el buen sentido). Un abrazo, Ángel. Y suerte.

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  2. Me gusta tu relato, Ángel. Las inseguridades hacen a veces que las personas cometan errores de interpretación y de comunicación. Como dice Jesús, faltaba hablar las cosas en esa pareja. O eso, o a lo mejor lo que pasaba es que no se querían y necesitaban un cambio en sus vidas...Vaya usted a saber...Un fuerte abrazo.

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  3. Esto temes, esto tienes. Así luce el dicho. Y es cierto en gran parte, pues las expectativas negativas ante algo funcionan en el cerebro como profecías de autocumplimiento. No hay vuelta atrás cuando dejamos de ser quienes somos. Nuestra esencia interior se va por el desagüe de los convencionalismos. El peral ha de dar peras, versos el poeta y lluvia las nubes. Así es de simple y llana la naturaleza, aunque ello no impide que entre verso y verso el poeta se haga unas pesas, deje el azúcar y busque inspiración paseando bajo los tilos en flor. Un poeta de buen ver, es como un poema bien traído, rime o no, llena de emoción no sólo el alma, sino que le da alegría al body. No me cabe duda de la sensibilidad de la esposa y su buen ojo para captar la esencia de las personas. Que no está en las adiposidades, sino en sus singularidades.
    Con un giro narrativo que nos invita a celebrar la sorna elegante que recorre tus relatos, uno se queda a gusto después de aprender la lección: no se pueden dejar de lado los versos ni perderse el cincuenta de Ángel ni en agosto.
    Esto y un fuerte abrazo. Que disfrutes de las vacaciones!!!

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  4. Eduardo Martín Zurita9/8/18 21:32

    Hola, Ángel:
    Nos presentas en tu microreelato a un ser enamorado hasta las trancas de su mujer, que parece haber tomado el elixir de la eterna juventud. Piensa el pobre que su obesidad, producto de su vida sedentaria dedicada a la composición de poemas, va a ser motivo de abandono por la lozana fémina. Hace el trueque de los versos por las series y sudores en el gimnasio. Y adelgaza. A ver que vida. Y cuando espera gustarle a su mujer, se encuentra con la infausta realidad de que ella le deja por un hombre con abundante tejido adiposo y dado a la lírica, al arte poética para más inri. Son las cosas de la vida, son las cosas del querer, tan variable. Más le hubiera valido al protagonista quedarse como estaba, ¿verdad? O a lo mejor era la tonalidad de los ojos lo que operó como causa del abandono. Lo mismo el exobeso los tenía marrones y el nuevo amor de la mujer grises, verdes o azulados. O caso el tono más grave o más agudo, por contra, de la voz. O la simpatía...
    Noto un fondo mordaz e irónico en el texto, que hace mofa sutil del tema de las apariencias físicas. Lo que importan son los sentimientos, lo que late o no late en el corazón, y se me antoja definitiva la manera de ser de la persona como catalizador de los afectos.
    Un texto bien interesante que merece mi más muy mayor enhorabuena.
    Un abrazo muy fuerte y feliz lo que queda de verano.

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  5. Solo una mujer es capaz de tener tan clara su preferencia. Un poeta sobre un yogurin. Para ellas no hay color. Feliz verano, Angel.Abrazos.

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  6. Jesús, Aurora, Manuel, Eduardo y Pepe, os agradezco infinito vuestros amables comentarios, que he leído con todo interés. Ruego que me disculpéis si en esta ocasión y, de forma excepcional, no respondo como os merecéis. Estoy en un absorbente (y placentero) y largo viaje familiar con poca wifi, sin acceso a ordenador y escaso tiempo. Espero disculpéis también que no pueda comentar los vuestros. Me pondré al día a final de mes.
    Agradecidísimo de nuevo y muy buen verano a todos.

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  7. Salvador Pérez Salas10/8/18 9:04

    Nos miramos en el espejo, en el ·nuestro" y no vemos lo que los demás ven. No nos conocemos a nosotros mismos y cuando creemos hacerlo... nos infravaloramos dejándonos conducir por las "tendencias". Otras veces, nos dejamos llevar por lo que creemos que los demás ven, quieren, captan... de nosotros.
    Felices vacaciones.

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  8. No hay nada más preciado que la poesía y los ojos que saben detectar que la belleza está en el interior, como los tuyos, Ángel.
    Un abrazo y disfruta de las vacaciones.

    Pablo

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  9. Maria Galerna10/8/18 15:59

    Igual lo de la poesía era un añadido y lo que le gustaba a la zagala realmente eran esos kilos de más. Porque poetas delgados, también existen.

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  10. El protagonista se ha dado cuenta demasiado tarde de que el amor visual es efímero al antojo del tiempo. Muy bueno, Ángel. Un abrazo.

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  11. La belleza del alma, frente a la física, y no siempre vence esta última.
    La primera es permanente la segunda sólo dura un determinado periodo de tiempo.
    Bien, muy bien, Ángel.
    Saludos afectuosos.

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  12. Como siempre, un microrrelato que demuestra tu dominio de la escritura. Y, al final, triunfa la poesía. Muy bueno, tus historias nunca defraudan.
    Saludos Ángel.

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  13. Josep Maria Arnau14/8/18 17:34

    Es un microrrelato duro, Ángel. Me ha gustado y pienso que le puede pasar a cualquiera. El miedo puede ser un mal consejero a la hora de tomar decisiones. Nos puede nublar la mente hasta el punto de creer que leemos la mente de los demás, cuando solo estamos leyendo la nuestra.

    Un saludo.

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