Mostrando entradas con la etiqueta Arturo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arturo. Mostrar todas las entradas

Trigonometría

Víctima de la trayectoria recta del disparo y a pesar de estar cuadrado su cuerpo cayó redondo. Nunca debió ocupar el vértice del aquel triángulo, haberse salido por la tangente con un "no" secante para no perder la cabeza por aquellos senos.

Claramente se había comportado como un cateto adyacente.
Escrito por Arturo

Como todos los días

Como todos los días apuré el amargo café mientras me sonreías. Como todos los días vi cómo te alejabas con él. Como todos los días sentí tu ausencia y, cuando llegaste, sentí tu manifiesto desprecio. Como todos los días esperé paciente a que me volvieras a dar el café envenenado.
Escrito por Arturo

Una vez más

El portazo sonó como un disparo en la noche y su adiós retumbo en el callejón de las despedidas. Indiferente, me di media vuelta y, como hacía tiempo, la abracé con ansia y deseo. Volvíamos a estar juntos, sin nadie entre nosotros. Nunca nos debimos separar, mi soledad y yo.
Escrito por Arturo
(Anónimo hasta febrero)

Amargura

Se había ido sin despedirse dejando tras él un regusto amargo de whisky, sexo y sudor. La había tratado con cierta violencia impaciente pero mucho mejor que otros; la dulzura escaseaba últimamente. A lo mejor volvía a verle, nunca se sabe. En la mesilla de noche, incómodos, reposaban cincuenta euros.
Escrito por Arturo

Definitivo adiós

Olía a despedida mientras yo me sentía tan fuera de lugar como un belén el siete de enero. Nos tiramos los trastos del querer y apuramos las sobras del amor de un trago. Tus tacones resonaron como tambores lejanos y el aire que levantó tu falda quedó como último recuerdo.
Escrito por Arturo

Pecados capitales

La avaricia llenó sus estanterías y la ira, su equipaje. La soberbia les hacía mirar por encima del hombro y la envidia era su alimento. Con gula devoraron a aquellos que les querían y la lujuria les empujó a no respetar a nadie. Solamente por pereza no cayeron más bajo.
Escrito por Arturo

El final del túnel

Caminaba lentamente hacia la luz del final del túnel. Cada vez éramos más. Vestidos iguales acompasábamos nuestros pasos con una lenta y monótona cadencia militar. Nadie hablaba y en sus miradas se adivinaba la incertidumbre y la fría soledad. Creo que no me va a gustar nada la vida eterna.
Escrito por Arturo

Curvas

Uhm... ¡qué vértigo! Otra curva a la derecha, me deslizo subiendo, bajando, inclinando mi cuerpo, rozando, pasando mis manos por los botones. Siento la suavidad, el calor, la humedad. Freno, acelero y la inercia me lleva al lado contrario.

Qué divertido es dejarme llevar por la carretera de tu cuerpo.
Escrito por Arturo