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Con un miserable, no

Ella fue la alegría de sus días, el motor de cada primavera, su tesoro más preciado. Con ella la vida cobraba sentido. Lo supo mucho antes de perderla porque siempre temió que le abandonara por otro. Pero no debía haberle dejado por un albañil, eso no se lo pudo perdonar.
Escrito por Gemma Torres

Ayer maté a mi madre y no sentí nada

Julie levantó la vista del libro. ¿Por qué nunca se le ocurriría a ella un comienzo semejante? Una novela que empezaba así era el éxito rotundo que necesitaba para callar a su madre. ¡Callar a su madre! Quizás en la literalidad de esa frase estaba el secreto. ¿Madre, estás arriba?
Escrito por Gemma Torres - Web

De repente, vives

Esta noche he soñado contigo. Volvías de vacaciones, moreno y contento y yo me enfadaba contigo, a la vez que no podía reprimir mi alegría.

¿Por qué no llamaste? Pensábamos que estabas muerto. Y tú te asombrabas y yo te abrazaba y era inmensamente feliz.

Ojalá mañana sueñe lo mismo.
Escrito por Gemma Torres - Web

Basta una llamada

Sonó el teléfono temprano y lo cogió mi madre. Le oí decir "¿sí?". Y luego un largo silencio. La miré extrañado y vi que su rostro estaba demudado. Se sentó despacio y preguntó "¿dónde?". Entonces supe que nuestra vida había cambiado y que ya nada volvería a ser como antes.
Escrito por Gemma Torres - Web

Y sentenció su futuro

Miró fijamente a Alexis acodado junto a ella en la barra. No le atraían su belleza ni su talento, le seducían su melancolía, ese aire de rozar el abismo, los ojos llenos de demonios, esa boca que prometía tormentos de pasión y desdicha.

¿En tu casa o en la mía?
Escrito por Gemma Torres - Web

No volveré

Un día cogió la maleta y se fue para siempre. Ya nadie podría llamarle por su nombre porque su nombre se habría perdido entre el rayo y la tormenta. No miró atrás pero todos la oyeron decir: “No volveré”. Y la vida abierta en canal bajó rodando por el río.
Escrito por Gemma Torres - Web

Demasiado importantes

Los ejecutivos suben al avión con la tez cetrina y el maletín negro. Regresan a casa ojerosos, callados y vencidos. Uno diría que se preguntan si merece la pena llevar esa vida tan triste, pero mañana volverán a subirse al avión convencidos de ser demasiado importantes para hacerse preguntas tontas.
Escrito por Gemma Torres - Web

La rutina

Abrió la joyería como todos los días. Era miércoles, por la noche ponían Homeland. Un repentino golpe le tiró al suelo. Comprobó justo antes de darle en la entrepierna que era un alfeñique con pinta de drogata. Una segunda patada lo sacó fuera. Era miércoles y había Homeland. Qué bien.
Escrito por Gemma Torres - Web