El retrato de Mona Lisa Gray
Había un vigilante en el museo del Louvre, donde trabajaba desde hacía más de veinte años. Cada día parecía igual que otros, pero no lo era. La dulce sonrisa de aquella Mona Lisa cada noche se demacraba. Esta era la prueba de la decadencia de una humanidad enferma de avaricia.
Escrito por William Che - Twitter