Guerra y piezas

"Las esquinas primero", decreta. Las demás piezas están amontonadas, aparte. "Las azules en la pila azul, las marrones en la marrón. No las mezcles". Mis movimientos están restringidos (un arbol aquí, una nube allá), mientras él ataca el castillo. Me escondo una pieza en el bolsillo: la revolución ha comenzado.
Adaptado de Mary Ann Slater - Ver original

Supervivencia desesperada

"Come, hijo mío". Mi voz sonaba seca, rasposa. La cuchara, humeando, derramando preciosas gotas de guiso aguado, se acercó a los labios agrietados del niño. Dos cucharadas. Suspirando, me recosté contra el árbol, su plácido rostro en mi regazo, su respiración débil. Gritos. Volví la cabeza. Le abracé fuerte. Lloré.
Escrito por Shylock - Twitter

Nubes y claros

La niebla cubría su cabeza, espesa. Se sentía desorientada ante tantos acontecimientos. ¿Avanzar? ¿Quedarse? ¿Huir?

Asomó por la ventana de pronto un atisbo de luz, y una sonrisa se dibujó en sus labios. Lo sabía. ¡Por fin!

Y se puso a bailar con la ciudad, a pesar de la lluvia.
Escrito por Sayuri

Perder el tiempo

Estaba harto de escribir gilipolleces, otro tostón que ni el jefe leería. Decidió darse un paseo por el trastero. Siempre descubría algo nuevo. Encontró su viejo álbum de pegatinas, que ya no recordaba. Fue el único de su clase que logró completarlo. Lo contempló durante horas. Era su pequeño trofeo.
Escrito por Álex Garaizar

Lluvia

"Hijo, cubrite, va a llover", le dijo ella amorosamente, mirando hacia la ventana. "Callate idiota, ¿no ves que está lindo?", respondió enojado.

Ni bien salió del edificio una nube cubrió el sol. Miró hacia arriba, y los setenta kilos de su madre caían en picada, como una gran gota suicida.
Escrito por El Abuelo Está Mintiendo - Web
Elegido mejor relato de marzo de 2013

Cruce de miradas

Él lo notaba, ella le miraba. Solían coincidir allí cada semana, siempre a la misma hora. Él lo intuía, ella le buscaba con la mirada, estaba claro.

Ella estaba en su mundo, haciendo un descanso. Pensaba en el plan de la tarde. Mente libre. Mirada distraída, nadie en su cabeza.
Escrito por Garcalo

El regalo del lenguaje

Un hombre joven de familia acomodada se lanzó al mundo, cuando se dio cuenta de que sus padres sólo le habían enseñado, a propósito, cincuenta palabras. Enfadado, volvió donde ellos. "¿Por qué sólo cincuenta?", preguntó, con lágrimas en los ojos. "Habrías desperdiciado todas las demás", dijo con cariño su padre.
Adaptado de James Lark - Ver original