Futuro imperfecto

El consejero real ordenó la búsqueda del soberano. La servidumbre y los efectivos de la guardia corrían apesadumbrados por el temor de un secuestro o una fuga inexplicable.

Mientras, el faraón comprobaba las prestaciones de un obsequio reciente.

Está oscuro, pero este sarcófago hermético regalo de mi heredero parece confortable.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro

La comida

Apagaba el horno cuando llamaron a la puerta. Carlos, mi vecino.

Sonia me ha dejado me dice.

Después de tanto tiempo compartiendo tabique, le invité a comer. En la mesa, ensalada verde y pollo asado. Habló de Sonia. Tomamos café.

¿Y tu José? me dice. No respondí. Nunca lo hice.
Escrito por Ana Cuaresma - Facebook

Cuestión de protocolo

La sopa fría en la mesa. El pavo tampoco ofrece el lustre de lo recién hecho. Un niño dormita junto a su madre ausente. Del auricular, que pende aguantándose por el cable rizado, sale lejana una voz grave: 

—¿Está bien? Lo siento. Tendrá que venir al anatómico forense. Puro formulismo.
Escrito por José Antonio Barrionuevo

Soñar la muerte

Tarde o temprano me despertaría. Ese paisaje tan abrupto ¡era totalmente veraz!; pero debía ser mi propio delirio onírico, seguro. Al llegar al borde del abismo me pareció oír una voz conocida, amortiguada por una distancia intangible. Me decía: "Soy el eco de tu desesperación". Y mi cuerpo voló liviano.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez

La maleta

Habían quedado. No apareció. Era la última vez que preparaba una maleta de besos para ir a ninguna parte. La guardó, intacta, en el lugar del alma donde se cosen las penas. Se colgó con parsimonia una sonrisa, como si hubiese quedado con él, escondiendo el mar en su maleta.
Escrito por Emilia Tuc

Obsesión carnal

Tan pequeño y soñando en ser médico forense. Oficio poco aceptado en la Inglaterra pacata y victoriana, pero ese niño quería adentrarse en los intrínsecos misterios del cuerpo humano y sobre todo en el femenino. Esa obsesión rondaba sus sueños todas las noches.

Jack... Jack. ¡Despierta! Has tenido una pesadilla.
Escrito por Daniel Morón

La luz

Por momentos todo su mundo se cernía sobre él; su única salida era atravesar aquella luz. No sabía que allí le esperaban unos extraños seres verdes. Tras sujetarle unos instantes, le dejaron tumbado junto a otro ser que, sin saber el porqué, le inspiraba ternura y placidez.

Le llamaron Javier.
Escrito por Emilio NB - Web

Atropello

La carretera discurría por un frondoso bosque. Apagué la música y bajé las ventanillas para disfrutar del olor a tierra mojada. De repente algo saltó desde los árboles y no tuve tiempo de esquivarlo. Parecía estar esperándome. Al sacarlo de los bajos del coche, noté que aún movía sus ramas.
Escrito por Radon