Ocaso

Sentado en la orilla, contemplaba hipnotizado el borboteo del agua. Las hojas caían somnolientas desde la majestuosidad dorada de los chopos y escapaban, río abajo, cabalgando la corriente. Cuando salió de su ensimismamiento, la vio a su lado pálida e insinuante y ocurrió lo inevitable. Después solo quedó un cadáver.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

13 comentarios :

  1. Hola Javier, un relato bellamente escrito, aunque se me escapa el significado. La chica la mato él o ya estaba muerta?
    Saludos.

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    Respuestas
    1. Jean, la chica en cuestión creo que es la muerte -y esto es Javier quien tiene que decirlo-, lo deduzco por el título, Ocaso, y porque cuando ella llega ocurre lo inevitable. Si es así, eso es lo que se llamaría una muerte dulce que, desde luego, es la que yo elegiría para mis seres queridos –siempre que ellos estuviesen de acuerdo- y para mí.

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    2. Toda la razón Enrique, no se como se me paso, ah que vergüenza, es como si Stephen King se asustara con una película de terror, jajaja. Ahora si que me gusta más el relato.
      Con mi señora siempre decimos, después de haber visto una película complicada , "buena la película,pero no la entendí"... ahora me paso con un relato u.u
      Saludos enrique y gracias.

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  2. La muerte te puede visitar, algo que es inevitable, incluso cuando estás abstraído por ser testigo de un espectáculo maravilloso (el sonido del agua, esas hojas caducas, los chopos dorados, la corriente en su movimiento...). Como bien comenta Enrique Angulo en el comentario anterior, es lo que se conoce como «muerte dulce» que es la mejor muerte de todas (si es que hay muerte buena).
    Título muy bien escogido, Javier. Por ese texto tan bien escrito y por ese título tan acertado, no puedo más que darte la enhorabuena y decirte que será un placer que nos sigamos leyendo.
    Saludos cordiales.

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  3. "Venga ya la dulce muerte...", me quedo con el clímax que alcanza la narración de tu relato. Ese rapto que es medida de la unidad del espíritu con el mundo antes de abandonarlo. Sería imposible alcanzar un nuevo estado, otra dimensión portando el lastre, el peso innecesario de una materia que hay que saber dejar en la orilla.
    Elevado e inspirado, tu relaro, Javier. Saludos.

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  4. Un paisaje hermoso, la delectación del protagonista y la aparición de la muerte en uno de sus aspectos más amables.
    Un relato bello y sereno, Javier. Me ha gustado mucho. Un abrazo.

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  5. Realmente ha sido el ocaso de tu protagonista con la llegada de la muerte.
    Un relato que toma todo su significado con la última palabra.
    Buen relato, Javier.
    Un abrazo.

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  6. Y a mí que me evoca a Frankenstein... Debo estar igual de majara que él 😉
    Gracias por compartirlo, Javier.
    Salut

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  7. Si ha de ocurrir lo inevitable, que sea con un prólogo o epílogo como el que describes, hermoso y en paz, en ausencia de inútiles tensiones. No en vano, a la muerte le llaman el descanso eterno por algún motivo.
    Un saludo, Javier

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  8. Belleza en el entorno y una muerte plácida.

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  9. Coincido con Maite Moreno, es un relato sobre algo truculento como es la muerta contado de forma elegantisimo, si tuviera música de fondo sería una opereta.
    Un saludo.

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  10. Mala compañera se ha echado el protagonista de tu micro, Javier. Esperemos, al menos, que los momentos anteriores a la muerte hayan sido felices.
    Saludos

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  11. Tu micro destila paz, Javier. Ojalá ese ocaso tarde en llegar, pero cuando sea que nos toque, (muy, muy, muy tarde) que sea algo así.
    Un beso.
    Malu.

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