El emulo

Abdul Yarameh, único y absoluto conquistador de Mauritania y, quizás, el más grande admirador de Atila, rey de los Hunos, jamás extendió su imperio más allá de los límites del desierto del Sahara. De esa manera, se aseguró de que, donde pisara su caballo, tampoco volviera a crecer el césped.
Escrito por Alejandro Guarino - Web

3 comentarios :

  1. Tiene todo su arte hacer de las circunstancias adversas un compendio práctico de cómo se pueden jugar las malas cartas en favor de uno. Irónico relato que arranca una sonrisa y da una práctica lección. Saludos, Alejandro.

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  2. Una pregunta: si en los dominios de Abdul Yarameh no crece la hierba, ¿qué comen sus caballos?
    Fuera de bromas, un buen micro, Alejandro. Saludos

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  3. Me hice la misma pregunta que Plácido.
    Eso sí.... era listo el Abdul ese, muy listo; aunque me temo que no pasó a la historia. jejeje

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