Sueños de celuloide

Desde un expreso, Marilyn Monroe me sonríe. Por el andén, taciturnos, pasean Ingrid Bergman y Humphrey Bogart. En la cantina, Greta Garbo y Marlene Dietrich se ríen con Charles Chaplin. Salgo de la estación y veo en una vespa a Audrey Hepburn y Gregory Peck. Entonces pienso que estoy soñando.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

38 comentarios :

  1. Enrique, ojalá ese sueño no fuese tal y realmente uno se pudiera encontrar con todas esas estrellas del cine. Estos grandes actores aunque también hicieron películas en color, a mí me hacen soñar en blanco y negro, en días de sesión continua y de ver cine, solo cine, sin escuchar las palomitas y todos esos engendros que acompañan hoy a una sesión de cine.
    Un relato muy nostálgico y con un bellísimo título, me ha gustado mucho. Tal vez para seguir hablando de cine podría decir que estos "sueños de celuloide" fueran "un sueño eterno" como el título de la película de Humphrey Bogart y Lauren Bacall.
    Un abrazo, Enrique.

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    1. Tienes razón, Javier, el microcuento es una concesión a la nostalgia, a esas maravillosas tardes de cine, de sesión continua, que abrían algunos horizontes en el mundo mezquino del que a nuestro país tanto le costó salir.
      En esas salas oscuras nos evadíamos y soñábamos, y nos enamorábamos, e imaginábamos que éramos como esos duros detectives, como esos burlones piratas, como esos héroes que restituían el bien y castigaban a los malvados.
      Ahora los tiempos han cambiado, todos los tiempos cambian, pero los nuestros, con las nuevas tecnologías lo hacen a una velocidad endiablada; y tienes razón en esas formas de ver las películas que tiene la gente, con sus palomitas y sus Coca Colas, que se pasan la proyección haciendo ruidos y, muchas veces, comentarios estúpidos en voz alta que no vienen a cuento, y que te impiden disfrutar de lo que estás viendo y escuchando.
      Por otra parte, el microcuento es como un aperitivo que invita a sumergirse en el séptimo arte, y le vienen a uno a la cabeza muchas más películas de la época dorada de Hollywood, cuando había grandes guionistas –Faulkner y Scott Fitzgerald, por ejemplo, lo fueron-, y grandes actrices y actores que se nos han quedado enredados en nuestra materia gris.
      Muchas gracias por tu comentario, Javier, un abrazo.

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  2. Cuántos sueños nos ha hecho vivir el cine. En sus películas las más bellas historias y las más crudas han sido encarnadas por actores y actrices que con el tiempo han pasado a formar parte de nuestra iconografía mitómana. Ni más ni menos que abre tu micro con la diosa de La tentación vive arriba, tal vez la mayor leyenda, junto a la de James Dean del séptimo arte. Inagotable Marylin, Particularmente, me encanta la anécdota que cuentan de una rueda de prensa de Billy Wilder que al ser preguntado que por qué seguía trabajando con ella si siempre llegaba tarde a los rodajes, no sabía bien el papel, etc contestó que efectivamente podría contratar a su cuñada que era puntual como un reloj, pero que tal vez, nadie acudiría a ver la película.
    Es el carisma, ese imán poderoso de algunas peronalidades lo que presta a sus personajes ese halo irresistible que con el paso del tiempo los convierte en referencias culturales y sociales. Todos los que nombras en tu relato, pertenecen a ese olimpo de seres únicos. Son estrellas del firmamento del cine. Qué maravilloso invento. Creo que podría decirse que es el adosado de lujo de la literatura. Una fuente inagotable de historias e imaginación que se ha visto potenciado a lo inverosímil con las posibilidades de las nuevas tecnologías y los efectos especiales. Estrellas hay ya en ese firmamento que no son de carne y hueso. A qué velocidad los tiempos mudan.
    Precioso micro homenaje al séptimo arte y a sus astros estelares. La magia de la pantalla trasladada a la magia del papel mediante el arte y la sensibilidad de tu pluma. Como tú mismo titulas, un sueño de celuloide.
    un fuerte abrazo, Enrique.

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    1. El cine, esa fábrica de sueños, frase que se ha repetido hasta la saciedad, y no sólo de sueños, también de muchos sentimientos, pues las buenas películas, y hasta las no tan buenas, tienen la propiedad de hacer que nos metamos en ellas, que nos abstraigamos de nuestras cuitas y, por un lapso de tiempo, formemos parte de la historia, lo mismo que nos ocurre con la literatura.
      Dice un verso de Rafael Alberti: “Yo nací –respetadme- con el cine”. Y si el poeta de El Puerto de Santa María dice eso, ¿qué podríamos decir nosotros cuyas vidas están salpicadas de imágenes cinematográficas desde nuestra más tierna infancia?
      Cada cual tendremos nuestro paseo de la fama, y en él habremos colocado nuestras estrellas, yo he desparramado unas pocas en estas cincuentas palabras con las que pergeñamos nuestras pequeñas-grandes historias –al igual que Dustin Hoffman era un pequeño gran hombre en la pantalla-, y me he imaginado la escena como si fuese un spot televisivo en el que se anunciaba la magia del cine, y en el que tenía la inmensa suerte de actuar.
      Y, cierto es, el tiempo se va rápido, ahora quizá más que nunca debido a la cantidad de estímulos que tenemos y a los continuos cambios en lo que antaño pasaba de generación en generación, quizá por eso ha aumentado la esperanza de vida, pues si así no fuese, nos iba a parecer que habíamos venido a este mundo a pasar unas vacaciones más o menos largas.
      Muchas gracias, Manuel, por tu extenso comentario, es mucho de agradecer cuando sé que eres un hombre polifacético y quitas tiempo a otros quehaceres para dedicárselo a esta pequeña historia.
      Esperemos que haya más oportunidades para vernos y charlar. Un fuerte abrazo y mis mejores deseos para todos tus proyectos.

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  3. Pero que bonito Enrique, el cine, la gran pasión de muchos, y también la mía, aquellas viejas películas con el encanto de lo ya pasado. Te ha quedado "de cine". Un fuerte abrazo.

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    1. El cine es, desde luego, la pasión de muchos, yo también me declaro cinéfilo hasta la médula, de hecho, casi todos los días cae alguna película.
      En cuanto a las película de antaño, de aquellas épocas doradas en las que coincidieron una pléyade de genios para crear innumerables obras maestras, podría decirse que iluminaron nuestras pequeñas vidas y nos quitaron muchas de las telarañas que teníamos en el cerebro.
      Muchas gracias por tu comentario, Carmen, un fuerte abrazo, igualmente.

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  4. Qué grande y mágico es pensar que podemos soñar con ese y otros muchos sueños de celuloide. Te agradezco que con tus palabras hayas conseguido introducirme de pleno, como lectora, en ese sueño lleno de estrellas. Un beso y felicidades por el micro.

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    1. Mucha magia tiene el mundo del cine, el séptimo arte, le llamaron, no sé si está al mismo nivel que los demás, pero lo que es indudable es que nos ha hecho vivir muchas emociones y forma parte de nuestra educación cultural y sentimental, de unos más que otros, pero pienso que casi nadie ha escapado a esa influencia.
      Así que, a través de estas cincuenta palabras, darse un pequeño paseíto –algo así como ir a la luna- por el universo de las estrellas cinematográficas y las grandes películas que hicieron, sienta bastante bien, por tanto, me congratulo de que hayas navegado también un poco por ese océano tan fantástico a través de esta mínima historia.
      Muchas gracias por tu comentario, un beso de vuelta, y a ver si en otra ocasión podemos charlar un poco, ahora, al menos, ya te he puesto cara.

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  5. Buen homenaje, y merecido, al cine clásico. Donde estén esos actores que citas que se quiten los guaperas con fecha de caducidad, creados para atraer a consumidores de palomitas y cocacolas. Lo que me da un poquitín de rabia es que, a pesar de mi insultante juventud, los reconozco a todos. Ya sin bromas, me ha gustado, Enrique. Saludos.

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    1. Veo que coincido contigo, Jesús, al considerar que los actores de esa época eran muchos mejores que la mayoría de los de ahora. Cuando uno piensa eso se pregunta si habrá caído en el tópico de “cualquier tiempo pasado fue mejor” –cualquier tiempo pasado fue anterior, dicen Les Luthiers-, pues no sólo me ocurre con el cine, también con la música y alguna otra cosa que tendría que pensar. Y eso, como muy bien dices, a pesar de nuestra insultante juventud, la tuya más insultante que la mía. Pero creo que en esos años dorados de Hollywood coincidieron muchas actrices y muchos actores tan enormes en su arte que no ha vuelto a repetirse algo similar.
      Muchas gracias por el comentario, y deciros que me he quedado con mono de charlar más rato con vosotros, esperemos que haya más oportunidades. Un abrazo.

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  6. Me gusta el final, "Entonces pienso que estoy soñando". Personalmente me veo paseando entre todos ellos y pensaría lo mismo.Un beso.

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    1. Sí, me lo he imaginado como un sueño muy vívido, como una película que hubiese compuesto mi mente para proyectarla –no sé en qué pantalla se proyectan esas películas- mientras dormía.
      Y allí estaba yo, viendo a todas esas rutilantes estrellas en el esplendor de sus vidas. No podía ser verdad, era un sueño, pero ¡qué hermoso!
      Muchas gracias por tu comentario, Maite, un abrazo.

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  7. un precioso homenaje al cine de verdad, el que nunca se olvida. ¡Cuántas películas han pasado por mi cabeza mientras leía tu magnífico cuento.
    Gracias por hacérmelo pasar tan bien.

    Un abrazo, Enrique.

    Pablo

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    1. El cine de verdad, dices, y esa es una gran verdad –valga la redundancia, que vale porque ahí ha quedado-, creo que ese cine era realmente grande y forma parte de nuestras vidas, así, si sacudiesen nuestras neuronas, empezarían a caer todas esas grandes estrellas, multitud de películas, de vivencias, de sueños... Vamos que si nos arrebatasen todo eso, aunque nos permitiesen conservar el resto, nos empobreceríamos bastante.
      Me alegra mucho que con la lectura de estas humildes cincuenta palabras hayan surgido en tu mente muchas otras películas y actores, a mí me sucedió lo mismo cuando lo escribí, pero en este camarote no cabía más gente, ni siquiera pudo entrar el gran Groucho Marx, tendría que pensar si lo cambiaría por Chaplin.
      Un abrazo de vuelta, Pablo, muchas gracias por tu comentario y por todo lo que aportas a esta página que es uno de los mejores hogares que he conocido.

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  8. Hace poco les puse a mis hijos "Vacaciones en Roma" y les encantó, algo parecido sucedió con "Casablanca". El buen cine debería ser una asignatura en los colegios. Las buenas historias son las que hacen soñar, que olvidemos durante un rato la realidad, siempre rutinaria, cuando no cruda. Salvando las distancias, quizá también sea por eso por lo que escribimos. Necesitamos mundos en los que disfrutar, con los que conmovernos. La cultura en general ayuda a vivir, a ser más feliz. En el caso concreto del séptimo arte, entre todos debemos transmitirlo a las nuevas generaciones, esasmhistorias bien construidas y mejor interpretadas que no deben perderse. Este relato ayuda a ello.
    Un abrazo grande, Enrique

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    1. Imagino que debe de suponer una gran satisfacción para un padre el comprobar que sus hijos también disfrutan con todo eso que para él es importante a nivel cultural, así que enhorabuena porque les encantaran a tus hijos esos dos clásicos indiscutibles.
      Por otra parte, resulta curiosa la coincidencia de que en mi microcuento haya metido, precisamente, a los principales protagonistas de esas dos grandes películas.
      En cuanto a lo del cine como asignatura en los colegios estoy totalmente de acuerdo, y no sólo el cine, también todo lo que es importante para el desarrollo personal, por aquello del evangelio de que no sólo de pan vive el hombre, pero parece que tendemos a un desprecio cada vez mayor de lo que no sea ‘pan’.
      Porque, como muy bien dices, la cultura ayuda a vivir, a ser más feliz, o a ser menos desdichado cuando a uno le cae una desgracia gorda encima, y nosotros, con mayor o menor fortuna, escribimos, y eso es un gajo más que añadir a la naranja de la felicidad, y más si eso sirve para conocer a personas afines y maravillosas como es el caso.
      Muchas gracias por tu comentario, Ángel. Un abrazo grande de vuelta. Fue un placer saludarte y hablar contigo después de tanto tiempo intercambiando palabras por estos medios modernos.

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  9. Cómo nos ha hecho soñar el cine clásico con sus rutilantes estrellas. En los tiempos en que despertábamos a la vida se encargó, junto a la literatura, de nuestra educación sentimental. Entre la realidad estrecha en la que nos tocó crecer y el amplio horizonte que llegaba de Hollywood había un abismo que podíamos salvar en las sesiones dobles del cine más cercano. La invención del séptimo arte cambió el ocio de las multitudes, como lo hizo también con la literatura. Los narradores copiaron sus técnicas, los escritores se hiceron también guionistas -como señalas más arriba- y en este juego se enriquecieron mutuamente literatura y cine.
    Tu micro evoca muchos recuerdos que ya son parte de nosotros mismos. Me encantan las figuras que has escogido en tu micro, Enrique. En mis sueños aparece también un tal Paul Newman, pero nunca falta la pareja de la vespa. Tú los has reunido a todos en una estación de tren, yo vi a estos últimos en un conocido callejón.
    Enhorabuena por esta delicia hecha de cincuenta palabras y gracias por hacernos soñar. Besos.

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    1. Recuerdo que mi madre, cuando éramos niños y llegaba la hora de irnos a la cama, nos decía a mi hermana y a mí: “Es hora de ir al cine de las sábanas blancas”.
      No sé quién se inventaría esa hermosa metáfora, pues, ciertamente, cuando nos dormirmos se pone en marcha un proyector que plasma en las pantallas de nuestro cerebro historias de todo tipo, y su imaginación parece ilimitada, tanto para lo bueno como para lo malo, como en el cine, como en la vida misma.
      En cuanto a los actores que he escogido, me congratulo de esa coincidencia de la pareja de la vespa, los cuales ya aparecieron en tu relato Carla y Clara para El Callejón de las Once Esquinas, y esto también me sorprende pues es como si las ideas fuesen insectos que revolotean en rededor de nuestras cabezas, ya que suele ser frecuente que lo que se le ha ocurrido a otro, o lo ha imaginado, se te haya ocurrido o lo hayas imaginado tú también. Forges dice que el humor es de todos, también la literatura es de todos. Además, con respecto a Vacaciones en Roma tengo otra anécdota que se me quedó grabada, aunque fuese un hecho nimio: en la estación de Roma Termini, me puse en la cola de una de las taquillas para sacar billete, y resultó que la chica italiana que estaba delante mía se parecía mucho a Audrey Hepburn.
      También has señalado lo de la estación de tren, en efecto, el microcuento, además de un homenaje al cine y sus subyugantes estrellas, es también un homenaje a los trenes, a las estaciones, a los viajes, todo un universo mágico que, por mi profesión, he vivido durante mayor tiempo y con mayor intensidad que la mayoría de las personas.
      En cuanto a Paul Newman, ya me hubiese gustado hacerle un huequecito, y a Marlon Brando, y a James Stewart, y a James Dean, y a Liz Taylor, y a Ava Gadner, y a Lauren Bacall, y a Rita Hayworth...
      Muchas gracias por tu comentario, Carmen, besos de vuelta con mis mejores deseos para todos los facetas de tu vida.

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  10. Que bueno, la verdad que me sorprende por la imagen de Marilyn abriendo el relato, muy buen iceberg, cuanto nos has contado a través de cincuenta palabras y mira el tempano sumergido de tu Micro. me encantó. Abrazo cordial.

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    1. Marilyn se ha convertido en uno de los mayores iconos del séptimo arte, así que no está mal ponerla como mascarón de proa de esta nave de cincuenta palabras que se interna en las acariciadoras aguas del cine, luego han entrado algunos astros más en ese mágico ambiente de una estación de trenes de las de antaño, con sus marquesinas metálicas y sus máquinas de vapor.
      Así que tras ese parte mínima del iceberg que se asoma en el microcuento se esconde toda la historia del cine ni más ni menos, para que cada cual rememore la parte o partes que más le gusten.
      Muchas gracias, Luis, por tu comentario, y me encanto que te encantase. Un abrazo.

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  11. Eduardo Martín Zurita3/2/18 11:35

    Hola, Enrique.
    Alguien dijo, y sí no lo digo humildemente yo, qué más da, las ideas ya no son de aquel a quien se le ocurren sino de dominio público. El cine no es más que un sueño oneroso. Pensar que se está soñando, ¡menudo corolario! Vaya contradicción tan plástica y por demás aconsejable. Los sueños, sueños son, sentenciaba Calderón de la Barca. Yo creo que los sueños son aspiraciones inconcretas. Lo conseguido es memoria. Con tu texto nos invitas a soñar. El recorrido que haces es un canto al recuerdo, a la nostalgia. a actores y actrices muertos. Pero quedan las películas. Queda la música, que diría Luis Eduardo Aute. A soñar, a soñar hasta enterrarnos en el mar de la fantasía, de nuestras aladas aspiraciones. Cine, cine, cine, cine, más cine por favor. Y más Enrique Angulo siempre. Mi mayor enhorabuena y un abrazo grande, amigo. El cine es de verdad. Como tú.

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    1. Hoy en día ya todo es del dominio público, al menos, en el campo de la cultura, porque en otros aspectos de la vida los poseedores del poder y de la riqueza cercan y amarran todo lo suyo con fiereza, y no sólo eso, siguen depredando cuanto pueden, pues sus ansias parecen infinitas para una vida tan breve como esta, que quizá sea la única que nos es dado vivir, lo cual, si se piensa con un poco de lucidez, es bastante triste, y dan ganas de decir –si es que uno estuviese en un ultramundo antes de nacer y le preguntasen si quiere hacerlo, algo parecido cuenta Platón en La República-, el chascarrillo aquel de los humoristas Cruz y Raya: “Si hay que ir se va pero ir para nada...”.
      Para el resto, los soñadores despiertos o dormidos, quedan esos sueños de celuloide o de papel, esos ídolos idealizados de los cuales, supimos después, que muchos de ellos vivieron vidas desdichadas y hasta autodestructivas, pero en la pantalla todo es diferente, cada película es como un mundo estanco en el que uno puede entrar durante el tiempo que dura e imaginar lo que desee, y hasta decidir cómo resolveríamos algunas escenas; luego, se regresa a la vida que ha ido uno haciendo, o a la que le ha ido haciendo a uno, pensando, como Pessoa, que no es nada, pero, que, al menos, tiene dentro de sí todos los sueños del mundo.
      Así que seguiremos con el cine, con la música, con las letras, con nuestras pequeñas historias que vamos dejando por aquí y por allá, al menos, en un lugar como este, para encontrarnos con personas amables y afines e intercambiar sueños, experiencias y deseos de justicia.
      Muchas gracias, Eduardo, por tu rico comentario y por tu generosidad para conmigo. Un abrazo.

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  12. Enrique, con tus 50palabras nos has devuelto por un momento a nuestros mitos del celuloide. ¡Qué bonito ha sido soñar con ellos por un momento y de tu mano!
    Enhorabuena y mucha suerte.
    Besos apretados,amigo.

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    1. Ahí están todos nuestros mitos, tantos actores y actrices que nos han hecho vivir, por personas interpuestas, historias que jamás hubiésemos imaginado y que jamás hubiésemos podido vivir, lo mismo que ocurre en la literatura, de hecho, el cine se alimenta, creo que principalmente, de la literatura, y un buen guión de cine también es literatura.
      Así que nuestros cerebros deben de estar como esponjas empapadas llenos de todas esas historias con la que hemos alimentado nuestra imaginación y nuestros sueños.
      Muchas gracias, Pilar, por tu comentario. Besos apretados de vuelta.

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  13. Gracias, por traernos a la memoria estas imágenes memorables, que tan buenos ratos nos han hecho pasar. El cine nunca muere, por más que se empeñe la T.V.
    Saludos cordiales, Enrique.

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    1. Bastan unos pocos nombres, unas pocas situaciones para que nuestra imaginación se dispare y aparezcan por los recovecos de nuestro cerebro multitud de historias y de personajes que, como algunas canciones, forman parte de la biografía sentimental de nuestras vidas.
      Es cierto, el cine nunca muere, como el teatro, al que ya muchas veces han dado por muerto, por dar por muerto o muerta, hasta a la novela le han levantado algunos el acta de defunción, pero lo cierto es que sin fantasía es fácil que nos volviésemos locos, y eso que ya hay bastantes majaras sueltos por el mundo, y algunos con grandes responsabilidades.
      Muchas gracias por tu comentario, María Jesús. Un abrazo.

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  14. Sueños que nos transportan a otra época, ni mejor ni peor, diferente, donde las emociones se ralentizaban y, por ello, ganaban en autenticidad. Nostálgico y evocador, Enrique. Enhorabuena. Un abrazo.

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    1. Cada época tiene lo suyo, desde luego, cada época escribe en los cerebros diferentes historias y pinta distintos cuadros, y son diferentes sus músicas; luego, el tiempo pasa, y hay que volver la mirada hacia atrás para analizar todo eso, y en tal sentido, el cine tiene un gran poder, con la potencia de sus imágenes, con la fuerza de sus diálogos, con el lirismo de sus melodías, con las personalidades seductoras de sus protagonistas.
      Muchas gracias por tu comentario, Salvador, un abrazo de vuelta.

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    2. Revisitar a los clásicos, sean del cine, la literatura, la música o cualquiera de las otras artes siempre es un buen plan, y si, como bien dices, arrecia el temporal, pues ya es que no hay dudas sobre cómo emplear el tiempo.
      Ayer, por ejemplo, mi mujer y yo vimos Imitación a la vida, un drama de los que ver con el pañuelo al lado.
      En cuanto a lo que dices que yo sé, tú también lo sabes, querida Malu, vivir, escribir, soñar, y también le podemos añadir el título de una película de Ang Lee, Comer, beber, amar –el verbo de en medio con moderación-, y algunas cosas más, como leer, viajar, platicar, pasear...
      Muchas gracias por tu comentario, y un beso de vuelta.

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  15. Sesión continua de cine clásico, plan perfecto para cualquier día a cualquier hora. Y para un día como hoy, domingo tarde, invierno lluvioso, mejor aún.
    Tú sí que sabes, querido Enrique, vivir, escribir y soñar. Me encantaría estar en esa maravilla de tren.
    Enhorabuena, Mr. Angulo.
    Un beso.
    Malu.

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    1. Se equivocó la paloma, escribió Rafael Alberti, yo también me he equivocado. La contestación a tu comentario es la que está encima. I’m sorry.

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  16. Hablando de cine, recuerdo el impacto que me produjo la película "Lawrence de Arabia" siendo muy jovencita. Creo que me perdí en el azul de los ojos del protagonista, Peter O'toole, durante un buen rato. Sin estos "Sueños de celuloide" como tan atinadamente has titulado el micro, seguro que hubiéramos crecido muy diferentes, más solos, porque el cine al igual que la literatura te amplía fronteras; y te da la oportunidad de vivir durante un rato en la piel de otras personas. Enriquece no solo los conocimientos sino también la imaginación. Bueno, Enrique, que me ha encantado tu estupendo homenaje al cine con esta micro-filmación que nos has regalado. Fue un verdadero placer poder conocerte, al fin. A ver si hay otras oportunidades para hablar un poco más. Un abrazo.

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    1. Peter O’toole, otro magnífico actor, y en Lawrence de Arabia creo que hizo su papel más espectacular, desde luego, esa es otra de las películas inolvidables, de esas para llevarse a una isla desierta, si es que en las islas desiertas hubiese manera de poderlas ver.
      Así que todas esas películas extraordinarias forman parte de nuestra educación sentimental, y no sé cómo seríamos ahora de no haberlas visto, a pesar de las mutilaciones a las que las sometía la censura, que algunas eran de auténtica risa, esto, claro está, visto con la perspectiva del tiempo transcurrido, pues la sombra de la dictadura fue tan alargada que llegó hasta los primeros años de la democracia, y no sé si aún no quedan algunos virus sueltos por ahí.
      Por último, decir que para mí también fue un gran placer conoceros, tanto a ti como a tu marido –recuerdos para él-, después de tantos años en los que, al parecer, hemos hecho recorridos muy similares por este mundo de las letras en el que tan a gusto nos sentimos, y que pudimos comprobar que es realmente mágico, al unir a personas de tanto sitios y de tan diversas circunstancias en perfecta hermandad y armonía.
      Un abrazo de vuelta para vosotros.

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  17. Tu relato contiene imágenes de otra época pero que sobreviven en la memoria inmortal. Glamour, ensoñación y rostros que despuntan entre la bruma del tiempo y que forman parte del archivo visual de todos aquellos a los que nos gusta ver el mundo envuelto en historias.
    Tu relato es pura nostalgia, Enrique, como un bien hilvanado collar de perlas.
    Un abrazo, compañero.

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    1. Me pregunto cuánto tiempo tiene que pasar para que surja la nostalgia, porque, en definitiva, sólo vivimos en el momento presente, y el segundo recién ido ya es pasado irrecuperable.
      Sin embargo, hay situaciones en nuestra vida que se prolongan durante una época y luego se pierden, los tiempos cambian, cambian los escenarios, cambian muchas cosas y ya no es posible revivir o recuperar vivencias del pasado.
      Pero esos clásicos del cine sí los tenemos a nuestra disposición hoy en día, lo mismo que disponemos de los libros que más nos impactaron, lo que no ocurre con las personas que hemos perdido, con las oportunidades que no fructificaron. Así que la nostalgia inherente a esas películas se debe a que nos recuerdan un ayer al que ya sólo es posible regresar con la imaginación.
      Y el que, como dice Jorge Manrique, a nuestro parecer, cualquier tiempo pasado fue mejor, se debe a que ese tiempo es irrecuperable, ese que se quiere recuperar, porque hay otros de los que uno no quiere acordarse, como Cervantes no quería acordarse de ese lugar de la Mancha donde vivía el loco hidalgo.
      Muchas gracias por tu comentario, Antonio, un abrazo de vuelta y a ver si tenemos pronto otra oportunidad para charlar.

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  18. Muy buenas las imágenes que creas. Son imágenes que ya hemos visto en las películas antiguas y que nos hacen evocarlas.
    Parece que tu personaje se dio un atracón de ellas la noche anterior.
    Muy bueno. Muy visual. Besos.

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  19. Los actores y las imágenes que aparecen en el microcuento despiertan multitud de recuerdos, pues las hemos visto, además de en las películas correspondientes, también reportajes, revistas, fotos, etcétera. Son iconos de nuestra cultura y como tales se les ha usado hasta la saciedad.
    El personaje del microcuento estaba sumido en ese maravilloso sueño, y como los sueños tienen la propiedad de hacernos creer que son reales, debió de pasar un buen rato, aunque, como suele ocurrirnos a veces, en el propio sueño se preguntó si estaba soñando.
    Muchas gracias por tu comentario, Olga. Besos de vuelta.

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  20. Enrique Caño17/2/18 11:44

    Un relato de Óscar. Habrá sido un sueño, pero ha sido una fantasía mágica y vibrante. Cuánto talento y leyenda reunida en 50 palabras. Felicidades, Enrique. Espero que el protagonista tardase mucho en despertar.
    Un abrazo.

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